Río Cuarto: ¿Agroecología o agronegocio?

Publicada en Publicada en locales, noticia del dia, noticia destacada 2, noticia principal, regionales

20, Diciembre 2018

LOCALES

Río Cuarto: ¿Agroecología o agronegocio?

El Concejo Deliberante aprobó en la última sesión la creación de un Comité Ejecutivo para el Desarrollo Agroecológico (CEDA). La Asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos y el partido Respeto cuestionaron lo resuelto. Consideran que tiene grandes diferencias de aquel proyecto original que surgió por iniciativa popular. Señalaron que el Comité no tendrá carácter vinculante, el mismo no cuenta con presupuesto y estará integrado por representantes de instituciones vinculadas a los agronegocios.

Río Cuarto Sin Agrotóxicos había presentado una propuesta de iniciativa popular con más de 4 mil firmas en el Concejo Deliberante que impulsaba un proyecto de ordenanza para garantizar una transición hacia la producción orgánica de alimentos dentro del ejido urbano y reducir las cantidades de fumigaciones cerca de los vecinos para evitar los daños en la salud y el ambiente. Sin embargo, el jueves de la semana pasada, UPC y Cambiemos echaron por tierra la iniciativa apoyada por los riocuartenses y aprobaron una ley que contiene solamente 9 de los 42 artículos de la propuesta original.

Respeto fue la única fuerza política en el Concejo Deliberante que no acompañó la iniciativa. “El proyecto de iniciativa popular que lleva más de 4 mil firmas era muchísimo más amplio que conformar este Comité. Se falta a la verdad y al compromiso que tuvo la Asamblea de Río Cuarto Sin Agrotóxicos que estuvo durante cinco años juntando firmas para que se dejen de utilizar los agrotóxicos en la ciudad”, criticó Franco Altamirano, concejal de Respeto.

Consideró que lo aprobado por los ediles de Unión por Córdoba con el acompañamiento de Cambiemos “es hacer la vista gorda a este problema y negar la negligencia de las fumigaciones en la provincia de Córdoba desde hace 25 años”.

Para dar cuenta de la gravedad de la situación actual, Altamirano recordó que “los agroquímicos están prohibidos en muchos lugares del mundo”, y mencionó que “destacados científicos de distintos países han demostrado lo perjudicial que son para la salud y para la biodiversidad. Se desmontan para fomentar el monocultivo de soja o maíz”.

Ignacio Origlia, miembro de la Asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos y asesor del bloque de Respeto, dijo que el Comité Ejecutivo para el Desarrollo Agroecológico (CEDA) tiene objetivos interesantes, pero señaló que “no tendrá mayores injerencias en el territorio, ni fomentará el desarrollo agroecológico en sí”. También cuestionó su conformación: “La mitad de lo que lo integrarán son representantes de instituciones que están ligadas a los agronegocios más que a la agroecología”, expresó.

En esta línea, Franco Altamirano advirtió que dicho Comité estará conformado “por prácticamente todas las instituciones que avalan lo que ellos llaman las buenas prácticas agropecuarias, que piensan cómo fumigar de la manera más óptima y avalan una forma de producción que saquea la tierra y que la cosifica”.

“No les interesa tocar ningún tipo de interés con algún sector que está vinculado a la concentración de tierras, no les importa ni problematizar ni cuestionar el modelo productivo extractivista con las consecuencias sanitarias como social y de impacto a la biodiversidad”, manifestó Origlia, quien integra el Grupo de Genética y Mutagénesis Ambiental (GEMA) de la Universidad de Rio Cuarto (UNRC).

Iniciativa tergiversada

Después de un tiempo, el proyecto ingresó a la Comisión de Ambiente, encabezada por el concejal de UPC, Armando Chiappe, para ser tratado en ese ámbito. Allí, se convocó a varios actores para que realicen exposiciones sobre la ordenanza propuesta, entre ellos, la Asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos, el INTA, el Mercado de Abasto, la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto y la Mesa de Buenas Prácticas Agrícolas.

“Durante dos meses la iniciativa estuvo frenada y no recibió tratamiento. En septiembre fue nuevamente presentada y a partir de ahí se realizaron encuentros para debatir la temática (durante 5 jornadas), pero nunca se discutió el articulado de la propuesta que fue aprobada”, explicó Ignacio Origlia.

El integrante de la Asamblea de Río Cuarto Sin Agrotóxicos dijo que “emitieron a las apresuradas un dictamen de comisión con nueve artículos y sacando los que para nosotros eran más importantes y que tenían que ver con zonas de resguardo ambiental, con límites a las fumigaciones, con disminución de la toxicidad de los productos que se usan, y acciones para proteger los cursos de agua”.

Según Origlia, “todo eso quedó en un enunciado que fue la creación de un Comité sin ningún tipo de presupuesto, sin real impacto en el territorio y con decisiones que después no tendrán carácter vinculante”.

Consideró que se cambió el espíritu del proyecto. “Nos parece una burla que salga el proyecto con el mismo número de expediente de la propuesta original. Para nosotros hubiera sido más coherente que rechacen la iniciativa popular y presenten por su cuenta un proyecto nuevo, no como hicieron que se apropiaron del mismo y lo hicieron pasar como una propuesta de fomento de la agroecología”.

Desde Respeto indicaron que con este Comité no se lograrán avances hacia la agroecología y la soberanía alimentaria. “No apoyamos porque dudamos de los comités y de los consejos: son expositivos, no hay diálogos reales”, y agregó: “Eso (por el CEDA) será una mera juntada de instituciones para seguir avalando el ecocidio que está sufriendo la provincia y otros puntos de Latinoamérica. Pensar que con este comité se va avanzar hacia la agroecología es de ingenuo. Sabemos cómo funcionan los consejos en el Municipio y que sólo sirven para una lavada de cara, nada más”.

Una propuesta con deudas

Sostuvo que la propuesta original impulsaba “la prohibición de cualquier fumigación a 500 metros de cada vivienda o escuela rural”, pero eso no se tuvo en cuento porque “traería conflicto de intereses. Consideramos que el Estado debe bregar por el derecho a vivir en un ambiente sano. Está lleno de legislación que respalda lo que nosotros propusimos”.

Para el asesor del partido Respeto “se debería haber avanzado en la reconversión de la zona agropecuaria uno, poniendo recurso técnicos y económicos para que sea posible. Eso debería ser una política de Estado, pero al Municipio no le interesa tocar ningún interés ni destinar recursos para eso”.

También se mostró muy crítico de la normativa provincial actual: “Permite que te fumiguen con glifosato (utilizando una mochila) a cero metros de distancia, que es una sustancia que está catalogada como banda verde. En cambio, nosotros pedíamos un mínimo de 500 metros. Ellos argumentan que no se puede ir en contra de la norma provincial, pero para nosotros cada municipio puede modificar la normativa si es para mejorar la salud de los vecinos, no puede ser que quede entrampado en una legislación provincial que está mal. Las leyes van atrasadas. Tenemos una ley provincial de agroquímicos que está desactualizada y que no contempla los estudios e investigaciones que han demostrado lo perjudicial que es la utilización de estos productos para la salud humana y la biodiversidad”.

El concejal de Respeto Franco Altamirano responsabilizó al Gobierno provincial. “La provincia de Córdoba nos tiene acostumbrados a través de sus gobiernos avasallar al bosque nativo y los movimientos campesinos que utilizan la tierra no como una cosa, sino como parte esencial de su vida”.

Hacia un Río Cuarto agroecológico

Consideró que es necesario avanzar en un cambio paulatino hacia la agroecología. En este sentido, indicó que es un proceso que llevará entre 4 y 5 años. Dijo que para lograr esto hay que “llevar a cabo prácticas que permitan mejorar el suelo, ir modificando y reduciendo poco a poco los agroquímicos que se utilizan”.

Comentó que en Río Cuarto la mayoría vive en la ciudad y cuesta que perciban lo que está ocurriendo con las fumigaciones. “Se está loteando el periurbano y ahí comienzan los conflictos porque no hay una planificación. Ahí donde se mezcla lo urbano con lo rural se presentan las problemáticas. Por eso, decimos que si en la zona uno, donde se prevé que la ciudad crezca, se maneja el modelo agroecológico no se van a generar conflictos porque la agroecología apunta a la producción de alimentos sin agroquímicos y a que la actividad en sí misma sea sustentable”.