Segunda ola: Crece la preocupación por el aumento de nuevos casos de Covid

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05, Enero 2020

Segunda ola: Crece la preocupación por el aumento de nuevos casos de Covid

Los especialistas advierten sobre la necesidad de controlar el crecimiento de contagios antes del desarrollo efectivo del plan de vacunación.

Por César Martín Pucheta

Ilustración: Daniel “Pito” Campos

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La algarabía por la llegada al país de las primeras dosis de la vacuna contra el coronavirus parece haber comenzado diluirse mucho más rápido de lo que la mayoría de los funcionarios imaginaban. Apenas una semana después del arribo de la Sputnik V, cuando el 2020 todavía no terminaba de despedirse, el Presidente convocó a Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta a una reunión de urgencia. La preocupación compartida confirmó el dato más temido de la administración nacional, el rebrote de casos coronavirus se había adelantado y se estaba acelerando más de la cuenta.

Las especulaciones en torno a la vuelta de las medidas sanitarias más estrictas empezaron a convivir con la urgencia de protocolos que ni siquiera comenzaron a aplicarse. Mientras tanto, Europa parece repetir el esquema de cuidado extremo con el que todo comenzó. Con la aparición de una cepa que llevó el índice de contagiosidad a un nivel 70 veces superior al virus que nosotros conocemos, los estados volvieron a aislarse. La semana pasada, el virus que  ya es el tercero que más contagia en la historia por detrás del sarampión y la viruela, llegó a Sudamérica. Chile fue su primer destino, información que encendió las alarmas de todos los gobiernos de región.

¿Qué pasó?

Para Hugo Pizzi, el punto de inflexión en el relajamiento total de los cuidados se dio entre las fechas que abarcaron los dos últimos fines de semana largo del 2020 y el masivo velorio de Diego Maradona. Es decir, desde la segunda quincena de noviembre a esta parte. El fenómeno se incrementó con el fin de año y las juntadas que ya dejaron de ser clandestinas para realizarse en plazas, bares y espacios públicos. “Cantan, bailan, se abrazan y se besan sin tener ya ningún cuidado”, afirma el infectólogo consultado por La Nueva Mañana.

“Siempre son los mismos, es el grupo que va desde los 16 a los 32 años que siempre pensó que esto no era importante. En ese sector se encuentran un segmento de la población que hizo muchísimos daño; como también hubo gente que brindó por la muerte desde el cerro Chapelco, quienes organizaron una quema de barbijos en pleno obelisco, y todavía hay jóvenes que se creen invulnerables y desafían todas las restricciones sanitarias”, describe el médico que elige sus palabras y habla directamente de “terrorismo sanitario”.

La desilusión que expresan muchos profesionales de la salud no sólo tiene que ver con el comportamiento de los grupos que, diferenciándose de la mayor parte de la población, renegó de cualquier normativa preventiva. Desde finales del 2020, los números empiezan a manifestar las consecuencias de esas actitudes. Las curvas están subiendo con mucha velocidad y ya empieza a modificarse sensiblemente el índice de ocupación de camas.

“Es indudable que la gente está cansada y se cuida menos”, asegura Juan Pablo Caeiro, aunque agrega un elemento al análisis: “Hay una serie de síntomas que la gente ignora y que pueden ser manifestaciones claras de la Covid-19”. “Córdoba avanzó mucho en la realización de testeos, que ya se llevan adelante en distintos puntos de la Provincia, pero siempre queda la sensación de que son pocos. De todos modos son bastante seguros y el poder acceder a los controles ante la menor duda es un buen recurso”, asegura el presidente de Sociedad de Infectología de Córdoba a La Nueva Mañana.

Ricardo Lamberghini, por su parte, suma una mirada histórica en la que analiza que “nunca llegamos a tener niveles de descensos demasiado significativos”. “En Córdoba llegamos a un pico de casi 3 mil casos diarios en octubre y la meseta de la baja se clavó en unos 200 contagios, pero nunca llegamos a los ansiados 20 o 30 casos. Después empezó a ascender y la curva se mantuvo en esa dirección”, describe el infectólogo que asegura que los contagios se siguen dando, en su gran mayoría, en las reuniones realizadas sin los cuidados necesarios.

¿Cuándo llega la segunda ola?

Caeiro señala que “vamos a estar transitando la segunda ola cuando el efecto del crecimiento en el número de casos empiece a sentirse en el sistema de salud”. “En Córdoba llegamos a tener más del 80% de las camas ocupadas y los hospitales saturados. Me parece que todavía estamos lejos de eso”, asegura el asesor del COE que, con medido optimismo afirma que “las expectativas siempre van a ser buenas”. “De todos modos – advierte – tenemos que esforzarnos para no nos gane el rebrote y la segunda ola antes de tener la suficiente cantidad de gente vacunada, el problema es que las vacunas siguen siendo pocas y es necesario controlas el número de casos”.

En ese sentido, Pizzi asegura que “hay 98 vacunas que vienen corriendo detrás de las 10 que ya están listas”. Augurando la llegada de más vacunas, afirma que para transitar lo que él llama “el principio del fin de la pandemia” es necesario contar con tres grupos esenciales: la gente que siempre se cuidó, quienes ya padecieron la enfermedad y crearon sus anticuerpos, y el grupo de personas que será inmunizado a través de la vacuna. “Pero eso no se logra si tenemos que lidiar con quienes van a estar rompiendo todas las construcciones nuestras y los cimientos de lo que queremos hacer”, advierte.

“La vacuna es la gran esperanza, es la única manera de ganarle al virus, pero tenemos que llegar al momento de la aplicación masiva con la meseta más baja”, afirma Lamberghini. “Llegar a marzo o abril con los números de hoy representaría un problema mucho más preocupante. El número de contagios repercute, tarde o temprano, en gente que se hospitaliza. En la primera ola, con una tarea heroica del personal de salud, el sistema aguantó. No podemos volver a correr ese riesgo”, advierte.

¿Cómo sigue?

“Hay que dar un paso atrás, a mí ya me pidieron la opinión y ya lo dije. Esto no puede llevarnos a ningún lugar bueno”, dice Pizzi, que entiende que el cambio en las disposiciones debería ser inminente.  Con una situación en la que Córdoba empieza a desarrollar su temporada turística de modo pleno, con la llegada de turistas de todo el país y los vuelos internacionales autorizados desde el viernes, la situación se presenta un poco más compleja a la hora de la toma de decisiones.

“Las estrategias van a tener que cambiar”, asegura Caeiro, e imagina un esquema más focalizado en el que se privilegie el ataque al problema puntual más que en la prevención generalizada. “Creo que todos nos dimos cuenta que lo más efectivo es implementar estrategias más locales, si hay un caso en el barrio X, aislar a ese sector específico e intensificar los cuidados para evitar que el virus se disemine es algo que ya se hizo”, describe.

Por su parte, Lamberghini entiende que el problema de “gestionar la pandemia” requiere una estrategia global que contemple los efectos generales que podría ocasionar una vuelta a la Fase 0 de las restricciones. En ese sentido, comparte la idea de estrategias más puntuales que afecten a un específico número de actividades. “Cuando Córdoba reforzó restricciones sobre la actividad nocturna, la estrategia tuvo efectos positivos”, recuerda uno de los hombres que asesora al COE provincial.

“Hay un horizonte, pero falta remar un rato largo y el temor es que nos volvamos a encontrar con una tormenta de frente que sería volver a tener 20 mil infectados por día y el sistema sanitario con el 90% de las camas ocupadas. Tenemos que evitar eso”, afirma.

Fuente: www.lmdiario.com.ar