Crisis ambiental: “Sin biodiversidad estamos condenados en todo sentido”

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30, Enero 2021

Crisis ambiental: “Sin biodiversidad estamos condenados en todo sentido”

Por Miriam Campos

“El principal problema que sufre el planeta es el cambio global de biodiversidad. Uno se puede adaptar al cambio climático, con un enorme sufrimiento, pero no hay forma de adaptarse al cambio global de biodiversidad. Ese es el contexto macro, y acá tenemos una provincia donde ni siquiera sabemos con exactitud qué había en los ecosistemas que ya se perdieron y en los que aún tenemos. Registrar eso es un trabajo muy complejo, pero necesario”, dice a La Nueva Mañana, el biólogo, docente y presidente de la Fundación por la Defensa del Ambiente (Funam), Raúl Montenegro.

Para el biólogo, premiado con el Nobel Alternativo en 2004, “es hora de dejar la mirada fragmentada y ver el todo”, por lo que es imperioso trabajar, tanto desde la Provincia como desde el ámbito académico, en un registro unificado de los patrones naturales que conforman la biodiversidad de Córdoba, esa vasta cantidad de seres vivos que constituyen los ecosistemas y cuya interacción permite múltiples formas de vida. Entre ellas, la nuestra.

“Yo empecé a trabajar con hormigas y me ha pasado de ver en la provincia, en Colanchanga, Río Ceballos, marcha de hormigas legionarias locales, que es un grupo de hormigas que no hacen nido en la tierra y marchan en superficie. Es algo muy impresionante, yo diría que hace muchísimos años, no las volví a ver”, cuenta el docente y aporta: “Seguramente hay una cantidad de especies que han desaparecido, sobre todo las que no nos hemos dado cuenta que estaban”.

“Cuando se empiezan a producir desórdenes, como incendios y deforestación, el ecosistema ya no funciona como debe y empiezan a pasar cosas como las inundaciones que vimos hace poco”, explica Tamburini

Otro paradigma

El motivo por el cual es necesario que se mantenga la biodiversidad es porque justamente asegura que funcione un sistema. Cuanto menos biodiversidad tiene un sistema puede pasar que ese bosque, por ejemplo, no funcione como debiera, y esto “no es un capricho técnico, sino una cuestión de supervivencia”, explica el docente y agrega: “El Gobierno no entiende esta importancia que tiene la biodiversidad, en realidad tampoco entiende cosas elementales sobre el medio ambiente, o de pronto van contra los intereses de la población, y el resultado es éste”.

“Lo primero y esencial es, usando una palabra intelectual, un cambio de paradigma. Ya no es solamente pensar en los árboles, arbustos, las hierbas, las aves, y mamíferos, sino pensar en el conjunto, en la biodiversidad”, expresa el ambientalista.

“Tengo mi niña de 7 años, y hay muchas cosas que solo le puedo mostrar en ilustraciones o en fotos, porque ya desaparecieron”, dice el docente universitario y aporta que esto no es una cosa que se puede “romantizar”, sino que es “dramática”. En ese marco, es necesario entender “cómo son las cadenas internas en la biodiversidad para producir suelo, para mantener en buenas condiciones las cuencas hídricas, porque una provincia sin biodiversidad está condenada en todo sentido”.

Cambiar la legislación

“Me parece importante tener un abordaje más integral, porque es lo que no se hace en general. Se mira a la naturaleza de manera fragmentada, como si fuera bosque por un lado, fauna por el otro, y en realidad son ecosistemas complejos que funcionan gracias a que hay relaciones entre cada uno de estos factores: entre la fauna y la flora, la flora con el viento y así”, aporta también sobre la cuestión ambiental local Daniela Tamburini, bióloga, docente universitaria e integrante del Centro de Ecología y Recursos Naturales y Renovables (Cernar).

“Cuando se empiezan a producir estos desórdenes, como incendios y deforestación, el ecosistema ya no funciona como debe y empiezan a pasar cosas como las inundaciones que vimos hace poco”, dice y agrega que entre las cosas “absolutamente necesarias” hace falta una mirada “un poco más integral pero desde el punto de vista de la normativa”, sobre todo en relación con la fauna y la naturaleza en general.

“En el primer código rural de Córdoba, de 1885 (ley 1.005), había un capítulo dedicado solo a la vizcacha”, ilustra la docente y agrega: “El capítulo mandaba al Ministerio de Agricultura y Ganadería a extinguir la vizcacha en todo el territorio provincial. En ese momento, en base al conocimiento que se manejaba entonces, hablar de extinguir la vizcacha estaba bien. Lo que está mal es seguir en el siglo XXI tratando a las especies de esa manera. Ahora nadie habla de extinguir la vizcacha, pero se hacen controles gravísimos de animales considerados plagas. Entonces, es momento de revisar las normativas y poner en remojo las barbas en serio. Si hay bichos que generan daño a determinados cultivos, veamos qué hay que hacer, pero no extinguir”.

Un problema político

Tamburini es una de las autoras del libro que compiló la situación de las especies mamíferas en Córdoba (“Mamíferos de Córdoba y su estado de conservación”), y donde junto al biólogo Ricardo Torres documentó hasta el momento de la edición un total de 68 especies, de las cuales el 37% estaba en la categoría de amenaza, 7% en peligro crítico, 18% en peligro y 12% vulnerable. Es decir, que 25 especies de las 68 registradas están en alguna de estas categorías. Tras un año de incendios y en el que la pandemia impidió el trabajo de campo, no se pudo avanzar con un registro del impacto que tuvo la reducción del habitar de estos animales, pero la bióloga indica que claramente “sí han sido afectados”.

Respecto a la Ley de Bosques, Tamburini indica que tiene características muy positivas porque considera la presencia de elementos particulares o valiosos, incluso la presencia de comunidades campesinas y aborígenes, “entonces la ley contempla como un sistema complejo y no solamente árbol y arbustos”.

“La ley de bosques está buena, lo que está mal es que no se haya actualizado, fue sancionada en 2010 y el mapa debía actualizarse en 2015”, con principio de no regresividad, lo cual significa que si los bosques están pintando de rojo no pueden ser amarillos, puede subir de categoría (en cuanto al daño) pero no bajar. Esa nueva evaluación no se hizo”, puntualiza.

“El problema ambiental de Córdoba es un problema político, en realidad; no es un problema ambiental, acá hay una falta de decisión e interés político”, dice y explica que no se miran los graves problemas que generan gastos a la Provincia, como el hecho de que en el sur provincial aparecieran nuevos ríos donde antes no los había. “No se puede sacar todo el bosque porque va a pasar algo malo: suben las napas y eso genera gasto al productor, a la provincia”, indica.

“No ven que con el deterioro que estamos generando nos vamos a quedar pobres todos, va a afectar todo el mundo porque los servicios que se pierden son para todos. Entre ellos los servicios culturales, porque en los bosques vive gente, y usan el monte, y usan el bosque, la flora y la fauna, de manera ancestral, y todo eso también se pierde y es grave”, cierra.

Fuente: www.lmdiario.com.ar