Acá también se vota, ¿te acordás?

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31 Octubre, 2019

ELECCIONES MUNICIPALES

Acá también se vota, ¿te acordás?

A pocos meses de la elección municipal, repasamos las opciones que (hasta el momento) aspiran a construirse como espacios dignos de ser elegidos. ¿Hay candidatos a intendente con chances reales? ¿Hay un peronismo dividido o es sólo una estrategia? ¿Cómo influirá la elección nacional en el panorama de la UCR local?

Por Gabriel Marclé

Octubre, mes electoral. Aunque en la antesala a las primarias presidenciales el voto popular marcó un rumbo particular -más allá de las probabilidades-, los procesos internos en los partidos continúan expectantes, como quien no da por terminado un partido hasta el pitido final.

Los que caminan la política desde hace años no ven muchas realidades posibles: están quienes hablan de la futura presidencia de Alberto Fernández y quienes hablan de lo que ocurrirá con Mauricio Macri tras perder la presidencia. No mucho más. Y aún así, hacia dentro de los partidos, existe cierta incertidumbre. Y en ese escenario ingresa Río Cuarto.

Así como años atrás se hablaba de la elección municipal como “la primer prueba fuerte del Gobierno de Macri”, lo que ocurrirá en 2020 no será la excepción. En la elección que le dio la intendencia a Juan Manuel Llamosas, el resultado marcó una fuerte derrota para Eduardo Yuni -candidato del presidente- quien perdió por unos 14 puntos.

A pocos meses de una nueva elección municipal -aunque no se ha oficializado, marzo parece ser el mes marcado- ya comenzaron a conocerse algunos de los actores principales de dicho proceso, incluso con una interna fuerte -en el radicalismo- que se anticipa a los resultados nacionales. Repasamos aquí, partido por partido, cuáles son esos nombres y cómo se preparan para hacerse con la Municipalidad.

Una interna de consensos

Aunque en los últimos meses fueron apareciendo nombres, el camino a seguir dentro del oficialismo local parece estar marcado desde hace tiempo: Juan Manuel Llamosas tiene que lograr la reelección. El desafío más fuerte se dio en 2016, cuando el peronismo logró volver a la Municipalidad después de doce años. Y las cosas no han salido del todo mal, para el adentro. Ahora, para el afuera es otra cosa. ¿Por qué?

El manejo mediático, comunicacional y propagandístico del Gobierno local se asemeja al aparato aceitado que funciona desde hace más de 20 años a nivel provincial. De hecho, sus participantes son los mismos. Todos enfocados en el mismo sentido: promover lo que en efecto produce “engagement”, término birlado del marketing y que atañe a crear relaciones sólidas y duraderas con los votantes. Críticos siempre habrá, lo importante es que sean los menos escuchados.

Gran ejemplo de esto es el novedoso programa de Presupuesto Participativo, clave a la hora de entender el esquema de gobierno llamosista. Poner en la ciudadanía el poder de elegir las obras que considera importantes, una especie de encuesta que en lugar de tener lugar cada cuatro años -como toda elección- lo hace cada año. De esta manera, Llamosas y sus funcionarios ya no tienen que pensar “¿qué obras le interesa a la ciudadanía?” porque tiene un programa que lo hace por ellos, y con un presupuesto mínimo pero efectivo.

El encargado de encarar este proceso es uno de los funcionarios más importantes, el Dr. Guillermo De Rivas -ex Defensor del Pueblo-, quien, desde la secretaría de Gobierno Abierto y Modernización, ha puesto su nombre por encima del de muchos. De Rivas y el Presupuesto Participativo son las grandes protagonistas de la gestión, sin lugar a dudas. La imagen positiva del plan participativo es la más alta de estos casi cuatro años, y también la de De Rivas, quien se erige como nombre fuerte de Unión por Córdoba, pensando en los planes post-Llamosas.

Las críticas siguen existiendo, pues el Gobierno actual se vio involucrado en múltiples polémicas e incurrió en fallas claves para entender el contexto actual. Causa judicial por la emisión irregular de cheques en Edecom, lo que a la larga llevó a la renuncia de uno de sus funcionarios más importantes Mauricio Dova; el incumplimiento de promesas, como la de “conmigo Cotreco se va”, hecho que le continúa dando dolores de cabeza, con una empresa de recolección ineficiente e inmersa en polémicas por la administración de sus fondos; la toma de deuda en dólares que triplicó la cifra inicial y que desestabilizó muchos de los planes que se tenían a comienzo de gestión. En fín, algunas de las variables negativas de un Gobierno que fue víctima de la inestabilidad económica nacional, pero también de su falta de planificación.

Los golpes también vienen desde adentro, con un Mauricio Dova que anunció su pre-candidatura tras su particular alejamiento de la Municipalidad. Quien se definió como amigo personal del intendente Llamosas dejó su cargo como secretario de Gobierno envuelto en varios escándalos -como el de los cheques del Edecom- y siempre causó chispazos con el resto del equipo de gestión y el propio intendente, con quien consensuaron la salida.

Otro nombre que apareció fue el del ex jefe de la Unidad Departamental Río Cuarto, el Crio. My. Oscar Zuin. Su salida de la fuerza policial no fue nada clara, involucrado a situaciones confusas que ocurrieron durante su mandato. “No venimos a prometer, sino a demostrar con hechos”, declaró Zuin en la presentación de su candidatura, impulsada desde el “Compromiso Federal” de Alberto Rodriguez Saa.

El tema es que tanto Dova como Zuin fueron gente que trabajó de cerca en la gestión actual, uno como funcionario del gabinete y otro trabajando como asesor de Esteban Gómez, subsecretario de Desarrollo Regional. Dova, Zuin, Llamosas, nombre que siempre estuvieron cerca, aunque de afuera se vieran alejados. Es por eso que todo lleva a la pregunta, ¿esta contienda es real o la división se transformará en unidad más cerca de la elección? Es lógico que esto ocurra, pero la sociedad deberá estar alerta sobre este tipo de estrategias que tienen el fin de “amuchar compañeros”.

Pero también habrá que estar atentos al escenario nacional y su incidencia. La “encuesta” de agosto a nivel nacional fue una buena noticia para Llamosas pensando en 2020. Alberto Fernández podría convertirse en un presidente peronista, independientemente de las diferencias de espacios, y el resultado haría que las críticas a un modelo que lleva la firma de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner hoy se transformen en un “sentémonos a hablar”. En esa mesa se sentarán quienes aparentan querer la unidad del peronismo en la ciudad, pero que ven en futuras alianzas una buena chance de fortalecerse frente a los incontables cachetazos que los riocuartenses les dieron al llamado kirchnerismo en cada vuelta a las urnas.

Encontrar algo nuevo entre viejos conocidos

El desafío de quienes hoy representan a la primera oposición, la Unión Cívica Radical, no viene para nada fácil. No es por la cuestión del resultado final, ese que se conocerá de aquí a seis meses, sino por el intentar que lo ya vivido no afecte ese trayecto. Por un lado, buscarán convencer a los votantes de que los errores del pasado ya no se cometerán, algo que sigue fresco a cuatro años del último gobierno radical, el de Juan Jure.

Este fue muy criticado, y se encontraron múltiples razones que llevaron a perder el Municipio a manos de los opositores directos. Pero quizá el peor de todos los desafíos será eliminar cualquier atisbo de afinidad con quienes hoy se muestran como principales responsables de la delicada situación económica y social que atraviesa el país: el Gobierno de Mauricio Macri, representado por la Alianza Cambiemos.

“Ganamos, no derrotamos a nadie”, fue la frase que se escuchó una y otra vez tras conocerse los resultados de la elección interna que promovió como candidato de la UCR al doctor Gabriel Abrile, consiguiendo lo que se le negó en 2016. Su principal contrincante, Gonzalo Luján, estuvo presente en la celebración que se produjo en la Casa Radical, reforzando la línea que mantendrán de aquí a unos meses, esa que indica que las diferencias son ínfimas, porque el objetivo es el mismo: ganarle a Llamosas en 2020.

En la carrera interna que quedaron fuera muchos pretendientes. Entre ellos, Gonzalo Parodi, quién integra un lugar de privilegio en la lista presentada por el ahora candidato del partido, Gabriel Abrile. Pero nombres como el de Parodi, de buena imagen entre los votantes del partido, no son más que engranajes dentro de un gran mecanismo que busca aceitarse de la mejor manera para encarar los meses que se vienen.

Eso sí, el mecanismo excluyó a algunos personajes que hasta hace unas semanas parecían sumamente necesarios. Pues el radicalismo empezó a divorciarse de Cambiemos, y con ello del Pro, más específicamente. No tuvo que ver tanto con el resultado de las PASO y el evitar aliarse con una fuerza en caída. Este proceso venía de antes, y surgía del llamado de las mentes más jóvenes del espacio: había que volver a las bases. Y eso se escuchó en esta interna, con dos precandidatos fuertes que se presentaron sin ningún color amarillo ni figuras cercanas al presidente.

Esto, en apariencia. Sólo hace falta un poco de memoria para recordar que Gonzalo Lujan, por ejemplo, sigue siendo el presidente del PAMI que asignó Mauricio Macri para la región. Otro nombre es el de Lucas Castro, integrando la lista de Abrile pero fue representante en Río Cuarto del ahora inexistente Ministerio de Trabajo.

Sí, fueron gajes de la alianza entre la UCR y el macrismo, pero estuvieron ahí. Alejarse de la imagen negativa que ese pasado presidencial les otorgó es otra de las grandes pruebas.

Las terceras fuerzas siguen siendo terceras

Hasta el momento solo se ha escuchado un nombre por fuera del peronismo y radicalismo, y es el de Pablo Carrizo. Tras la buena elección de 2016, lo que llevó a su partido Respeto a contar con dos bancas en el legislativo municipal, el enfermero ya se declaró candidato incluso después de haber asumido Llamosas.

El problema suyo, y el de su espacio, es que en los años de trabajo en el Concejo Deliberante no pudieron plasmar por completo toda la impronta y la fuerza combativa que demostraron durante aquella vieja campaña. El principal limitante es que se trata de un partido nuevo, sin la utilización del lobby ni las ganas de hacerlo, con principios fuertes y progresistas, pero en medio de una ciudad que -según plantean las encuestas- mantiene una tendencia a pararse hacia la derecha de las problemáticas.

La simpatía proviene de otros lados, eso sí. Y tiene que ver con que su compromiso con causas justas y proyectos fundamentales para la asistencia de los que más sufren la realidad actual no forma parte de una pose, sino que son parte del compromiso que demostraron desde siempre sus participantes. Sin embargo, algunos quiebres internos -principalmente por diferencias ideológicas entre sus participantes- han logrado magullar esa unión que demostraban hace tiempo. Quedará tiempo para conocer cuál es el rumbo que adoptarán, aunque parece claro que no están dispuestos a perder lo construido y entienden que son una base para construir desde la diferencia con los partidos tradicionales.

En cuanto a otros y otras candidato/as, poco y nada se sabe. Quizá cuando cambie el foco de atención de lo nacional a lo local, surjan otras propuestas que se impulsen desde espacios de izquierda -quienes ahora se encuentran enfocados en conseguir votos para sostener bancas nacionales.

CIERRE

Pasan los años, pero los nombres parecen estar puestos hace tiempo, y por fuera de lo que ocurra en los próximos seis meses, parece ser que el factor de influencia más directo llegará durante este octubre en las elecciones por la presidencia. Allí todos sabrán de dónde vienen las fuerzas para afrontar el periodo electoral. Algunos asumen que hay chances de sumar fuerzas del nuevo oficialismo nacional y otros reconocen que las perderán. A todo esto, y como parece ser regla, los riocuartenses emitirán un voto bien riocuartense. En una ciudad como esta, nos conocemos todos.