Hacerle el juego a la derecha

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26, Marzo 2020

EDITORIAL

Hacerle el juego a la derecha

Si el Gobierno Nacional quiere en serio ir a fondo contra Macri, hay que suspender los pagos, investigar y auditar una Deuda fraudulenta, que es inconstitucional porque no pasó por el Congreso y el préstamo se hizo violando el Estatuto del propio FMI. Macri tendría que estar procesado por algún juez probo si hubiera decisión política del Gobierno. 9 de cada 10 dólares que ingresaron del FMI se fugaron de la mano del capitalismo de amigos de Cambiemos. 

Después de la pesadilla del Macrismo distintos sectores de la sociedad se inclinan por el apoyo silencioso y acrítico al gobierno, sin tratar de influir en su rumbo. Lo avala por completo y condena a quienes se atreven a mostrar sus desacuerdos o mostrar sus fracturas, porque hacerlo “es hacerle el juego a la derecha”.

Salir a la calle a reclamar por la reparación de derechos del pueblo no es hacerle el juego a la derecha. Se le hace el juego a la derecha cuando se dice ´no se puede hacer más que esto´, mientras siguen muriendo niños wichis en Salta, el hambre y la pobreza siguen campeando por doquier, hay un festival de remarcación de precios, no se reincorporan los trabajadores estatales despedidos en la era Macri y la economía real sigue sin mover la aguja.

El rumbo del Gobierno está en discusión, y para definir en qué dirección debe ir es necesario disputar la hegemonía, en su interior y en las calles. Porque para hegemonizar un Frente es indispensable movilizarse para incidir en la correlación de las fuerzas que pujan en su interior y responden a diferentes intereses. Esa movilización debe llevar banderas de apoyo, pero también exigencias que señalen en hechos concretos hacia dónde se quiere ir y hacia dónde no se quiere ir.

La desmovilización y el silencio sólo favorecen a los sectores más conservadores del Frente, al staff de funcionarios que vive de él y -lo que es peor- a la oposición reaccionaria. Los espacios que se dejan vacíos, los ocupan otros. Y eso sí que es hacerle el juego a la derecha.

Algunos no se han dado cuenta que está en crisis el sistema de democracia representativa. Eso de que el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes no funciona porque los representados no creen en su dirigencia. Hay que avanzar hacia una democracia participativa, con protagonismo popular y en clave de emancipación. Los casos de Chile, Haití y Ecuador, entre otros, dan cuenta que este fenómeno no sólo es nacional sino latinoamericano.