Un grupo de padres que apuestan a la vida

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16, Diciembre 2018

RENACER

Un grupo de padres que apuestan a la vida

Por Florencia Guttlein

RENACER es un grupo de ayuda mutua de padres que enfrentan la pérdida de un hijo. En 1988 fue creado por Gustavo Berti y Alicia Schneider y desde entonces el grupo se ha expandido a toda la Argentina y el mundo; el próximo 5 de diciembre cumplen 30 años de existencia. En dialogo con Retruco, miembros de RENACER, nos cuentan su experiencia en el grupo.

Merecer la vida no es callar y consentir, tantas injusticias repetidas… ¡Es una virtud, es dignidad! Y es la actitud de identidad ¡más definida! Eso de durar y transcurrir. No nos da derecho a presumir. Porque no es lo mismo que vivir ¡Honrar la vida!  – Eladía Blázquez

 Honrar la vida … así es. A su manera, quienes integran el grupo RENACER honran la vida, la de ellos, la de su familia y la de sus hijos que ya no están. Claudio Carabaca, María Teresa Vega y Aldo Ponce forman parte del grupo desde hace varios años. En su voz, en su mirada está aquello que menciona Eladía Blázquez … han trascendido la vida. Lograron transformar el dolor en amor y los por qué en para qué. Renacer les brindo la posibilidad de mirar la vida desde otra perspectiva, de encontrarle sentido y, quizás, respuestas a todas sus preguntas, y de cambiar la concepción que tenían sobre la muerte de un hijo. 

-¿Cómo surge la posibilidad de crear RENACER en Río Cuarto? 

Aldo: “surge debido a la carencia que tenían los padres con respecto a dónde ir después de la muerte de un hijo. RENACER viene a cambiar una concepción sobre lo que significa la muerte de un hijo. Antes, cuando se moría un hijo, uno estaba en duelo y todos nos vestíamos de negro. No se nos permitía hacer diferentes cosas. Cómo voy a reír si se me murió un hijo, cómo voy a disfrutar de la vida. Sin darnos cuenta que de pronto condenábamos a los otros hijos de la casa a tener unos padres diferentes. En RENACER buscamos la manera de encontrarnos entre nosotros porque es la única forma que podemos hablar el mismo idioma y entendernos. Entendemos que nuestros hijos han vivido todo lo que tenían que vivir. La fecha de su nacimiento y el momento de su partida son inevitables. Es impostergable, como también lo es la partida de un hijo”.

Aldo comenta que en RENACER se trabaja con la esencia del grupo, se trata de demostrarle a aquellas personas que recién se integran que, no importa cómo haya sucedido todo, si fue un accidente, una decisión personal o una enfermedad, desde el momento que perdieron un hijo todos son iguales.

Aldo: “Después de un tiempo nos damos cuenta que, en realidad, a los hijos no los perdemos simplemente han partido porque ese mismo viaje en algún momento lo vamos a realizar nosotros, y si vamos a hacer ese mismo viaje quiere decir que mi hijo en algún lugar está. Si bien en los primeros tiempos yo iba contando los días, hoy me doy cuenta que todos los días que pasan es un día menos para reunirme con él”.

Pilares y esencia de RENACER

Aldo resalta que la esencia del grupo se basa fundamentalmente en la pariedad de todos los integrantes. Todos son iguales y hablan el mismo lenguaje. Desde el momento que un padre o una madre ingresa al grupo se considera que ese otro es más importante. “Nosotros tenemos la oportunidad en RENACER de comprender la vida de una manera distinta. Estamos al servicio de aquel que sufre porque nos estamos ayudando mutuamente”, expresa Ponce.

Claudio: “Lo importante de renacer es la horizontalidad de decisiones. No hay diferencias sociales, ni religiosas ni políticas. La única condición para ser parte de renacer es haber perdido un hijo. En renacer estamos para homenajear a nuestros hijos y trascender el duelo”.

-¿Cómo es el proceso de trascender el duelo?

María Teresa: “No todos tenemos el mismo proceso. No tomamos consciencia de cuanto nos lleva. Estamos tan adormecidos en el dolor que perdemos dimensión de las horas, de los días. La recuperación no tiene un tiempo, está en cada uno salir adelante. En el grupo entendemos que el tiempo es lo de menos. Si uno piensa que su hijo se murió sigue viviendo en el dolor y su hijo se convierte en su verdugo, entonces vivís llorando y maldiciendo”.

Claudio: “Si no ponemos nuestra mejor voluntad el tiempo no sirve de nada. Puede pasar 25 años o como, hemos visto casos de padres en el grupo que después de 14 años aceptaron la partida de sus hijos”.

Trascender el dolor

Aldo comenta que luego de la pérdida de un hijo los interrogantes que surgen son muchísimos, por qué me paso esto a mí, por qué a mi hijo. Desde ese sentido, en RENACER tratan de mirar desde otra perspectiva la pérdida, cambiando los interrogando, trascendiendo al dolor y a la vida. “Creo que tenemos que cambiar las preguntas porque el por qué no tiene respuesta. Pero si nosotros nos preguntamos para qué me paso esto ahí vamos a conseguir esa transformación interior que necesitamos mucho los que habitamos este mundo. Yo no soy el que pregunta, la vida me está preguntando a mí: qué vas a hacer con esto. Lo único que tengo que hacer es responderle a la vida”, expresa Aldo.

Claudio: “quedarnos en el por qué es quedarnos en el pasado. Cuando nuestros hijos partieron no podemos hacer nada al respecto. Entonces, ¿para qué? Principalmente para seguir apostando a la vida. Apostar a la vida, pero ¿cómo? Buscando la forma de hacer las cosas de manera diferente”.

-Si tuvieran la posibilidad de estar unos minutos con sus hijos, ¿Qué le dirían?

María Teresa: “Que valió la pena haber peleado por él. Cuando yo quede embarazada era mamá soltera, entonces valió la pena haberme enfrentado a la sociedad por él y haberlo criado sola durante 18 años. Después de su partida, su amor se hizo más grande. El sigue vivo en mí. Estoy orgullosa de la persona que él fue y todo lo que hago es en su honor. Lo amo y el día que nos encontremos nos vamos a dar un abrazo que no nos vamos a soltar nunca más”.

Aldo: “Si yo tuviera la oportunidad de estar un par de segundos con mi hijo lo primero que diría seria gracia. Gracias por haber estado en mi vida, gracias por haberme enseñado cómo se tiene que ver la vida. Gracias por tener la oportunidad de decirle a mis hijas, muchas más veces, que las quiero ya que él no se lo dije porque no sabía que su vida iba a terminar”.

Claudio: “Si yo tuviera la posibilidad de estar en estos instantes con Cristian y con Matías, les agradecería. De haber sido parte de su vida y que ellos lo hayan sido de la mía. Simplemente eso, de agradecerles que hayan existido. Nuestros hijos no se van del todo y es algo paradójico, pero cuando nosotros con el tiempo logramos sacarlos de nuestra cabeza ellos viven en nuestros corazones”.

La vida es un transcurrir constante, de momentos, de personas, de emociones que nos trascienden. En RENACER le dan sentido a eso, a la vida. Quienes forman parte del grupo han sabido enfrentar su dolor y encontrar respuestas a algo que, por momentos, parecía imposible. Son padres de lucha, de fuerza, son una fuente inagotable de solidaridad y de amor. En fin, son padres … padres que han trascendido la vida, que han sabido, y saben, honrarla y que paradójicamente siguen apostando a ella. Y como dice Eladia:

Merecer la vida es erguirse vertical, más allá del mal, de las caídas… Es igual que darle a la verdad, y a nuestra propia libertad
¡La bienvenida!