La disputa por el sentido

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31 Octubre, 2019

EDITORIAL

La disputa por el sentido

Hace exactamente dos años decidimos emprender esta aventura editorial. RETRUCO es el desafío de recorrer un camino autogestionario en el polivalente universo de la comunicación. Sin guardarnos nada. Expresando lo que sentimos y vivimos sin dejarnos condicionar por las presiones políticas, sociales o económicas de ocasión. En este caso, billetera no mata galán. La pauta publicitaria que a duras penas logramos recolectar para ayudar al sostenimiento de cada número de nuestra revista, no implica la subordinación de ninguno de nuestros principios ni prioridades. Y, mucho menos, la práctica del canje espurio, la complacencia o la obediencia al poder de turno.

Somos habitantes de una ciudad que está por cumplir 233 años de vida. Con sus claroscuros y contradicciones como cualquier urbe importante de la “Pampa Gringa”. Plagada de gestos heroicos y solidarios. De injusticias y desmemoria. Desentrañar el misterio de los que nos pasa como sociedad a esta altura del Siglo XXI es uno de nuestros objetivos. Contar lo que no vas a leer en otros medios, también. Con nuestro lenguaje. Haciéndonos cargo de nuestras imperfecciones. Y de la pasión que nos desnuda el alma en cada artículo escrito sin apelar a una falsa neutralidad. Parados en lo que pensamos, decimos y hacemos. Aunque nos toque nadar contra la corriente. Concretando, con mayor o menor fortuna, un acto de libertad.

RETRUCO, que no se limita a su edición en papel, sino que puebla las redes sociales desde su página web y el resto de las plataformas, es una apuesta medular para este colectivo de trabajadores y trabajadoras de la Comunicación que lo hace con absoluta entrega y de manera artesanal. Una experiencia que se ha afianzado con 24 ediciones de la revista en la calle, cientos de despachos de noticias en nuestro sitio www.retruco.com.ar, con una propuesta que no es inocente, que toma partido por los excluidos, los que padecen a diario la discriminación, el hambre, el ninguneo. Los que son censurados y perseguidos simplemente por pensar y actuar diferente a los que mandan.

En estos 730 días hemos procurado construir colectivamente, en clara diferencia y concepto, respecto de los medios hegemónicos y oligopólicos, cómplices del saqueo y la exclusión a la que han sometido al país en los últimos 40 años.

Estamos dando la disputa por el sentido del mundo, la gente, las cosas. Sin beneficio de inventario. Poniendo el cuerpo. Como se debe. Ampliando espacios. Abriendo puertas. Peleando todos los días contra el sectarismo, el individualismo, la soberbia. Dejando constancia que, pese a que nos quieran convencer de lo contrario, somos miles, millones, los que luchamos por dejar de sobrevivir y gozar del Buen Vivir. No nos resignamos ni damos vuelta la página hasta que en nuestra bendita tierra no recuperemos los derechos de ciudadanía básicos en una democracia plena: Justicia, Pan, Salud, Educación, Techo, Tierra y Trabajo.