“Las restituciones de los ancestros son una reparación histórica hacia los pueblos originarios”

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12, Noviembre 2020

“Las restituciones de los ancestros son una reparación histórica hacia los pueblos originarios”

El antropólogo Fernando Pepe, coordinador del Programa Nacional de Identificación y Restitución de Restos Humanos Indígenas, anticipa la tercera jornada del ciclo “La ruta del Toki Calfucurá”, que se realizó ayer a la tarde.

El miércoles por la tarde se realizó el tercero de los encuentros que componen “La ruta del Toki Calfucurá: Hacia una reparación histórica”, un ciclo de conversatorios virtuales con representantes de comunidades originarias, investigadores, dirigentes y funcionarios en el que se reivindica la figura del cacique mapuche más importante de la historia de estas tierras, tras el objetivo de la restitución de sus restos, en la actualidad en el Museo de La Plata.

El evento comenzó en septiembre, consta de una charla mensual y es organizado por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas -INAI-, junto a la Comisión Piedra Azul. En esta oportunidad participaron la presidenta del organismo, Magdalena Odarda, los investigadores Guillermo David y Diana Lenton, los werken Fidel Colipán y Alejandro Nawel, el lonko Ariel Calfucurá y la Comisión Regreso del Toki, en la que se organizaron las siete comunidades del pueblo mapuche que solicitan la restitución (ver programa abajo). La coordinación de la jornada estuvo a cargo de Fernando Miguel Pepe, responsable del Programa Nacional de Identificación y Restitución de Restos Humanos Indígenas del INAI, quién anticipó a Canal Abierto la importancia de la iniciativa: “Las restituciones de los ancestros son parte de una proceso de reparación histórica hacia los pueblos originarios, por el genocidio que sufrieron en manos del Estado roquista. Cuando restituimos a un ancestro también restituimos territorio –agrega-, porque los ancestros son parte de los territorios vivos en la memoria y la cosmovisión de los pueblos originarios, así que se combina una reparación histórica de parte del Estado y la universidad, dentro de un proceso que tiene que tener además una reparación económica y territorial, pero desde lo simbólico cierra un círculo, porque los ancestros son territorio, vuelve esa energía al lugar del que nunca tendría que haber salido y eso, según las cosmovisiones de muchos de estos pueblos, sana espiritualmente a la memoria de las comunidades”.

 

La Ruta del Toki

La campaña surgió a partir de una mesa de diálogo que existe en el INAI con las distintas comunidades y con la Confederación Mapuche del Neuquén que reclaman por el gran cacique de caciques. Los pedidos al museo comenzaron hace más de 20 años y las gestiones a través del INAI ya llevan una década. “Hay otros registros más antiguos a los que no hemos accedido pero que sí figuran mencionados en diarios y medios de comunicación”, aclara Pepe.

De esa articulación entre las comunidades originarias y el Estado emergió la importancia de visibilizar la Ruta del Toki, con la que se pretende concretar la construcción de diez hitos en distintos lugares en los que el histórico referente mapuche estuvo, tanto vivo como muerto. Uno de esos símbolos representativos estará en el Museo de la Plata, en cuyas colecciones se encuentra el cráneo.

“Nosotros veíamos la necesidad de hacer un hito en Capital Federal, sugerimos la ex ESMA, uniendo los dos genocidios, simbólicamente nos parecía muy fuerte que donde está el centro de memoria más grande de Latinoamérica, también hubiera un recordatorio del primer genocidio, que para nuestro entender es padre de la última dictadura cívico-militar: la impunidad que tuvo Roca en su momento es la que Videla pretendía; uno fue el Proceso de Organización Nacional y el otro el Proceso de Reorganización Nacional; las metodologías se repiten, como la apropiación de niños, por ejemplo; hay muchos puntos en común”, destaca el antropólogo.

“Las comunidades estuvieron de acuerdo, la Comisión Piedra Azul y la presidencia del INAI dieron visto bueno y estamos trabajando con el Ente que coordina la ESMA para emplazar el hito donde estaría la nueva sede del INAI, en donde colocaríamos una pareja de chemamull (Nda: estatuas funerarias de la costumbre mapuche)”, agrega.

En La Pampa planean hacer una réplica gigante del tambor de tradicional conocido como kultrun; en Villarino, provincia de Buenos Aires, una pirámide, y también habrá recordatorios en Chillihué, Chimpay (Río Negro), en Neuquén y en las localidades bonaerenses de Carhué y Trenque Lauquén, por ejemplo.

La Comisión Piedra Azul, que trabaja desde hace dos años en el impulso y promoción de la iniciativa, está integrada por investigadores, referentes, académicos y artistas entre los que se destacan la especialista en derecho indígena Silvina Ramírez; Jorge Nahuel, lonko de la Confederación Mapuche de Neuquén; la escritora Maristela Svampa; Miriam Liempe, representante del Parlamento Plurinacional y secretaria de Relación con los Pueblos Originarios de la CTA Autónoma; Guillermo David, escritor; Nilo Cayulqueo, reconocido dirigente mapuche; Diana Lenton, antropóloga de la Red de Investigadores en Genocidio y Pueblos Indígenas; y Roberto Aramayo, referente diaguita, del Parlamento Plurinacional, entre otros y otras.

Las comunidades que reclaman la restitución son la Confederación Mapuche de Neuquén, Consejo Xawvnko; Confederación Mapuche de Neuquén, Consejo Wijice; el Lof Mapuche Namuncurá, de San Ignacio, provincia de Neuquén; la comunidad Indígena Cacique Pincén Mapuche Tehuelche, de Trenque Lauquén, Buenos Aires; la Comunidad Mapuche General Juan Calfucurá, de La Plata, Buenos Aires; y las comunidades Lof Newen Leifun Mapu y Pillan Pullum We Eglentina Machado, ambas de Santa Rosa, La Pampa.

El toki, lonko de lonkos

Juan Calfucuá fue integrante de una familia de grandes líderes mapuche, hijo de Huentecurá, cacique que ayudó a San Martín en el cruce de los Andes, y hermano del poderoso Santiago Reuquecurá. Fue padre de Manuel Namuncura, que llegó a ser coronel de Ejército Argentino, y nieto de Ceferino Namuncurá, que estudiaba para sacerdote y fue beatificado en 2007. Falleció en 1873, cercano a los 100 años de edad, y fue enterrado en Chillihué, La Pampa.

En 1979, durante las masacres apodadas Conquista del Desierto, su tumba fue profanada y su cráneo terminó en manos del perito Francisco Moreno, fundador del Museo de La Plata.

Sus estudiosos destacan, además de su poderío político y militar que le permitieron dominar vastas porciones de Buenos Aires, San Luis, Neuquén, Río Negro y La Pampa durante más de 40 años, su capacidad de estratega negociador, destacando gestiones solidas con, por ejemplo,  Mitre, Urquiza y Juan Manuel de Rosas.

“Tuvo un acuerdo de paz durante todo el gobierno de Rosas, y después tuvo distintos acuerdos con Urquiza, de hecho mandó a su hijo Manuel Namuncura, cuando se firma la Constitución de 1853 en San Nicolás, momento para el cual la Confederación Mapuche estaba más incluida dentro de la Argentina que Buenos Aires, que no la firma y se mantiene en rebeldía”, detalla Fernando Pepe.

“Después mantiene largos intercambios de correos y gestiones con los distintos gobiernos, llevando adelante una diplomacia con todos los gobiernos hasta su muerte en 1873, logrando distintos acuerdos ante el avance de la frontera, la mayoría de paz, y sobre todo acuerdos comerciales”, agrega.

El INAI

En 2016 el instituto -a través del Programa de Identificación y Restitución- acordó con el Museo de La Plata realizar dos restituciones anuales. Este año la pandemia lo impidió, pero la titular del organismo, María Magdalena Odarda, propuso como meta final de este ciclo de charlas concretar la restitución del Toki, el 3 de junio de 2021, cuando se cumpla un nuevo aniversario de su muerte.

Pepe explica: “Identificamos hombres y mujeres, ancestros que están en distintos museos públicos o privados, lo comunicamos a las comunidades de pertenencia, coordinamos con los descendientes vivos para que puedan solicitar esos restos, y así empezamos el camino burocrático de restitución”.

“En algunos casos son las comunidades las que nos solicitan ubicar a sus ancestros, y otros casos ya saben donde están y nos piden que hagamos la gestión. Principalmente nos hemos dedicado a la visibilización, concientización y sensibilización sobre estos casos”, completa.

Los representantes de las siete comunidades y de la Confederación Mapuche de Neuquén ya han decidido que los restos de Calfucurá sean devueltos a la lof de San Ignacio, aunque todavía no acordaron el lugar exacto del entierro final y la modalidad.

El ciclo es acompañado por organizaciones y organismos como la Comisión Provincial por la Memoria; Departamento de Cultura de ATE Nacional; Biblioteca Nacional Mariano Moreno; Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano; CONADU Histórica; CTA Autónoma; INADI; Colectivo Guías; ATE La Pampa; Ministerio de Cultura de Neuquén; Gobierno de la Pampa, Adolfo Pérez Esquivel y el SERPAJ, entre otros.

Fuente: www.canalabierto.com.ar