Quechalen 10 años de estar juntos

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16, Diciembre 2018

Educación, sociedad e inclusión

Quechalen 10 años de estar juntos

El sistema educativo suele convertirse en una estructura. Como toda estructura hay quienes quedan afuera, pero existen personas que que rompen con esas barreras. Así nació Quechalen hace una década, con la necesidad de cambiar la realidad de los jóvenes del Barrio Obrero que no ingresaban y/o terminaban sus estudios secundarios.

Por Dafne Acevedo Giménez

“No podíamos repetir un modelo de escuela que muchas veces no tiene en cuenta la característica de los jóvenes de los sectores populares, por lo cual, los primero años de existencia de la escuela se trabajó significativamente en el concepto de qué escuela queríamos, qué escuela necesitábamos, qué características pretendíamos asumir, y llegamos a un proyecto de escuela que tuvo un significado para la vida de los jóvenes en este contexto barrial”, expresó Cecilia Baigorria, coordinadora de Quechalen, donde comenzaron siendo 10 estudiantes, hoy son 110. La Escuela Quechalen funciona en el Barrio Obrero, en el Alberdi.

“Creemos que el desafío de la escuela es generar propuestas pedagógicas que permitan a los alumnos, a los jóvenes del sector barrial, aprender teniendo como horizonte la igualdad, la inclusión educativa y social”

Es una escuela secundaria con modalidad rural y orientación en agro y ambiente, anexo de la Escuela del Instituto de Sagrada Familia de Banda Norte. “La escuela se crea en el año 2008 como resultado de un proceso de trabajo territorial en el barrio, donde se identificó como problemática central que un gran número de jóvenes no lograba ingresar y/o culminar la escuela secundaria.

Por lo cual, comprometidos con esta realidad y esta problemática, se solicitó al Ministerio de Educación de la Provincia la creación de una institución para que funcionara en el barrio y pudiera garantizar el derecho a la educación que estaba siendo profundamente vulnerado”, explicó a RETRUCO Cecilia Baigorria y agregó: “Esta situación marca un horizonte en la escuela. El proyecto pedagógico que teníamos que construir debía convertirse en respuesta y reparación de esa clara vulneración de derechos, como consecuencia de la profunda situación de desigualdad social y educativa a la que nuestro pueblo se ve sometido”.

Quechalen significa en lengua ranquel estar juntos. A la escuela asisten mayoritariamente jóvenes del Barrio Alberdi, aunque también han formado parte chicos de otros barrios. “Los primeros 10 alumnos eran jóvenes que habían ingresado a otras escuelas y habían repetido, habían sido expulsados, o no habían ingresado a la escuela secundaria.
La mayoría tenía más edad de lo que correspondía, de lo que el sistema educativo hubiese permitido en la escuela secundaria”, contó Cecilia. Cabe destacar que los primeros estudiantes que egresaron de Quechalen en el 2013 fueron los primeros miembros de sus familias en culminar la escuela secundaria.

“El sentido es unir la escuela con el territorio, una escuela que sirva para la vida y que pueda ampliar algunos horizontes. En estos 10 años que hemos recorrido podemos dar cuenta de los logros, de un proceso complejo, pero también de procesos que han tenido un alto impacto en el sector barrial, como la incorporación de los jóvenes a la escuela secundaria, permanencia y egreso”, manifestó Cecilia y explicó que en Quechalen ponen un fuerte énfasis en las practicas productivas, donde vinculan educación, producción y trabajo, con la finalidad de unir la escuela con la vida cotidiana, con “lectura critica diaria de lo que sucede”.

“El sentido es unir la escuela con el territorio, una escuela que sirva para la vida y que pueda ampliar algunos horizontes…”

Desde Quechalen producen dulces, mermeladas, licores que mediante un proceso de organización en equipo son comercializados en ferias y diferentes encuentros de la ciudad. Desde la escuela tienen un fuerte vínculo con actividades que se llevan adelante desde la Universidad Nacional e Río Cuarto, con las vecinales, con el Centro Integrador Comunitario y clubes, “es para fortalecernos como equipos de trabajo para poder intervenir en el territorio más fortalecidos”, indicó Baigorria. Además, sostienen una huerta comunitaria no sólo con la participación de los estudiantes, sino también con la intervención de los vecinos de la zona, “creemos que esto es un camino para construir soberanía alimentaria y productiva”, sostuvo la coordinadora de la escuela.

Quechalen es un lugar necesario que crece y se fortalece con el aporte de los estudiantes, docentes y coordinadores de la escuela. Este colectivo sabe dónde va: “Creemos que el desafío de la escuela hoy es generar propuestas pedagógicas que permitan a los alumnos, a los jóvenes del sector barrial, aprender teniendo como horizonte la igualdad, la inclusión educativa y social. Esta inclusión que no sólo supone el ingreso o acceso a la escuela,
sino también la permanencia y el egreso real. Creemos que un punto importante a reconocer es que los alumnos son sujetos de derechos, y desde este posicionamiento, construir nuevas formas de experiencia educativa”. Así, se reafirma lo que dijo el pedagogo Pablo Freire: “La educación es un acto de amor, por tanto, un acto de valor”.