Adopción: Una familia cooperativa

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12 Noviembre, 2018

LOCALES

Adopción: Una familia cooperativa

Carlos Darío Ferretti y Silvana Daniela Soloa abrieron las puertas de su casa para contar a RETRUCO esta historia de amor que comenzó en abril del 2015. A partir de una publicación que vieron en las redes sociales comenzaron a discutir la idea de adoptar a 6 hermanos del Chaco. En el mes de agosto de este año se formalizó la adopción. Hoy se ve este gran equipo que, como dice Carlos,  “se construye día a día”. Silvana y Carlos junto a Iván, Ramón, Evangelina, Juan, Miguel, Luciano, Agustín y Gisela viven en Barrio Alberdi y son felices por el hecho de estar juntos, “nosotros somos una cooperativa”, explicó Silvana.

Por Dafne Acevedo Giménez

Todo surgió en una charla de café, a la noche, cuando Carlos y Silvana se sentaban a conversar de su día laboral, de cómo le había ido en el colegio a Evangelina, de cómo estaba Ivan, quienes hasta ese momento eran sus dos únicos hijos. Y sucedió que esa idea se convirtió en algo más: en revolución para ellos cuatro, en domingos con la casa llena de familia, en “una familia perfecta”, como dijo Carlos, en “una cooperativa”, como expresó Silvana. Ellos demostraron que para adoptar se necesita decisión, amor, compañerismo, compromiso, dedicación y un poco de locura.

“Fue bastante raro. A la noche cuando nos sentamos a tomar el café lo charlamos como una idea. Y como todas esas cosas que a veces uno hace que no tiene mucha explicación, empezamos a averiguar. Abrí, consulté, google. Lo empezamos a masticar y empezó a gustar la idea”, contó Silvana y aclaró: “Lo vimos como una posibilidad, pero somos trabajadores. No podíamos hacer un gran cambio, no íbamos a transformar el mundo, pero si estábamos convencidos de que podíamos aportar nuestro granito”. Silvana y Carlos estaban en la mesa principal de la casa contando cómo había comenzado todo, con tereré de por medio que cebaba Ramón, con Gisela dando vueltas y observando a las visitas que habían ido a su casa a escuchar esta historia, con Evangelina sumada a la ronda del tereré como disfrutando escuchar de la boca de sus papás lo que ella había vivido, con Agustín que agarraba el mando del tereré de vez en cuando, y los otros chicos estaban algunos en el patio y otros en sus piezas. Y en ese contexto nos metíamos cada vez más en esta familia; Carlos dijo: “Lo planteamos desde el punto de vista de qué es lo que podemos hacer nosotros. Lo charlamos con nuestra familia, con nuestros amigos, fue tomando forma y dijimos: nos largamos”.

“No íbamos a transformar el mundo, pero si estábamos convencidos de que podíamos aportar nuestro granito”

Carlos trabaja en el Aeropuerto, ubicado en el Área Material Río Cuarto en Las Higueras, “soy bombero en el aeropuerto y ella es cocinera, repostera”, explicó. Silvana tenía antes un local pero después de este cambio que decidieron realizar comenzó a trabajar en la casa, “entre los dos no lo podíamos manejar”, sostuvo Carlos. Hoy llevan adelante su economía de esa manera, con el ingreso de Carlos y los trabajos que consigue para hacer Silvana. Contaron que no es fácil, pero que lo más importante para brindar lo tienen: la contención.

Ellos explican que el proceso que vivieron fue “extremadamente particular, muy particular”, porque los tiempos fueron muy cortos y porque todo “se fue dando”. En abril del 2015 ellos plantean la idea, al mes siguiente ya estaban más sumergidos en el tema y tomaron contacto con las autoridades nacionales; en junio de ese mismo año les informaron que habían entrado en un concurso junto a otras familias que se habían postulado de todo el país, pero al poco tiempo les dijeron que habían quedado fuera de la lista, con todo lo que eso implicaba. “En octubre nos vuelven a llamar y nos dicen que si había una posibilidad”, y de nuevo comenzó a tomar fuerza la idea. En noviembre del mismo año confirmaron que debían iniciar los trámites para avanzar en la adopción y que debían comenzar el planear el viaje al norte del país, donde estaban los seis hermanos.

“Lo planteamos desde el punto de vista de qué es lo que podemos hacer nosotros”, contó Carlos

Hasta ese momento lo que sabían Silvana y Carlos era muy poco. “Teníamos un artículo que no decía nada, media carilla de descripción técnica que no tenía nada que ver con lo que eran ellos, porque el que lo redacta no los conoce. Cuando llegamos a Chaco y los conocimos ahí si dije: es amor a primera vista, me los quiero llevar a casa”, relató Silvana. En medio de un enredo administrativo el cual no permitía que se vinculen con los chicos, la Jueza del caso consideró la situación y avanzaron con el trámite que habían comenzado. Así, “surgió la idea de traerlos diez días de vacaciones con nosotros. Fueron diez días espectaculares, porque fue conocerse, ver cómo era cada uno. Era una sensación distinta porque nosotros teníamos a seis extraños en casa, pero también éramos nosotros extraños para ellos”, sostuvo Carlos. Volvieron a llevar a los chicos al Chaco en enero y cuando la Jueza les preguntó qué habían decidido la respuesta fue un “si” al unísono. Con los chicos ya viviendo en la casa de los Ferreti, la parte administrativa ya estaba en camino. El trámite concluyó en agosto del 2018, mes en el cual los chicos fueron legalmente hijos de Silvana y Carlos.

“Yo creo que los chicos se adaptaron más rápido, a nosotros nos sorprendió que en la primer semana nos decían mamá y papá con una cotidianidad que a nosotros nos costó incorporar mucho más. Antes, me refería a a mis hijos -refiriéndose a Evangelina e Iván- y ahora digo mis hijos y hablo de todos -señalando a todos los chicos-. Cuando salió la resolución hicieron un cambio grande ellos también, porque recién ahí ellos se sintieron del todo incorporados”, relató Silvana y agregó: “Los niños necesitaban la contención y nosotros podíamos brindarla con una familia fuerte, con mis dos hijos. Era el consenso de decir: somos una familia, no es una democracia pero te voy a escuchar; tengo en cuenta qué te pasa, cómo te pasa, por ahí no voy a estar de acuerdo con tu punto de vista, pero vas a poder decirlo. Es el hecho de sentirse parte, de sentirse grupo”.

En la casa de los Ferreti hay todo lo que hay en una familia: diferencias, coincidencias, amor, contención, acompañamiento, abrazos, besos, consejos, retos y como ellos aseguran, locura. “Lo que nos dijo todo el mundo fue: ustedes están locos, pero los vamos a ayudar. Y así nos contesta todo el mundo. Más allá de la sorpresa y la situación, nos dice que estamos locos. Si estar loco es esto, dale que va”, aseguró Carlos.

“Los niños necesitaban la contención y nosotros podíamos brindarla con una familia fuerte, con mis dos hijos”.

Hay muchas familias que buscan adoptar en el país, incluso en la ciudad de Río Cuarto. Carlos se refirió a ellas y expresó: “Si realmente lo quieren, sigan intentando. Pero hay que tener en cuenta que es muy compleja la situación. Nosotros lo que encontramos en los procesos fue el hecho de que la justicia tiene unos tiempos que los niños no tienen. La mayoría de la gente quiere bebés recién nacidos o chicos ideales; los chicos ideales no existen y los procesos judiciales hacen que esos bebés se crezcan. Pero todos los chicos tienen las mismas necesidades que tiene un bebé, porque necesitan afecto, cariño y contención más que nada. No hay que cerrarse en un solo camino, sino ir buscando la vuelta, buscando la forma”. Mencionando al sistema, al Estado, a la experiencia que tuvieron con esta historia que aún siguen escribiendo, Silvana contó que “las personas que trabajan con este tipo de casos están tan sumergidas en la problemática que pierden un poquito de alma, de corazón en todo esto, porque estamos hablando de seres humanos, niñitos que tienen un corazón y sienten. Sé que hay una ley que dice que los tenes que sacar de cierto contexto, pero una explicación a esos chicos que se los retira de un lugar y se los lleva a otro, no viene nada mal. A lo mejor el niño no entiende en ese momento, pero en algún momento lo va a hacer”, a esto Carlos agregó: “La letra la cumplen a la perfección. La ley dice esto y ellos la cumplen, pero se olvidaron el factor humano, y en este caso de los niños”.

En la Argentina existe el Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos, donde se inscriben las personas que desean adoptar a un niño, niña o adolescente; en Córdoba quien aborda la temática de los menores de edad es la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia. Silvana sostuvo: “Ellos están trabajando con niños, cada caso es un mundo, no podés decir que dos mas dos son cuatro con un niño, no sabés con lo que puede llegar a salir, porque un niño es una caja de sorpresas. No cuestiono su preparación profesional, cuestiono que suelen no tener en cuenta que cada niño tiene una necesidad diferente”. En la actualidad, en la página oficial del Gobierno Nacional hay más de 100 solicitudes de búsqueda de familia para chicos que buscan un hogar, lo que representa cerca de 156 menores que esperan por la adopción. Según un informe de un medio nacional (Clarín) en el RUAGA hay 5.465 familias anotadas para adoptar, el 90% quiere que el niño se menor de un año, el 71% aceptaría hasta 4 años, el 15% se estiraría hasta los 8 años y sólo el 0,8% adoptaría un niño de hasta 12 años; además sólo el 15% de los aspirantes aceptaría a un niño con alguna discapacidad o enfermedad y un 5% por ciento adoptaría tres hermanos o más.

“La letra la cumplen a la perfección. La ley dice esto y ellos la cumplen, pero se olvidaron el factor humano, y en este caso de los niños”.

La decisión de adoptar debería contemplar no sólo el deseo de tener hijos, sino también de que los niños, niñas y adolescentes puedan tener padres. Ramón, Juan, Miguel, Luciano, Agustín y Gisela tuvieron un hermoso destino junto a Silvana, Carlos, Iván y Evangelina. Como en toda relación de amor se eligieron mutuamente, Carlos contó: “Nosotros siempre estuvimos seguros de lo que estábamos haciendo, el tema era ver si ellos estaban de acuerdo de lo que se hacía. Aparentemente lo estamos haciendo bien porque cuando llegó el momento, cuando le preguntó el juez si querían ser adoptados por nosotros, ellos dijeron ´si, nos queremos quedar´. Por eso creemos que tan mal no la estamos haciendo”.

¿Qué es la familia?

“Es una cosa particular, no tengo un concepto de familia, pero es más que nada amor y unión. El resto se construye en el día a día. Para mi, yo tengo una familia perfecta, tengo muchos hijos con un montón de líos pero yo soy feliz, y veo que ellos también son felices”, Carlos Ferreti.

“Nosotros somos una cooperativa, creo que no está tan alejado de la realidad porque una cooperativa es el esfuerzo de todos por todos, y nosotros lo hacemos así. Ponemos un granito de arena cada uno, hay algunos a los que les cuesta más y lo esperamos, y hay otros que les cuesta menos y son los que más tiran. Y así vamos. Es fijarnos en el de al lado, creo que es un concepto que al practicarlo tanto lo transmitimos”, Silvana Daniela Soloa.