Ahora es cuando

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19 Enero, 2018

EDITORIAL

Ahora es cuando

Por Pipón Giuliani

La inminencia del próximo turno electoral, no debería subordinar la construcción cotidiana de una sociedad de iguales. Resulta legítimo que ante la proliferación de candidatos del Partido Único del Ajuste y la Deuda se intente construir un amplio frente político de unidad popular para acometer las elecciones de este año y conformar una
alternativa superadora al actual modelo neoliberal dependiente. No obstante, y para que el árbol no tape el bosque, ello no debería hacernos perder de vista que las transformaciones pendientes en nuestro país requieren del reagrupamiento del Movimiento Popular, actualmente fragmentado y disperso por debilidades propias y por la voluntad explícita del poder que ha fracturado toda organización que no ha podido subordinar a su antojo.

La crispación social que marca la actual etapa demanda la imperiosa necesidad de proyectar una alternativa política, social y cultural, capaz de convocar a un ancho espacio multisectorial para reunir a todos los que luchan y no se resignan a este presente de frustración.

En una situación signada por un modelo extractivista, agrosojero, donde 3 de cada 10 hogares son pobres y 7 de cada 10 no llegan a fin de mes, con el salario pulverizado por la inflación y la devaluación, donde permanece invicta la injusta matriz distributiva de la riqueza, con un 50 por ciento de la fuerza económicamente activa de la población precarizada, y con la brutal transferencia a manos extranjeras de la propiedad de la tierra con los bancos como los grandes beneficiarios del sistema, el capitalismo reproduce sus fines de dominación.

La criminalización de la protesta, la naturalización de la violencia para la resolución de los conflictos, la ausencia de mecanismos del Estado para intervenir en diferencias domésticas que provocan, entre otras cosas, que una mujer muera cada 30 horas por femicidio, son otros tantos síntomas de las penurias sociales, en una coyuntura en la que se
agiganta el rechazo popular a la restauración oligárquica que arrebata los derechos conquistados.

Resistir construyendo es la clave. Transformar la tarea de recuperar derechos en un contrapoder a la hegemonía de los que mandan. Implica un desafío mayúsculo que nos enfrenta a asumir la de colonialidad como madre de todas las batallas, y eso sigue exigiendo reconstruir un Proyecto de Liberación Nacional y Social.