De los talleres a los campos de juego

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20, Mayo 2020

De los talleres a los campos de juego

El 17 de mayo de 1947 emergió un destello “azul”. Un grupo de empleados del Taller Regional Río Cuarto resuelve formar y fundar un club deportivo integrado por el personal del citado organismo. Así nació el Club Atlético Talleres.

“El entonces vicecomodoro Julio Argentino Castro observó la necesidad de dar sano esparcimiento a la juventud que proveniente de diversos lugares del interior integraban el mencionado organismo y vislumbró la idea de crear un lugar común de reunión donde los jóvenes pudieron recrearse a la vez que practicaran algún deporte”. Así contó el diario La Calle a través de una nota publicada el domingo 28 de mayo de 1967 sobre el origen del Club Atlético Talleres.

La inquietud partió de un grupo de empleados del Taller Regional Río Cuarto que encontró eco en las autoridades y decidieron en conjunto formar y fundar un club deportivo constituido por el personal del citado organismo nacional. El deporte fundacional fue el fútbol. Ése fue el puntapié de la flamante entidad.

Al respecto, el relato periodístico del diario La Calle detalló: “Es así como se formó una comisión provisoria presidida por Jorge Yavícoli con el fin de iniciar la formación del club. Esta comisión logró reunir la cantidad suficiente de socios para consolidar la constitución del club”. De esta manera, el 17 de mayo de 1947 “se reúnen en asamblea 214 socios con el objeto de tratar: 1) Elección de la Comisión Directiva; 2) Nombre a dar al club; 3) Elección de colores.”

Mediante el voto secreto se determinó que Arturo Pellejero Escriba sea el presidente de la naciente entidad, cuyo primer nombre adoptado fue el de Club Atlético Aviación Río Cuarto. En asambleas posteriores se produjo el cambio de denominación a Club Atlético Talleres y se estableció que el color azul sea el distintivo de la nueva institución deportiva.

La primera Comisión Directiva estuvo integrada por Arturo Pellejero Escriba (presidente), Clemente Baldino (vicepresidente), Eduardo Magri (secretario), Oscar Moyano (prosecretario), Antonio Muzzopapa (tesorero), Luis Dumestre (protesorero), Ramón Castro Seijo (vocal), Héctor Bildózola (vocal), José Raimons (vocal) y Julio Candas (vocal).

Desde sus inicios el primer equipo participó en la segunda división del fútbol riocuartense en donde en 1949 logró el ascenso a la máxima categoría. Luego de militar seis temporadas consecutivas en Primera A descendió de escalón tras dirimir junto a Estudiantes y Sportivo Municipal en una dramática definición.

Rápidamente volvió al primer nivel del fútbol local y en la antesala de la temporada 1959 tuvo su momento de gloria al adjudicarse el Torneo Preparación. Talleres se alzó con el certamen tras sumar 12 puntos, producto de seis victorias y una derrota en siete presentaciones, con 20 goles a favor y 14 en contra. Atenas terminó segundo (con 9 unidades) y Estudiantes junto a Sportivo Municipal (ambos con 8 puntos) completaron el podio.

La consagración en dicho campeonato llegó el 13 de junio cuando derrotó tres a uno a Correos en cancha de Estudiantes por la última jornada. Ése día, el “azul” alistó con: Acuña; Kubiscín, Ríos y Butigué; A. Campos y A. Chirinos; Ponte, González, Palacios, Carranza y Carrizo. También jugaron Domínguez y Ochoa. Díaz –en contra-, Ponte y Ochoa anotaron los goles del triunfo; mientras que Cardozo descontó para el cuadro “postal”.

En las filas del elenco “azul” pasaron grandes futbolistas del medio como Francisco Pinchione (posterior goleador de Sportivo Municipal), Oscar Alfonso (polifacético deportista con paso por Quilmes Athletic Club), Nector Ferrari (defensor que vistió los colores de Chacarita Juniors), Anacleto Peano (eximio jugador con registro por Newell’s Old Boys de Rosario, Racing Club y Banfield) y el Doctor Miguel Ángel Serra (artillero proveniente de General Paz Juniors y con paso por Atenas).

Cabe destacar que, entre su haber social, Talleres contó durante mucho tiempo con las instalaciones de “El Talar”, cancha de fútbol en sociedad con Arsenal de Holmberg. Ése reducto fue patrimonio del balompié riocuartense y aún bajo la órbita de la Liga Riocuartense albergó épicas contiendas como el triunfo del seleccionado de Río Cuarto sobre Boca Juniors en 1956. Otro episodio desatacado fue en 1954 cuando fue testigo de un encuentro histórico entre Talleres y Quilmes Athletic Club por la transferencia de Alfonso al elenco “cervecero”.

Llegó el tiempo de la naciente Liga Regional y la alineación “azul” formó parte del primer certamen organizado en 1965. Luego de un par de temporadas descendió a la segunda categoría en donde permaneció hasta 1972 cuando retornó a la máxima divisional. Su estadía solo fue de dos años apagándose para siempre esa llama que le dio luz al club.

Talleres en la Liga Regional de Río Cuarto

1965: Primera A

1966: Primera A

1967: Primera A > descendió a Primera B

1968: Primera B

1969: Primera B

1970: Primera B

1971: Primera B

1972: Primera B > ascendió a Primera A

1973: Primera A

1974: Primera A > descendió a Primera B

El ajedrez ocupó un lugar destacado en el club y tuvo en Juan María Mendizábal al abandero de la disciplina a nivel local y provincial. También sobresalieron Francisco Merkis y Dante Ferrari. Talleres contó con una fuerte presencia en pesas bajo la dirección del profesor Ernesto Robledo. En 1956 la entidad “azul” fue campeón provincial de mano de Roberto Baldasarre al imponerse en el torneo organizado por la Asociación Cordobesa de Gimnasia. A su turno, se destacó Miguel Ángel Lemme quien a fuerza de grandes producciones trascendió al plano internacional.

El básquet también formó parte de la estructura deportiva del club que participó con discretos resultados en los certámenes organizados por la Asociación Riocuartense. A mediados de la década del ’60 mudó sus actividades a un campo de deportes situado en Las Higueras.

La primera sede se emplazó en la esquina Sebastián Vera y Constitución, en la actual Radio Río Cuarto, pero a principios de los años ’60 inauguró su edificio social en la calle 25 de Mayo 549. Allí aglutinó sus disciplinas deportivas, una secretaría, un salón de fiestas y una biblioteca. Actualmente funciona una escuela de fútbol infantil que simbólicamente mantiene viva la disciplina que dio origen al recordado Club Atlético Talleres.

Fuentes: Archivo Histórico Municipal y CEDAT (Centro de Documentación Al Toque)

Fuente: www.altoquedeportes.com.ar