De vacunas e ideología

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16, Noviembre 2020

De vacunas e ideología

Por Manuel Justo Gaggero*

Hace unos meses, más precisamente en agosto publiqué una nota mencionando el anuncio del Presidente de Rusia Vladimir Putin en el que informaba que su país había logrado alcanzar el objetivo que se plantean todos los países  del planeta afectados por el COVID-19: Obtener la vacuna. Este provocó las reacciones más inusitadas y en algunos casos patéticas. Ahora estas han aumentado ante el anuncio del Gobierno Nacional de que se estaría concretando la compra de 28 millones de dosis para iniciar la vacunación  al personal de salud y a las personas de riesgo en los primeros meses del año próximo.

Los comunicadores de los medios hegemónicos insisten en su ofensiva reiterando la máxima goebbeliana “Miente, miente que algo queda”. En este último rango se inscribe la del derrotado ya casi ex presidente de los Estados Unidos que se apresuró a negar, sin argumentos científicos, la eficacia de ésta.  Con su estilo, que quiere parecer histriónico, señaló que “luego de vacunarse cantaría La Internacional”.- Retrocedió treinta años. Los  Feinmann, Lanata y Cía no pueden ignorar que el Instituto de Investigación Gamaleya tiene un reconocido prestigio en la creación de vacunas.

 

Fue fundado en 1891 en Moscú. Su fundador y primer director fue Nicolay Gamaleya. Este fue discípulo de Louis Pasteur y fue este Centro el segundo punto de vacunación contra la rabia en el planeta. Luego de la Revolución de 1917 se integró a la Academia de Ciencias de la URSS. Realizó masivas aplicaciones de vacunas contra el tifus, el cólera y la difteria logrando la erradicación de estas enfermedades en todo el territorio soviético. En 1949 el Centro que inicialmente se denominara Centro Nacional de Epidemiología y Microbiología tomó el nombre de su fundador.

En el 2014 cuando se desató la epidemia del ébola, que afectó a muchos países africanos produciendo miles de  muertes dado la alta letalidad de este virus el, Instituto generó una vacuna que logró patente internacional. Evidentemente no son improvisados y aseguran que la generada contra el coronavirus tiene probada eficacia en más del 92%.

Cabría preguntarse ¿a qué obedece esta campaña? No cabe duda que hay un componente ideológico fuerte más allá  que ya no existe la URSS. Además que de verificarse su eficacia cuando sea  usada en el país la “oposición” perdería un argumento y podríamos  empezar a recuperarnos. Recuerdo que cuando vivía exiliado en Nicaragua, en el año  1982, el Gobierno Sandinista decidió llevar adelante una vacunación masiva contra la malaria; una enfermedad que causaba serios problemas en la región. Se trataba de ingerir durante tres días cloroquina y primaquina. Como suponían que estas sustancias provenían de Cuba la oposición decía que se trataba de un “lavado de cerebro” para  convertir en  “castro comunistas” a quienes las tomaran. Ridículo pero cierto.

 

 

Rusia ha anunciado que haría acuerdos con algunos países latinoamericanos. El primero en responder fue Cuba cuya fabricación de medicamentos es reconocida internacionalmente. Recordemos que la única vacuna en el mundo  contra la meningitis B fue fabricada en la Patria de Martí y de Fidel y distribuida en todos los países incluido los Estados Unidos. Esta Nación, que reveló en esta pesadilla pandémica el espíritu de solidaridad que posee -más de 45 misiones médicas cubanas han asistido a todos los  países necesitados de colaboración- ha anunciado que producirá la vacuna rusa. Por otro lado, la República Popular China ha informado  que pondrá a prueba 3 vacunas. Es decir que ambos países, ex socialistas, hacen anuncios que llenan de esperanza a nuestros pueblos.

Al mismo tiempo que se abre este debate, sin argumentos por parte de los anti vacunas, estos realizan marchas como una reciente en Bariloche vestidos con las tradicionales capas que usaba el Ku Klux  Klan. Seguramente los que así  lo hicieron ignoran que esta organización criminal asesinó a más de 4.000 afronorteamericanos entre los años 1870 y 1930 en el país del Norte.

Esperemos que prime la razón  sobre estas falsas noticias y que el Sputnik 5 –“compañero de viaje” como indica su traducción-  nos acompañe en este trayecto para superar la crisis.

*Abogado y periodista. Ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”

Ilustración: Jericles