Con esfuerzo, un joven Down de Sampacho egresa del secundario sin adeudar materias

Publicada en Publicada en noticia del dia, regionales

5 Diciembre, 2017

REGIONALES

Con esfuerzo, un joven Down de Sampacho egresa del secundario sin adeudar materias

Stéfano Stropa terminó el ciclo de nivel medio en el Instituto La Consolata y se convirtió en el primer habitante con esa dificultad en alcanzar tal logro.

Stéfano David Stropa se convierte, por estos días, en un ejemplo histórico de lucha y superación para Sampacho. Es que el hecho de haber nacido con síndrome de Down hace 18 años (festejó su cumpleaños el pasado 18 de noviembre) no significó un impedimento para atravesar las distintas instancias educativas y, por estos días, cerrar otro ciclo al finalizar el secundario sin adeudar ni una sola materia.
En diálogo con PUNTAL, el joven admite que aún no definió qué hará el año que viene, luego de cumplir tal objetivo, y ese futuro se debate entre la posibilidad de iniciar la carrera terciaria de técnico en computación o aspirar a un puesto laboral en alguna dependencia oficial.
Es probable que Stéfano desconozca que en los 142 años de vida que tiene Sampacho, es el primer alumno con síndrome de Down que egresa del nivel medio. Pero ese logro histórico adquiere aún más relevancia si se tiene en cuenta que en ninguno de los años de cursado se llevó materias.
Y detrás de semejante mérito está la lucha de sus padres, Miguel Ángel  y Clara, que siempre lo alentaron a seguir adelante y a hacer caso omiso a quienes pudieran tratarlo con prejuicios o dudar de sus capacidades.
Así, con aplicación, responsabilidad y estudio, Stéfano respondió de la mejor manera: superando barreras y derribando mitos.
En la visita que este medio realizó a la familia Stropa en Sampacho, su padre no ocultó su emoción por otro nuevo logro del joven, aunque reconoció que más de una vez quiso rebelarse y hasta gritar en la cara algunas injusticias que se cometían con su hijo por considerar que en determinados momentos “no fue del todo valorado”. “Pero ya está, ya pasó”, dice con una sonrisa de papá orgulloso. En la misma sintonía, su mujer, Clara Beaugé, celebra el mérito de su hijo mientras sentado entre los dos Stéfano sonríe, mostrando la simpleza y alegría de un joven estudiante.

Obstáculos

En la charla, Clara recuerda distintas peripecias que le tocó vivir para que su hijo estudiara. Relata que de niño, en algunos momentos su hijo fue rechazado al momento de insertarlo en el ámbito educativo.

Ello demandó un verdadero peregrinaje a la mujer. Recorrió inspectorías, se topó con varias barreras y hasta llegó a golpear las puertas de los estamentos más altos de la educación provincial.
Finalmente, logró el objetivo: su hijo fue aceptado como un estudiante más, contó con asesoramiento profesional y al mismo tiempo fue respondiendo con notas altas. “Me gusta mucho Lengua, allí tuve muchos 10. También en Matemáticas. Lo que me costó un poco más pero lo pude superar fue Historia y también Religión, pero reconozco que por ahí yo era un poco vago”, dice Stéfano entre risas.
De su vida cotidiana cuenta que le gusta compartir tardes con sus amigos en el balneario local o asistir a shows del cantante sampachense Gastón Moro. En materia laboral, cumplió un ciclo de pasantía en la Municipalidad local y este año pudo votar por primera vez en las elecciones legislativas.

Superar adversidades

Desde el momento en que Stéfano nació, los Stropa sabían que podían tener que luchar contra adversidades.
Cuando el síndrome de Down se definió, comenzó la lucha para que estuviera acompañado desde la familia y con la debida contención profesional.
Concurrió dos años al jardín de infantes, pero los obstáculos comenzar a emerger en el inicio del nivel primario. Clara cuenta que en principio, desde la dirección del colegio, no lo aceptaban y hoy pone en tela de juicio si esa docente realmente sabía de las cualidades de su hijo o si tenía conocimientos de lo que es tal discapacidad.
Sumándose al diálogo, Miguel Ángel agrega que tal actitud implicaba poner “palos en la rueda” a la evolución escolar de su hijo.
Por momentos se advierte un cierto nerviosismo de parte de la mamá. Clara sube el tono de la voz cuando recuerda que en la escuela le hacían firmar un convenio por si su hijo presentaba ciertas dificultades, las que hoy fueron echadas por tierra.
Y allí aparece el gesto de Stéfano tratando de calmarlos porque a veces –aunque ya se fueron- los recuerdos son dolorosos.
“Tranquila, má!, tranquila…”, dijo el joven protagonista de esta historia.
Asimismo, Stéfano tuvo que ser cambiado de escuela y allí, a través del representante legal del colegio La Consolata (Roberto Hernández), una escuela de formación religiosa e inclusiva, se inició otra nueva etapa hasta culminar el final de ciclo con éxito.

Fuente: Héctor Domingo Amaya; www.puntal.com.ar