Por la falta de oportunidades crece el consumo de drogas

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12 de Diciembre de 2018

LOCALES

Por la falta de oportunidades crece el consumo de drogas

Verónica Delgado, coordinadora del dispositivo de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR) en Río Cuarto, aseguró que durante este año se acrecentó el consumo problemático de drogas en la ciudad.

Por Nano Nusbaum

La trabajadora territorial señaló que las principales causas (entre varias) tienen que ver con el contexto socio-económico signado por la falta de oportunidades laborales, demandas básicas insatisfechas y la deserción escolar temprana de niños y jóvenes que tienen que salir a hacer changas para tener el plato de comida.

En tiempos en los que se agudiza la brecha entre los que más y los que menos tienen, los que padecen los malos resultados de las políticas económicas implementadas son los sectores más humildes de la ciudad. En este contexto económico adverso para los sectores más vulnerables, la falta de un proyecto de vida distinto, la carencia de oportunidades y las rupturas que se generan en el entramado social, generan un incremento del consumo problemático de drogas.

Una de los ejes para prevenir las adicciones o para abordar situaciones de consumo problemático están vinculadas a generar y construir proyectos de vida en donde las personas se puedan desarrollar. Situación que se dificulta cuando las políticas de Estado van a contra mano de la promoción de derechos y acrecientan las asimetrías económicas.

En diálogo con Retruco, la magíser Verónica Delgado, coordinadora de SEDRONAR local, trazó un balance de lo realizado durante este 2018. “Ha sido un año complicado como para casi todos los argentinos. Consideramos que se ha acrecentado el consumo problemático. Esto sin dudas tiene que ver con los momentos críticos vinculados a un contexto de falta de oportunidades, desocupación, pobreza, etc”.

Verónica Delgado dijo que en este año creció el trabajo que llevan a cabo en los barrios. “Fue muy arduo porque anteponer al consumo otro proyecto de vida implica tener otras posibilidades y este 2018 ha sido muy difícil”, indicó la trabajadora territorial, quien desde hace más de cuatro años está abocada a prevenir las adicciones en los sectores más postergados.

Abordaje integral comunitario

Cuando se rompe ese entramado social lo más importante pasa por tejer nuevas redes de contención y el trabajo colaborativo-horizontal entre distintas organizaciones comprometidas con el bienestar general. Ese ha sido el norte de las acciones que el equipo interdisciplinario de SEDRONAR realizó en Río Cuarto durante este 2018. La difícil situación económica llevó que “se tejan otras redes de trabajo colaborativo y hemos fortalecido el vínculo con otras instituciones que ya lo venían haciendo en el territorio y hemos avanzado en la consolidación de otros espacios”, contó la psicopedagoga Verónica Delgado.

Este abordaje integral comunitario incorpora el contexto en el que se dan las prácticas de consumo y apunta, por consiguiente, a prevenir, anticipándose a los efectos que dichas condiciones pueden ocasionar. Pero también va mucho más allá de la prevención, genera espacios de contención para las personas adictas y brinda herramientas para construir proyectos de vida distintos. Esta mirada no solamente tiene en cuenta a la persona que consume, sino a esa persona (sujeto de derecho) y su entorno.

“Nuestro trabajo apunta a la promoción de derechos, que la persona pueda insertarse socialmente. Es muy importante incluir a la persona para que el consumo problemático deje de ocupar un lugar importante”, indicó Delgado.

Explicó que hay un espacio de primera escucha y de asistencia para quien decide empezar un trabajo terapéutico y hablar de su problemática; y posteriormente están las acciones que apuntan a la restitución de derechos y la inserción laboral. Durante la primera escucha se atiende a la persona con consumo problemático, luego se trabaja con el entorno para generar espacios y vínculos de contención; y por último, con la comunidad a los fines de que los ciudadanos (el barrio) empiecen a modificar la representación que hay sobre el consumo.

El abordaje del consumo problemático continúa con las acciones que priorizan la restitución de derechos y la inserción laboral. “En este último punto hemos participado de distintas propuestas de la comunidad como las ferias de alimentos, capacitación a través de la Escuela Municipal de Carpintería, etc., para que las personas que están asistiendo se puedan ir sumando e integrando a la comunidad e insertándose en el mundo del trabajo”.

Crear un proyecto, poner el cuerpo

Comprometida en brindar soluciones a las problemáticas de los pibes de los barrios más periféricos de nuestra ciudad, Verónica Delgado sostuvo que la única forma de poder brindar aportes es “estando y participando en la comunidad, de otra forma no se puede saber lo que pasa, lo que ellos necesitan, es necesario construir un proyecto juntos. Caso contrario, uno lo ve desde una oficina y se pone en una posición de juzgar y opinar sobre qué es lo que tendría que hacer el otro. En cambio, cuando uno está en el barrio adquiere una visión totalmente distinta. Para nosotros la respuesta está ahí, en el territorio y junto a la gente. No hay que esperar a que alguien nos venga a plantear algo, tenemos que salir a construir con los otros, vivenciar diariamente y desde ahí construir un proyecto colectivo”.

¿Qué puede hacer cada uno de nosotros desde nuestro lugar para generar un cambio respecto al consumo? ¿Qué puede hacer la escuela respecto a esto? ¿En qué puede colaborar el dispensario del barrio? ¿Qué pueden aportar los vecinos en torno a esta problemática? Esos son sólo alguno de los interrogantes que se plantean los integrantes del equipo multidisciplinario de SEDRONAR Río Cuarto para afrontar el consumo problemático de drogas.

El Estado bobo

Con los ojos brillosos, en una mezcla de satisfacción por lo realizado y de impotencia por lo que se podría hacer y no pueden por falta de recursos, Verónica Delgado trazó un balance del 2018 y aseguró: “El camino es duro porque muchas veces desde el Estado hay pocos recursos para ofrecer ante tantas necesidades”, y agregó: “Durante este año no hubo actualización de recursos humanos y algunos compañeros han dejado el proyecto por otras opciones personales”.

La historia se repite. Nuevamente como en los años 90 la ausencia del Estado es la constante. Solamente se sostiene el programa gracias al esfuerzo y compromiso de los trabajadores y profesionales que en su mayoría perciben una beca, no un salario digno, pero que tienen la enorme responsabilidad de prevenir o salvar a los niños y jóvenes de uno de los flagelos más grandes de nuestro país, el consumo problemático de drogas.

Así, en un país con un Estado que mira para otro lado y donde las políticas a nivel nacional favorecen la timba financiera en desmedro del fortalecimiento del sistema productivo, la falta de oportunidades hace que el consumo se transforme en algo más problemático porque no existe otro proyecto de vida. “Hay un contexto de falta de trabajo, deserción escolar, chicos que salen a hacer changas para ganarse el plato de comida. Hay muchas necesidades básicas insatisfechas como la alimentación”, describió la psicopedagoga Verónica Delgado, quien agregó que en nuestra ciudad el consumo problemático comienza en jóvenes de 16 años, aunque sostuvo que en algunos casos se da de manera más temprana.

Agentes territoriales

“Somos 13 compañeros, entre ellos, trabajadores sociales, psicopedagogos, psicólogos y agentes territoriales, organizados en dos zonas: Banda Norte y Alberdi. Trabajamos en distintas áreas: asistencia, educación, trabajo, abordaje territorial. Lo que tratamos de generar son espacios de asistencia, fomentar actividades deportivas, culturales y recreativas”, indicó Delgado.

El trabajo territorial lo realizan de manera más intensa en barrio Obrero, las 130 Viviendas, IPV Banda Norte y Jardín Norte. Allí articulan actividades con instituciones como la Escuela Municipal de Carpintería y el PIT de Banda Norte y de a poco se van insertando en distintos espacios como el Centro Integrador Comunitario, proyectos impulsados por los propios vecinos, el Consejo Social de la UNRC y la Universidad Barrial que permite la formación y capacitación de los pibes.

Este martes en un campito de barrio Obrero de nuestra ciudad se llevó a cabo la fiesta de fin de año de Sedronar. Fue una despedida con los pibes, sus familias y la comunidad. Un espacio para de encuentro con música, diversión y momentos de reflexión. El espacio verde cobró vida con una feria de productos elaborados por los vecinos, clases de baile y la presentación del libro de Damián Virginilo (escrito en la cárcel). Una vez más el equipo de profesionales eligió estar y compartir con la comunidad, como lo viene haciendo desde hace cuatro años. Porque como ya lo dijo Verónica Delgado, las respuestas no están en una oficina, están en el territorio, estando cerca de la gente, en las vivencias del barrio.

Imágenes del encuentro