La Educación de adolescente y jóvenes

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09 Marzo, 2020

EDUCACIÓN y OPINIÓN

La Educación de adolescente y jóvenes

Apuntes para el debate, grandes Pedagogos: Débora Kantor

Por Néstor Formia*

Débora Kantor es Licenciada y Profesora en Ciencias de la Educación y con experiencias en ámbitos de educación no formal, así como en programas de políticas públicas referidas a la educación secundaria. Coordinó proyectos de asesoramiento y de formación vinculados con la educación de adolescentes y jóvenes en situaciones complejas, en Argentina y Latinoamérica.

Ella viene trabajando en temáticas vinculadas con adolescencia y juventud y a la escuela secundaria, también a la educación no formal,  hace mucho tiempo y éstos son temas que se han tornado muy sensibles y críticos que interpelan y que nos desafían en la manera de pensar la adolescencia, las juventudes y en función de la posición adulta donde me parece  hay que poner énfasis foco e interés.

Leyendo y viendo sus trabajos pienso  y pongo a debate lo siguiente:  el tema adolescencia y juventud en los tiempos que corren tienen mucho que ver dos brechas, una brecha cultural, que se manifiesta a nivel intergeneracional en el sentido que hay  nuevas prácticas culturales vinculadas a la expansión de la tecnología, a los medios, y a la información que circula permanentemente, es que    los pibes la manejan como pez en el agua y  nosotros los adultos apenas nos movemos precariamente y nos cuesta muchos acceder a ella.

Por otro lado una brecha socioeconómica sin precedente , esta vez intrageneracional, diferentes niveles sociales, pobreza desde que se aplicaron política neoliberales profundizadas en los años noventas y estos últimos 4 años de macrismo explícito quedan huellas de inequidad intolerables de los chicos que crecen, y además, si tomamos tenebrosos indicadores de pobreza e indigencia damos cuenta de esa desigualdad deplorable. En síntesis una brecha en el avance tecnológico y de información y por otro lado una inequidad social inaceptable que nos está desafiando permanentemente.

Tendemos a mirar como una fatalidad en ésta época y debemos verlo como un rasgo, como un atributo, una condición que es propio de los vínculos intergeneracionales en parte es un desencuentro, un choque que es propio de lo intergeneracional y estas cuestiones aparecieron siempre en la escuela media desde su origen.

Hay una suerte de desencuentro de la propuesta escolar con el modo en que los pibes habitan el mundo, y se apropian de la cultura. En estos tiempos algo de esos desencuentros se exacerban y algo de la búsqueda por franquear esos desencuentros toman nuevos canales, nuevas formas, muchas de las cuales son auspiciosas, otras remiten a viejos problemas que solucionan poco y nada.

La escuela secundaria está muy tensionada actualmente por todo esto, si bien cambió mucho y sigue cambiando, la escuela porta hoy algunas marcas de su fundación vinculadas con el disciplinamiento, con la selectividad, el nivel medio secundario no surgió para incluir, surgió para seleccionar y ahora tenemos claro, hay una ley de obligatoriedad, esto también genera tensiones de nuevo tipo con sectores incluso de alumnos, de la población, hasta hace mucho tiempo no accedían a la escuela secundaria, y ahora tienen el mandato de albergarlos, entonces todo esto y sumado a la cuestiones de época, cuestiones culturales, la situación de función y la dificultad existencial que plantean situaciones de vida particularmente compleja de muchos chicos que tienen que cursar su adolescencia mientras cursan una escuela secundaria que originalmente no fue hecha para ellos, entonces hay allí un cumulo de problemas de difícil abordaje pero allí estamos.

Pongo en alerta a los docentes de ciertos mensajes de época con respecto a los adolescente y jóvenes que giran en torno a miradas devaluadas, estigmatizantes en general y hacia los pobres más aún, esas miradas calan hondo en la sociedad ya que se mira desde el lugar del déficit, desde el lugar de la anomalía y entonces se hace desde el lugar de rescatar a los chicos de todos los males y los peligros cuando yo creo que  hay que reposicionarse en el sentido  profundo y verdadero de la educación que nos es andar rescatando pibes sino ofreciendo lo mejor de lo que uno tiene es que no se debe perder aquella idea de militar la causa con amor y saber que la docencia es un acto político en la cual a la herencia cultural que hay que transmitir, debemos dejar que se transforme.