Trabajo, justicia y dignidad

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28, Abril 2018

Trabajo, justicia y dignidad

La precarización laboral es una soga que asfixia la dignidad del trabajador. Un veneno que corroe al conjunto de la sociedad: Alrededor de la mitad de las personas que tienen empleo está en negro.

Para el coordinador nacional del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), Claudio Lozano, “en el año en el que el Gobierno puede exhibir una recuperación de la actividad económica, los 666.500 nuevos puestos de trabajo generados, solo permitieron bajar el desempleo en apenas 14.800 personas. Losnuevos puestos de trabajo revelan la proliferación del empleo clandestino y el autoempleo en la economía argentina. Ocho de cada diez de los nuevos puestos de trabajo responden a estas características”.

Según el economista de la CTA-A, “el gobierno de Macri lejos de mejorar la calidad del empleo, ha destruido casi 70.000 puestos de trabajo del sector industrial en los últimos dos años, en el 2017 casi la mitad del empleo generado es empleo clandestino y el 35% es cuentapropismo. Las changas y la precariedad rodean el leve descenso en la tasa de desocupación”. El trabajo en negro ahonda la catástrofe social. Su vigencia en el tiempo está directamente vinculada con la falta de libertad y democracia sindical. El trabajo chatarra existe en tanto y en cuanto se sigue sin reconocer a los trabajadores el derecho a organizarse según su leal saber y entender.

Esa legión de trabajadores precarizados –fundamentalmente los jóvenes- está buscando canales organizativos de nuevo tipo. Son los desaparecidos civiles. No figuran en ninguna base de datos, muchos no tienen documentos, cobertura médica, ni asistencia social. El fraude laboral es ejercido por las patronales al amparo de un sistema que los protege. El Estado -Nacional, Provincial o Municipal- es uno de los principales precarizadores. Miles de trabajadores revisten como empleados públicos a través de formas de contratación peyorativas y flexibilizadoras.
La lucha por trabajo y salarios dignos es estratégica. No existe democracia y libertad sin justicia social.