ASDRIC, un espacio de encuentros

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21, Junio, 2019

INCLUSIÓN SOCIAL

ASDRIC, un espacio de encuentros

ASDRIC es una organización sin fines de lucro de Río Cuarto que hace 14 años se ocupa de brindar asistencia y talleres a jóvenes y adultos con discapacidad. Un espacio de recreación, contención y acompañamiento donde le brindan a las personas las herramientas necesarias para crecer y desarrollarse personal y profesionalmente. ASDRIC, un lugar que tiende lazos de amor e inclusión. 

Por Florencia Guttlein

ASDRIC (Asociación Civil Síndrome de Down Río Cuarto) es un espacio de “encuentros y de proyecciones”, así lo definió su coordinadora Cristina Giacobone, y creo pertinente agregar que, a su vez, es un lugar de amor y solidaridad, donde no faltan las ganas de ayudar ni las manos que cobijen a todos los jóvenes y adultos que tienen algún tipo de discapacidad. Manos repletas de un calor que emanan calidez, apoyo, compañerismo y sencillez. ASDRIC se convirtió en un espacio imprescindible, donde quienes asisten allí encuentran las herramientas necesarias para desarrollarse plenamente.

Desde RETRUCO tuvimos la posibilidad de dialogar con Cristina Giacobone, coordinadora del espacio y, a su vez, docente del taller de narración que se dicta allí. Cristina resalta la importancia del trabajo que llevan adelante, que se enmarca principalmente en el apoyo y acompañamiento mutuo entre las personas que trabajan allí y los padres. De hecho, ASDRIC fue creado por los mismos padres que comenzaron a visibilizar la ausencia de un espacio para sus hijos: “Este espacio surge a partir de las inquietudes de un grupo de padres que empiezan a juntarse para darse contención, compartir información respecto de la crianza, de las necesidades de sus hijos. E identificación que una de las cosas que faltaban en ese momento eran espacios para ellos, donde pudieran recrearse y educarse, aprender y fortalecerse para diseñar sus proyectos de vida”.

Si bien las necesidades de ese momento fueron transformándose a lo largo de todos estos años, el objetivo principal del lugar sigue siendo el mismo: el de nuclear a familias, a personas con discapacidades en general y generar una consciencia social.

Giacobone resalta que en la actualidad hay nuevas necesidades que requieren de su atención y trabajo, una de ellas es el cupo laboral para personas con discapacidad. En estos últimos años se logró visibilizar esta cuestión, que se ha convertido en una necesidad fundamental que permite mayor inclusión y desarrollo profesional y personal. “Socialmente no había la consciencia de que las personas con discapacidad pueden insertarse al mundo laboral y aportar productivamente a esos espacios. Eso va cambiando y las organizaciones también vamos captando esas necesidades de nuestros jóvenes”, expresa la coordinadora.

Para lograr una inserción laboral plena y continua para las personas con discapacidad trabajan de manera conjunta con la empresa que se contacta con ellos. A través de la figura “empleo con apoyo”, es decir, un profesional que los acompaña en todo el proceso, definen el perfil del trabajador y trabajan en función a eso. “Hacemos un proceso de adaptación progresiva, con respecto a horarios y tareas que pueda cumplir la persona. De todas las tareas que se espera que pueda cumplir, nosotros empezamos a trabajar en algunas donde pensamos que se van a sentir más seguros. Establecemos un referente en el lugar del trabajo que es el responsable de ir guiándolo y haciendo los señalamientos necesarios, con la mediación de cuando hay que apoyar desde la comunicación o generar apoyo visual o alguna cosa para recordar. La idea es que el apoyo sea progresivo hasta que pueda desempeñarse solo y sea totalmente autónoma”, expresa Giacobone.

En Río Cuarto hay muchas personas esperando una oportunidad para trabajar. Si bien todavía es algo nuevo y que necesita de un proceso de trabajo y desarrollo previo, “las empresas de la ciudad se han mostrado abiertas a trabajar en conjunto con ASDRIC”, puntualizó Giacobone. Si bien esta posibilidad es muy reciente, el camino se está abriendo y transitando y eso es lo importante.

– Río Cuarto, ¿es una ciudad inclusiva?

– En muchos aspectos sí. A nivel municipal se ha caracterizado por tener políticas destinadas a esta población. Hay talleres y proyectos de deportes adaptados. Si creemos que poco a poco hay que transitando desde un paradigma anterior que eran los talleres protegidos, que representan un espacio solamente pensado para personas con discapacidad, a la inserción social plena en todos los espacios con todas las personas. Trabajando y conviviendo con todo el mundo. Romper con la segregación. Espacios más abiertos e inclusivos, donde se contemplen las necesidades de todos, pero no que están orientados exclusivamente a la discapacidad.

– Como sociedad, ¿cuál crees que es el desafío que tenemos que afrontar?

– Todavía tenemos que transitar algunos cambios. Seguir despejando prejuicios, seguir estudiando y construyendo formas de apoyarlos, que la autonomía de las personas con Síndrome de Down sea plena. El desconocimiento genera prejuicios y genera temor.

Con respecto a la inclusión educativa, Giacobone resaltó que desde ese aspecto hay varios cambios por realizar. “Cambios que, a su vez, nos ayudan a pensar profundamente el sentido social de la escuela, el abordaje de los procesos de enseñanza y aprendizaje en general y no solo para las Personas con Discapacidad. Pero, ¿qué es lo que ocurre? Que de alguna manera nos obliga a repensarnos, a detenernos en cosas que veníamos haciendo de cierta forma y que necesitan ser cambiadas y eso también genera temores por todo lo que hay por construir y desconstruir”.

Un espacio por y para la comunidad

En estos últimos años, desde ASDRIC, vienen trabajando en la necesidad de que el espacio sea un lugar de encuentro y participación para las personas con discapacidad donde también puedan compartir experiencias y vivencias con otros actores, voluntarios y, en sí, con toda la comunidad en general de nuestra ciudad. Es necesario abordar ese aspecto para lograr una integración plena de todos los sujetos y reducir esa segregación que, a veces, se produce.

“Lo fundamental es que exista la posibilidad de elegir lo que les interesa, y siempre partimos de la perspectiva de que nuestros jóvenes puede aprender. ASDRIC no tiene que ser un espacio de cuidado, donde vengan a pasar el tiempo, lo que buscamos es que la sociedad sea quien los convoque y los interpele. El ritmo de avance es lento, hay dificultades, hay obstáculos, pero juntos vamos sorteándolos”, expresa Giacobone.

ASDRIC se proyecta como un espacio donde se crean fuertes lazos de amor e inclusión. Una inclusión que, a veces, puede parecer difícil e inalcanzable pero que, a través de estos encuentros se convierte en una realidad posible. Las situación de nuestros jóvenes y adultos con Síndrome de Down, son también nuestra realidad. Como sociedad y habitantes de este suelo riocuartense, es nuestro deber involucrarnos, participar y generar ámbitos de comunicación, de intercambio y cambios. Otra sociedad es posible. En realidad, otra sociedad es necesaria.