#8M siguen doliendo las pintadas y no las hermanas asesinadas

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09 de Marzo de 2019

OPINIÓN

#8M siguen doliendo las pintadas y no las hermanas asesinadas

Por Julia Giuliani

Fotografía Carina Ambrogi

Empecé el 8 de marzo ansiosa. Desde que nació Charo, mi hija, marcho con ella y también por ella. Ayer nos dimos cita cientos y cientos de mujeres en la plaza Olmos, al frente del Palacio Municipal. Desde allí ya la gente nos miraba así “como locas”, “indiferentes”, con “hipocresía”. El recorrido arrancó por calle Belgrano y ni bien comenzó la marcha un colectivo se metió en medio de la marea de mujeres, de pibas, de niñas, de mujeres grandes que entienden que el estar en la calle es para reivindicar y exigir el derecho a vivir, a elegir y decidir.

La policía no hizo nada. Con la solidaridad y sororidad característica, armamos un cordón para que la unidad de la SAT pase y evitar así, cualquier tragedia. Pasando por el frente de la UR9, luego la Plaza Central y Tribunales, nos unía el canto, la mirada cómplice de lo bueno de tenernos, el abrazo del encuentro en la calle…por las que ya no están, por nosotras, por nuestras hijas.

En Tribunales las paredes hablan “Camila Carletti fue femicidio” y eso junto a otras pintadas contadas y mínimas ante las escandalosas cifras de un femicidio cada 36 horas o que el presupuesto destinado por mujer para prevenir la violencia de género es de $11, no escandaliza a nadie. Ni a la iglesia ni a la doble moral de una sociedad careta y enceguecida por las “buenas costumbres”.

El saldo de la jornada, para muchos, fueron las seis detenidas, criminalizando así la protesta social y demostrando que para las fuerzas policiales es un delito mayor portar un aerosol que las cientos de mujeres que van con cuerpos golpeados a denunciar agresiones y violencia de género. Ayer la jornada fue de celebración porque ahí estábamos caminando hasta el anfiteatro Griego, copando el puente, haciéndolo temblar…porque para que se caiga y hacerlo caer al patriarcado (ya va a suceder hermanas), tenemos y hemos perdido el miedo.

Nos abrazamos, bailamos, cantamos porque los derechos no se mendigan, se conquistan en las calles. Ojalá a la paqueta y moralista sociedad riocuartense le dolieran más los relatos de la muestra armada por Mujeres con voz (colectivo de mujeres periodistas) junto a la Defensoría del Pueblo, allí en esas paredes que hablan, se cuentan en primera persona los femicidios de ocho mujeres de Río Cuarto y la región. Ojalá esas paredes nos dolieran más…las que hablan de como Laura fue violada y asesinada por ocho hombres, la de Susana y la violencia que ejercía sobre ella su pareja hasta que finalmente la mató, o de Patricia y los hijos sin mamá que quedaron.

Ojalá el próximo #8M nos duelan e indignen más los tristes números de violencia y muerte en nuestra ciudad y no las pintadas. Las seis mujeres detenidas ya fueron liberadas. En las redes sociales se leen comentarios con un alto nivel de violencia de qué hacerle a las causantes de los “hechos vandálicos”, el nivel de interacción en los posteos sobre las detenciones muestra a las claras que esta sociedad castiga más a quienes levantan su voz que a quienes cada 36 horas silencian a una mujer por siempre.