El club de mis amores

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16 Mayo, 2019

FUTBOL EN LOS BARRIOS

El club de mis amores

El merendero Más Que Ángel del barrio Obrero brinda fútbol barrial a todos los niños y niñas que asisten allí. Un espacio de ayuda, contención y apoyo donde se realizan diferentes campeonatos entre los distintos barrios de la ciudad. Ariana y Samuel hace un mes cumplieron su sueño: jugar en el club Renato Cesarini y en el Club Centro Cultural Alberdi de Río Cuarto

Por Florencia Guttlein

Salvar la infancia de nuestrxs niñxs, defender sus derechos, cumplir sus sueños son algunas, de las tantas cosas que queremos brindarles a nuestros pibes. En una Argentina dañada, con una crisis económica que se profundiza, la labor de las organizaciones sociales se convirtió en una herramienta que se hace presente en las barriadas populares como forma de hacerle frente a la crisis. El MAP (Movimiento de Acción Popular) es una de esas organizaciones que busca paliar la dura realidad que viven los niños y niñas, con 27 merenderos y 12 comedores, ubicados en distintos puntos de la ciudad, ofrecen un espacio de recreación donde lxs chicxs tienen la posibilidad de soñar y encontrar la alegría con una realidad tan difícil. Una de esas actividades es el fútbol barrial.

Varios merenderos participan en torneos barriales con el fin de acercar a los chicos de los diferentes barrios, crear un vínculo de amistad y compañerismo. El merendero del MAP “Más Que Ángel” es uno de los que participa de esos torneos. Su referente, José Veas, oficia de amigo, compañero y también de entrenador. En un ambiente distendido, armonioso y recreativo, los niños y las niñas sueñan y juegan y en ese soñar encontraron la posibilidad de cumplir su anhelo: jugar en un club de barrio. Ariana y Samuel son los protagonistas de ese sueño hecho realidad.

Ambos viven en el Barrio Obrero y hace un mes que comenzaron a ser parte del equipo de fútbol de dos grandes clubes de nuestra ciudad: Ariana Olmedo está jugando en el Club Renato Cesarini y Samuel Agüero en el Club Alberdi. Dos historias que se gestaron en la canchita del barrio y que hoy están dando sus primeros pasos en el club de sus sueños.

Desde Retruco tuvimos la posibilidad de dialogar con los protagonistas y con el entrenador que los inició en su sueño, José Veas. “El deporte es una forma de contención. Vemos en el barrio que los niños están hasta altas horas de la noche en la calle, por eso, con el fútbol tratamos de que hagan otra cosa y también de cansarlos para que se vayan a dormir temprano. Hoy la droga está atacando a nuestros pibes por eso a través del deporte queremos alejarlos de eso y ofrecerles otra cosa. Además, queremos enseñarles que el fútbol no es sólo jugar sino hacer amistades con otros chicos, de otros barrios, y que no haya rivalidades”, expresó José.

Samuel Agüero tiene 11 años. El año pasado comenzó a participar de los campeonatos que realizaba el merendero. Ni él ni quienes lo rodean, jamás imaginaron que ese sería el comienzo de un sueño que hoy se hace realidad. En febrero de este año lo llamaron del Club Centro Cultural Alberdi para realizar una prueba: “Me llamaron, hice una prueba y quedé. Estoy muy contento y me siento bien. Sueño con esto desde hace mucho”.

En los ojos de Samuel se refleja la felicidad, el anhelo, el sueño hecho realidad de poder jugar en su club de barrio. Ahí, en el corazón del barrio Obrero donde, a veces, la vida parece injusta y difícil, donde los sueños parecen lejanos y donde el Estado parece hacer la vista gorda a las necesidades de los pibes.

El sueño de la piba

Ariana Olmedo tiene 11 años y hace un mes que está jugando en el Club Renato Cesarini. Comenzó motivada por Samuel, verlo a él jugar ser parte de un equipo le despertó las ganas de vivir esa experiencia. Primero empezó a jugar dentro del equipo de sus compañeros de barrio, quienes de un primer momento la integraron como una más. Hoy está en el grupo femenino de fútbol del Club Cesarini. “Desde chiquita siempre jugué al fútbol. Mi sueño es poder seguir jugando y llegar a jugar en Boca”.

José resalta que en la actualidad el fútbol femenino se ha convertido en una realidad cada vez más posible para todas las niñas y jóvenes que desean practicar este deporte: “Ya se está haciendo común porque ya podemos ver jugadoras profesionales y eso nos demuestra que no solo el hombre puede hacer todo, las mujeres también pueden divertirse como ellas quieran y deseen”, resaltó.

En palabras de José, el fútbol barrial, el deporte en sí, nos demuestra que, a veces “sin plata se pueden lograr muchas cosas. Queremos que se vea el trabajo y el esfuerzo que hace cada niño para llegar a su sueño, a su meta”. Hay algunos deseos que, simplemente, pasan por el solo hecho de ser parte de algo más grande, de un club de barrio, de un equipo, de una liga. Los niños y las niñas del Obrero son felices haciendo lo que mejor les sale: jugar a la pelota.