Crisis de medios y desertificación de noticias locales

Publicada en Publicada en derecho a la comunicación, noticia del dia, noticia destacada 2, opinion

02, Julio 2019

DERECHO A LA COMUNICACIÓN

OPINIÓN

Crisis de medios y desertificación de noticias locales

Por Martín Becerra*

La siguiente nota presenta comentarios sobre la crisis de los medios y la economía del sector a partir de un “hilo de Twitter” del periodista e investigador Jeremy Littau sobre la decadencia de la industria de diarios en Estados Unidos.

Es agudo el análisis de  sobre la crisis de los diarios en EEUU, crisis que, en varios aspectos, Littau concibe como suicidio de las empresas periodísticas (por ejemplo: su codicioso manejo de los clasificados). Se trata de un problema de interés público en todo el mundo.

Las tendencias de consolidación, concentración horizontal, conglomerización, falta de innovación primero y política más movediza de innovación en años recientes -que menciona Littau- son, todas, válidas para un segmento de la industria de diarios de grandes urbes de EEUU. No son extrapolables.

Otras tendencias, en cambio, son generalizables no sólo fuera de los grandes centros urbanos de EEUU, sino también para muchos otros países para abordar la crisis del sector en contextos muy diferentes (por ejemplo, en Argentina). Por ejemplo: la desaparición de diarios/medios locales, que el autor considera una puñalada al corazón de la democracia.

Dice Littau que “el país está lleno de desiertos de noticias, comunidades medianas y pequeñas sin periódicos”. Eso no se revierte con muros de pago (paywalls). Por motivos parecidos, pienso, los muros de pago no funcionan en América Latina como estrategia principal en ningún caso. Es decir que -siguiendo el razonamiento de Littau- el muro de pago no es una respuesta eficaz en lo micro, para salvar los trapos de una empresa periodística (a menos que sea el New York Times), y tampoco en lo macro, es decir como política sectorial.

La información local (fuera de grandes urbes) desaparece o bien es subordinada a la colonización política (punteros locales/regionales) o a la colonización de otros negocios (lobby de empresas para acceder a contratos/licencias/concursos estatales, o personajes con actividades turbias que buscan legitimarse socialmente).

Es una simplificación, claro, hablar de “información local” en los términos en los que lo hacen los párrafos previos, porque hoy hay más “información local” que nunca en términos literales; pero la cuestión –lo que está gravemente amenazado- es la producción, edición y circulación profesional, institucionalizada en medios, de esa información (vaya la aclaración como homenaje halperindonghiano (?). La diferencia sideral entre la profusión de “lo noticiable” y de la mayor extensión de las capacidades sociales de producción y procesamiento de información contrastan así con el menguante desempeño de su circuito industrializado (que los medios institucionalizaron durante décadas). Tal vez ahí esté una de las claves para imaginar soluciones al problema.

Además, por supuesto, los Estados, que tienen el mandato de proveer fuentes diversas y pluralismo informativo a toda la comunidad, están especialmente interpelados en este escenario, para producir políticas públicas acordes. El apoyo público (particularmente en Europa, como constata Littau) es fundamental si se concibe a la información local como “socialmente necesaria” para el interés público (y no lo es si se entiende que es un mero asunto del “mercado”, que ciñe su actividad allí donde hay lucro).

Las definiciones democráticas y también la letra chica de los apoyos públicos (como los que existen en muchos países europeos) son clave para evitar discriminación y abusos (por ejemplo para evitar que el apoyo se use como premio o castigo según la línea editorial del medio).

También los gigantes digitales globales como Google o Facebook -y, en mi opinión, las telefónicas- están alcanzados por esta cuestión, más allá de que las respuestas construidas hasta ahora no sean 100% eficaces o satisfactorias.

Y hablando de respuestas, como sostiene , análisis como el de Littau son más rigurosos en la descripción del problema que en el enunciado de propuestas o respuestas (varias de ellas, me parece, sosas). No obstante, ya tener una buena caracterización del problema es parte de la solución (esto vale tanto para la crisis de los medios como para el desempleo, la inflación o la violencia). No todos quienes aportan en un buen diagnóstico tienen por qué ser competentes en su resolución.

dxtp63vv4aaofhv

Volviendo a los planteos de Littau: algunas de sus interpretaciones resultan muy discutibles, por ejemplo cuando grafica la pérdida de ingresos publicitarios de la industria de diarios (físicos y online) versus el astronómico crecimiento de ingresos de Google o de Facebook. No obstante, esa relación entre medios tradicionales y gigantes globales de Internet –que no es monocausal y de la que se habla cada vez más-, contiene muchos elementos pendientes de mayor estudio.

dxsomveuwaauror

Por otro lado, el aporte de Littau permite analizar (más allá de su contenido explícito) tendencias que son comunes a otros mercados, no sólo al de prensa de EEUU: una de ellas es el delay con el que se mueve el (intermediado y adulterado) mercado de anunciantes en los medios. Según el primero de los gráficos que difunde Littau, hay un desacople entre la pérdida de suscriptores y lectores de la prensa tradicional y su reflejo en las cifras de ingresos por publicidad. Ese desacople habla de algunas de las taras del mercado publicitario.

En suma, es muy productivo el despliegue de argumentos, fuentes e ideas que difundió Jeremy Littau. Gracias y “que no se corte”.

*Profesor e investigador UNQ, UBA, Conicet. Periodista, doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Fuente: www.martinbecerrar.wordpress.com