El voto cantado y la “pesada herencia” de Juan

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13, mayo 2019

ELECCIONES

El voto cantado y la “pesada herencia” de Juan

Unión por Córdoba mutó, agregó y ganó. Se adueñó aún más de la Provincia, y ni siquiera tuvo que jugársela. Todo muy sencillo, en tiempos donde la población exige un mayor compromiso con la solución a problemas diarios, como el de la economía. Eso sí, los errores de un modelo que llegará a 24 años de gobierno siguen existiendo

Por Gabriel Marclé

El voto era cantado, por entenderlo de alguna forma. En Hacemos por Córdoba, la elección se ganó el día en que la principal fuerza opositora se dividió. Después, manos detrás de la cabeza, piernas estiradas y a relajarse. Más de la mitad de los cordobeses eligieron un modelo de Provincia. Desde allí pueden discutirse varios conceptos relativos a la Córdoba que se tiene, desde hace veinte años y que ya va por cuatro más. Juan Schiaretti no tuvo que meterse en el fango para hacerse con una nueva reelección, con la cual completará doce años al frente del Ejecutivo provincial.

Tal vez, alguna que otra referencia a la dura crisis, pero rebajada con agua. Difícil parecía despegarse de la “gobernabilidad” con la cual acompañó muchas de las definiciones económicas del presidente Mauricio Macri, las cuales propiciaron las condiciones que llevaron a la actual crisis. Pero Juan lo hizo, a su manera, reduciendo al máximo su contacto con la prensa cuestionadora y concentrándose en lo que importa a la hora de formar una imagen de gestión: las obras.

Lo de ayer domingo fue un golpe categórico, esos que habilitan al referee a realizar el conteo mientras el afectado se esfuerza por levantarse del piso. Mucho hay en juego para la mirada de Cambiemos, algo Pro y algo Radical. El escenario nacional de cara a octubre, el intento por despegar a Macri de esta derrota -la octava al hilo- y, ya en un ámbito local, las aspiraciones a quedarse con el Palacio de Mójica en 2020. Todos objetivos muy lejanos y que dejan en evidencia los desaciertos que dejaron los antes acuerdos, y ahora divisiones -la UCR y Cambiemos por lados diferentes.

Pero lo que oculta el “yo le voto a Juan” es quién es ese “yo” que tildó el casillero de Hacemos por Córdoba en la aclamada Boleta Única. Quitando de lado el “desgano” con el que muchos fueron a las urnas, o la falta de motivación generada por otros espacios políticos, suele pensarse en el dominio del costumbrismo, la sensación de que todo está bien y debe seguir así. La especulación y las proyecciones de cara a la pelea por la presidencia queda solo para las coyunturas, y pasa a ser hasta pura politiquería cuando el trabajador cordobés promedio hace malabares para llevar la comida a su mesa y pagar de los servicios más caros del país.

Lo extraño es que se habla de herencias cuando vienen acompañada de transiciones, la “pesada herencia recibida por Macri” cuando se alude al país que dejó Cristina Fernández de Kirchner en 2015, hace ya casi cuatro años. Es por eso que podemos hablar de la herencia que Juan le dejó a Juan, algo que se analizará poco y nada debido a la lógica de la continuidad.

  • Schiaretti se prepara para cerrar sus cuatro años de Gobierno con un 33,7 por ciento de pobres, de acuerdo a las últimas mediciones de la Provincia. El Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (CIPPES) reflejó un 36,5 por ciento.
  • El mismo CIPPES presentó a fines de 2018 una estadística en la cual se revelaba que el 47 por ciento de los niños cordobeses vive en la pobreza. En algunos nuevos estudios, el número permitía concluir que la mitad de los niños son pobres.
  • En materia seguridad, Córdoba se posiciona entre las cinco provincias con más robos en Argentina. El dato se desprende del informe realizado por el Ministerio de Seguridad de la Nación, conducido por Patricia Bullrich, en base a cifras de 2017. Son 2.890 delitos contra la propiedad cada 100 mil habitantes. Ni hablar del narcotráfico y su explosión a comienzos de 2019, algo utilizado por Cambiemos y la UCR de forma electoralista y hasta maliciosa, si se quiere, pero que no deja de reflejar una problemática sin solución a la vista.
  • Córdoba tiene una de las tasas más altas de deforestación. Estudios realizados en la Universidad Nacional de Córdoba revelaron en 2017 que Córdoba había perdido 150 mil hectáreas de árboles en 12 años. La realidad fue a la par de dichos números, con fenómenos climáticos y naturales que generaron aun mayores daños por el desbarajuste ecológico. Inundaciones, uno de los grandes problemas que vieron pasar de largo. Se entregan al buen clima.
  • El Poder Judicial de Córdoba se asemeja cada vez más al Poder Político, o más bien, se acerca cada vez más a él. La funcionalidad no debería ser una característica de la Justicia, el acomodarse a las necesidades del Poder. Sin embargo, como ocurre a nivel nacional, los fallos del Tribunal Superior de Justicia parecen acercarse a los intereses de Schiaretti. Un ejemplo, de los últimos, se dio cuando Tribunal Superior confirmó, por unanimidad, que Martín Llaryora pudiera ser candidato a intendente de la ciudad de Córdoba, aunque su localidad de origen sea San Francisco.

Estas son algunas de las variables de esa “pesada herencia” a la que Schiaretti deberá responder para mejorar a Córdoba. O tal vez surjan nuevos problemas, muchos de ellos invisibilizados por la falta de voces que se hagan escuchar. A ese respecto, Hacemos Por Córdoba se aseguró una mayoría infalible en la Unicameral provincial, con 51 representantes -sumando a departamentales-, contra 8 de Cambiemos y 7 de la UCR. Frentes como el MST y el de Izquierda, consiguieron una banca cada uno. Se menciona esto entendiendo que dichas fuerzas representan diversas luchas que han quedado fuera de la agenda de campaña, y se estima que también del plan de gobierno. Gatillo fácil, aborto legal no punible, economía social ecuánime, entre otras banderas que costará izar en la Legislatura.