Una madre atrincherada

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4 de Diciembre de 2019

LA AUSENCIA DEL ESTADO

Una madre atrincherada

Hoy, cerca de las 7 de la mañana, hubo un importante procedimiento de la Policía de la provincia, de GERS y de la SENAF en Avenida Argentina al 400. Una mujer se atrincheró con sus tres hijos (de 13, 10 y 1 año y medio). Amenazaba con incendiar la habitación donde estaba si le quitaban a sus hijos.

Por Dafne Acevedo Giménez

Vayamos desde el principio…Todos hoy hablaban del atrincheramiento de una mujer, lo que me llevó a buscar el significado de esta palabra, y más allá de su procedencia militar, atrincherar significa “ponerse en trincheras a cubierto del enemigo; es guardarse, protegerse, mantenerse en una posición o en una actitud con tenacidad exagerada”. Queda claro, que ante esta definición los enemigos eran el Estado, y la protección, era ante el procedimiento.

Desde la SENAF aseguraron que el objetivo del procedimiento era retirar a los menores de ese hogar por el contexto en el cual estaban inmersos: su madre sufre de adicciones; los niños fueron encontrados en reiteradas oportunidades en horas de la madrugada en semáforos de la ciudad y en el río; y la escuela a la cual ellos asistían denunciaron que los menores sufrieron violencia por parte de su madre. Sin duda, la realidad que estaban viviendo no era un ámbito seguro para ellos y muchos de sus derechos estaban siendo vulnerados, por eso el proceder del Estado de esta manera, pero ¿qué se hizo antes? ¿los chicos son los únicos que padecieron la vulneración de sus derechos?

Estela Larrarte, delegada de SENAF Río Cuarto, explicó a los medios presentes en el lugar, que se estaba trabajando con esa familia desde el mes de marzo. Dijo que a la mujer se le ofreció asistencia por el problema de su adicción, pero señaló que no iba a las reuniones.

Se puede juzgar una madre simplemente mirando el contexto inmediato? Claro que no, es necesario reflexionar y mirar mucho más atrás y pensar en las condiciones de vida y las oportunidades que tienen algunas personas, fundamentalmente la de los sectores más postergados, para poder insertarse en la sociedad, en el mercado laboral, tener un salario digno y ser protagonistas de su propia vida a partir del pleno desarrollo.

Este caso es una muestra más de que las desigualdades generan un ruptura en el entramado social y los perjudicados no son solamente aquellos que eligieron mal o carecieron de oportunidades, sino también los de su entorno familiar, los hijos, los nietos… Esas personas que nacieron, crecieron y siguen viviendo en un contexto permanente de vulneración de derechos.  Son y seguirán siendo los nadies de estos tiempos si las políticas de Estado no apuntan a romper la asimetría económica y fomentar la verdadera inclusión.

Desde RETRUCO hemos tenido la oportunidad de hablar con personas que han superado su adicción a las drogas, quienes contaban que no es fácil, primero, asumir el problema y admitir que uno es adicto; y segundo, realizar un tratamiento. Entonces, nos preguntamos ante este hecho, ¿el Estado realmente agotó todas las medidas antes de sacar a los menores de su hogar? ¿hay personal suficiente y capacitado para actuar ante este tipo de problemáticas en la ciudad? ¿se contemplan estas situaciones y las realidades ante las cuales los menores son expuestos? La mamá de los menores necesitó ayuda ¿alguien se la brindó? ¿Se soluciona con el correcto accionar de un área específica del gobierno nacional, provincial, municipal o tiene que ver más con una cuestión coyuntural histórica de políticas de Estado que favorecen a unos pocos en detrimento de una gran mayoría?

Una vez más las preguntas superan las respuestas, y los menores, los niños, los pibes, son víctimas de las falencias y ausencias del Estado.