La agenda que no está en la gente

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19 Mayo, 2020

OPINIÓN

La agenda que no está en la gente

Por Marcelo Ortíz

Diego es transportista, en su diario vivir de la pandemia ha pasado por el “estar parado” a tener los permisos de la declaración jurada, a la angustia de no saber si podrá transitar libremente porque en algunas provincias vecinas el circular es casi una experiencia religiosa.

Pablo tiene 3 pibes y su historia laboral es un auténtico vía crucis. Sabe que quizá en 3 horas habiliten el pago del IFE pero hace cola en un vericueto sin fin en el que se transformó la plaza Olmos, una suerte de Meca del Bono en días de pandemia.

María tiene 73 y ha vivido todas las batallas de un país sin respiro. Agradece esos escuálidos 1600 pesos que suplen al bolsón del centro de jubilados y quizá esté contenta por esos otros mil pesos que representan el porcentaje de aumento.

Ignacio tiene 28 años y es la cara del terror andante a quedarse sin trabajo en un presente griego desde lo productivo.

A los 4 los unió un denominador común. La pregunta de ¿porqué se juntan para ver cuándo votamos y no dejamos pasar el temblor del COVID-19?

Y fue ahí cuando reparamos que lo que no está en la agenda de la gente, más de una vez, representa la agenda política.

Como es sabido en las últimas horas, la Junta Electoral Municipal buscó avanzar con la realización de las elecciones a Intendente de Río Cuarto convocando a los apoderados de las fuerzas políticas. El oficialismo plantea cual leitmotiv “a cuestiones extraordinarias, soluciones extraordinarias” y desde las primeras minorías aparecen los juristas de la primera hora.

Los Diegos, los Pablos, las Marías y los Ignacios están dando el pulso de estos días.

Los de querer zafar del “default de puertas adentro” que genera una pandemia con alcances desconocidos.