Mi cuerpo, mi decisión

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02 Mayo, 2019

LIBERTAD DE LOS CUERPOS

Mi cuerpo, mi decisión

El nuevo siglo llegó con muchos cambios y varios derechos que están en vías de ser conquistados. Una de ellos el respecto por los cuerpos diversos. En una sociedad donde lo colectivo gana terreno, aún hay individualidades que nos cuesta aceptar. Cuerpos juzgados por el simple hecho de ser.

Por Florencia Guttlein

Fotos: Instagram Bellamentearg

Durante todos estos años fuimos testigos de algunas conquistas adquiridas, muchas están en proceso de lucha y concreción una de ellas es la lucha con respecto a la discriminación que sufrimos, todos, en algún momento de nuestras vidas, por nuestro cuerpo. No importa si sos delgado, gordo, alto, bajo, rubio, morocho. Todos, absolutamente todos, en mayor o menor medida, vivimos de cerca lo que significa que nos discriminen por nuestro cuerpo.

Si bien, con respecto a ese tema, durante estos últimos años hubo avances, aún falta camino por recorrer. Falta consciencia, respeto y libertad. Y en ese camino se encuentra Candela Yatche, quien creó “Bellamente”, un proyecto que pone en cuestionamiento el ideal de belleza y milita la auto aceptación, como ella se define. Tiene un perfil en Instagram que cada día suma más seguidores, donde trata de poner en discusión temas que nunca fueron tocados, mirarlos desde otra perspectiva para poder trabajarlos y cambiarlos. RETRUCO tuvo la posibilidad de charlar con ella quien nos comentó sobre cómo se vive en la actualidad la discriminación por los cuerpos. Cómo encarar esto que desde hace muchísimo tiempo nos afecta a todos como sociedad a tal punto de considerar que nuestro cuerpo está mal.

Candela resalta que la discriminación no distingue el género, tanto “hombres como mujeres lo sufren” y no solo por ser obeso o delgado, sino por el simple hecho de que algo de nuestro cuerpo se salga de lo establecido “socialmente” o que no esté dentro de los cánones de belleza. “A veces las personas son señaladas con un dedo o no las dejan hacer ciertas cosas por su físico y eso es horrible, pero sucede”, expresa Candela.

A su vez resalta: “Se naturalizó hablar, opinar, criticar y halagar el cuerpo del otro. Se puso al cuerpo en un lugar en el que no se lo ve como un instrumento, que es lo que realmente es, sino se lo puso en el lugar de objeto: ponéle, sácalo, cambialo. Estamos hablando de algo natural de todo ser humano”.

Yatche resalta que una de las causas principales de estos prejuicios se debe a los medios de comunicación y a las redes sociales: “El poder de los medios nos habilito para que todos seamos opinólogos y demos nuestro punto de vista acerca del cuerpo de otra persona y eso es super daniño y trae consecuencias muy importantes en las personas.

Por otro lado, todos pensamos que tenemos el derecho de poder decidir cómo se tiene que ver el cuerpo de otra persona y eso trae consecuencias en la salud mental de ese ser humano, que tenga baja autoestima, entre otras cosas”.

  • ¿Cuál es el cambio de perspectiva que debemos emprender?

“Para arrancar la revolución primero debemos cambiar cada uno de nosotros porque la gran mayoría de las personas halagamos alguna vez a alguien diciéndole “ay, estás más flaca” y asociamos siempre que ser delgada es lo que está bien y después criticamos a la gordura. El primer cambio es que cada uno de nosotros empecemos a aceptarnos a nosotros mismos porque una vez que nos aceptamos hay menos rencor y obsesión hacia el cuerpo de uno. Esto también repercute en lo que opinamos sobre el cuerpo de otro. Y cuando empezamos a cambiar contagiamos a nuestro entorno y poco a poco se va tirando para abajo todas las falsas creencias de que lo que está mal es el cuerpo de uno y no. Lo que está mal es la naturalización de esos comentarios que son tóxicos”.

La revolución de los cuerpos es la conquista que nos espera. Aceptarnos y amarnos para luego, poder respetar al otro en toda su inmensa y complejidad. Sin prejuicios, sin ideales de belleza, sin estereotipos, sin realidades y creencias preestablecidas de cómo deberíamos vernos, de cómo deberíamos ser. Simplemente SER nosotros mismos. En este mundo de luchas colectivas aún nos quedan muchos caminos por recorrer, principalmente, el de la tolerancia y el del respeto.