Confirmado: La democracia no era el mejor de los sistemas posibles

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12, Enero 2021

Confirmado: La democracia no era el mejor de los sistemas posibles

Por Jorge Falcone

El bochorno global del país que siempre dio lecciones de civismo

Varias generaciones de nostramericanxs hemos crecido imaginando inexpugnable a la sede de gobierno del Gran País del Norte. En consonancia con la crisis del dólar y otros conflictos que atraviesa esa Nación que rigió durante décadas el destino del orbe erigiéndose en gendarme planetario, durante las últimas horas la mayoría de lxs usuarixs de redes sociales tuvo acceso a la increíble escena protagonizada por una avanzada de forajidos supremacistas indispuestos a perder el espacio que el ex presidente Donald Trump les otorgase, cuando  hizo recular varios pisos a un pobre custodio del edificio, quien tan solo atinaba a esgrimir sin demasiada convicción su “palito de abollar las ideas” (tal como lo bautizó Mafalda)

La máxima tensión que se vivió en el Congreso de los Estados Unidos marcó una jornada turbulenta en la que hasta se llegó a hablar de “golpe de Estado”. Los incidentes despertaron el rechazo de mandatarios de todo el mundo como Argentina, Reino Unido, la Unión Europea, y hasta de la tan hostigada Venezuela bolivariana, que se mostró preocupada por la estabilidad de dicha Nación.

Entre los agitadores del vergonzoso levantamiento pudieron detectarse algunos personajes con oscuros antecedentes.

Uno de ellos es Enrique Tarrio, activista de origen cubano y líder de los Proud Boys, organización ​​ neofascista creada en 2016 por Gavin Mc Innes sólo para hombres​​,  y vinculada al supremacismo blanco,​ que promueve y se involucra en la violencia política contra cualquier expresión política que huela a progresismo.​​​​ Esa fuerza de choque tiene su sede en EEUU y también cuenta con presencia en Canadá.​ Tarrio  fue detenido en la víspera de las movilizaciones convocadas por el propio Trump para rechazar la designación formal de Biden como nuevo presidente por parte del Congreso. El hombre reconoció haber quemado una bandera de Black Lives Matter en una iglesia negra de esa ciudad, además de enfrentar cargos por posesión de cargadores de armas de fuego, lo que – como se sabe – es moneda corriente en su país.

Otro fue el personaje más llamativo de la foto que ilustra esta nota, cuyo estrafalario semblante dotado de un gorro de piel con cuernos recorrió el mundo. Se llama Jake Angeli, pero es conocido en las redes sociales como “The Q Guy” o, “The Q-Shaman”. Esta suerte de “chaman” entró al Capitolio con un megáfono y una bandera estadounidense y llegó a meterse incluso en la cámara de senadores hasta ubicarse en el estrado destinado al presidente del cuerpo legislativo. La “Q” de su apelativo tiene que ver con que, aparentemente, pertenece a un movimiento ultraconservador llamado Q-Anon (abreviatura de Q-Anónimo), grupo chauvinista que apoya a Donald Trump y asegura que existe una profunda conspiración en su contra. También está detenido.

Ambos sujetos encarnan la radicalización de una derecha absolutamente dispuesta a la acción directa, que se fue consolidando al calor de la gestión Trump.

A partir de la asonada en cuestión, cabe concluir que hoy el Imperio padece lo mismo que ha generado en el Sur Global con sus históricas políticas intervencionistas.

Escudándose en el pretexto de la pandemia, el Gobierno argentino se aleja de las promesas de campaña 

En el complicado escenario internacional descripto, y con la economía mundial prácticamente colapsada, el Presidente Alberto Fernández formuló ante “el gran diario argentino” la siguiente declaración: “Hay gente en el Frente de Todos que sueña con una revolución. No es mi idea”. Más de un/a argentinx inteligente tendría derecho a pensar que no hacía falta semejante aclaración.

En tanto, el virulento rebrote de una peste que – cualquiera sea su origen – viene siendo capitalizada para el reseteo del capital financiero trasnacional desmovilizando y confinando a las masas, tiene en Argentina el correlato de un toque de queda encubierto.

Más allá de que un/a joven no incluye a la muerte en su agenda, y de que las marchas y contramarchas oficiales en relación con la emergencia sanitaria no inspiran demasiada confianza en las autoridades destinadas a velar por su cumplimiento, es inherente al sistema capitalista despreocuparse de las dos franjas contrapuestas en los extremos del arco etario, mediante el abandono de  lxs adultxs mayores (que ya salieron del aparato productivo) ofreciéndoles vivir con migajas, o del rigoreo a lxs jóvenes (que aún no forman parte de esa cadena productiva… y acaso no lo hagan jamás)

Por esa causa – a la que se suma la proverbial rebeldía juvenil -, ese último es hoy el blanco escogido por una cuarentena represiva para caerle con todo el peso de la ley. Pero nunca tanto si se trata de blanquitxs veraneantes en Pinamar como si se trata de negritxs que resuelven aliviar el sofocante calor en alguna del las contaminadas riveras del conurbano profundo.

Y, a propósito de la controversia suscitada en torno a la aglomeración en nuestras playas de la Costa Atlántica, viene a cuento recordar que en el filme “Tiburón” (1975, Steven Spielberg), el bañero interpretado por Roy Scheider – futuro héroe de aquella aventura -, al tanto de las primeras víctimas que se cobrara el gigantesco escualo, advierte al intendente del lugar sobre la inconveniencia de inaugurar la temporada balnearia, a lo que el político en cuestión replica recomendando minimizar los riesgos, porque ya tiene cubierta toda la plaza veraniega: También cabe revisar entonces el proceder actual de funcionarios tan irresponsables como el de aquella ficción.

Por lo demás, como reza el dicho “es más fácil abrirle la jaula al león que volver a meterlo dentro”, ya vienen produciéndose “interpretaciones libres” de la normativa vigente en materia de restricciones.

En la segunda semana del año en curso, en la ciudad de Bandera, Santiago del Estero, el gobernador Gerardo Zamora a pedido del COE (Comité de Emergencia) y el intendente Guillermo Novata, dispuso el cierre de la ciudad, quedando aislada bajo un importante despliegue de las fuerzas policiales. La prohibición de circulación se estableció entre las 13 hs. y 6 am.

En la misma provincia, una nena de 10 años de la localidad de Brea Pozo fue detenida con insultos y gritos por parte del Jefe de la Policía de la Seccional 36, debido a no llevar barbijo. La menor estaba sentada en un banco, sin cubrirse la boca debido a problemas nasales. Una vez más, “para muestra basta un botón”.

Una Justicia a la medida del progresismo

Con su novedosa vocación epistolar, la Vicepresidenta fomentó la puesta en escena del hecho político de fin de año que aceleró el comienzo de la agenda judicial 2021, aún en plena feria: La presentación formal de las conclusiones de la Bicameral de seguimiento de Organismos de Inteligencia, con un lapidario diagnóstico sobre el accionar de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado del Poder Judicial de la Nación.

En concreto, ello supuso un espaldarazo para un sector interno del kirchnerismo – que cuenta con Leopoldo Moreau como ariete judicial – y a la vez constituyó el primer elemento “técnico” que consolida la hipótesis de lo que el Instituto Patria  denomina lawfare. No fue casual que hubiese un acto donde también estuviese presente Sergio Massa. “Se buscan ideas” fue la consigna que sirvió de punto de partida para que varios actores comenzaran, en paralelo, a moverse en ese  tablero explorando distintas opciones para traer “soluciones” al diagnóstico que quedó exteriorizado por Cristina Fernández de Kirchner. La ansiedad puso como plazo el mes de enero para encontrar una o varias. Y es de suponer que el oficialismo prefiere no volver a padecer “fuego amigo” reclamando por “sus” presxs y procesadxs.

Difícil comienzo del año que despunta. Despejar el horizonte inmediato siempre será responsabilidad de los sectores más castigados. Si no del movimiento obrero organizado, de tantas organizaciones sociales expectantes de algún mimo gubernamental. Siempre y cuando no deseen pasar a integrar la antología de la vergüenza nacional.

Fuente: La Gomera de David