La octava es la vencida

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5 Julio, 2019

 

La octava es la vencida

La revolución de las nietas no se detiene tan fácil. Los pañuelos verdes inundan los colegios, colectivos, copas de leches, universidades, fábricas, hogares, barrios e iglesias. La sororidad es el nuevo lema entre las pibas y la solidaridad de los baños de boliches se traslada a cada mirada cómplice entre aquellas que se cruzan en una vereda y llevan la bandera de los derechos colgada en sus mochilas

Por Marie Mattana

Por octava vez se presentó ante el Congreso de la Nación el Proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, en el marco del día Internacional de Acción por la Salud de la mujer. La marea verde vuelve a ocupar las calles argentinas, de norte a sur y de este a oeste en reclamo por la soberanía sobre los cuerpos de las mujeres y cuerpos gestantes.

En 2018 la ley logró la media sanción en Diputados con 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención. Sin embargo, el Senado rechazó la ley con 38 votos en contra y 31 votos a favor de la legalización voluntaria del embarazo en el debate histórico para Argentina.

El proyecto que se presentó el pasado 28 de mayo se aprobó durante un plenario en Córdoba, con la presencia de diferentes organizaciones feministas. El nuevo proyecto IVE (Irrupción Voluntaria del Embarazo) cuenta con algunos puntos claves. Se reforzó el artículo que establece el acceso a la Educación Sexual Integral y los anticonceptivos y no incluye la objeción de conciencia, ya que se entiende esta práctica de salud como derecho cuyo ejercicio no puede negarse o vulnerarse por creencias personales, religiosas o morales, entre otros, según la Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

La Campaña Nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito se define como una amplia y diversa alianza federal, que articula y recupera parte de la historia de las luchas desarrolladas en el país en pos del derecho al aborto.

Entre las diferentes organizaciones que participan activamente de la alianza, se encuentra Católicas por el Derecho a Decidir, una asociación civil sin fines de lucro de católicas comprometidas con la defensa de los derechos de las mujeres, desde una perspectiva teológica y feminista. “Somos una organización católica y feminista que nace en un encuentro de salud de mujeres, hace veinticinco años en donde nos planteamos la preocupación por la salud de las mismas. Podíamos ver con claridad cómo la iglesia católica y el credo católico afectaba a las mujeres y el acceso a los derechos sexuales y reproductivos” explica Marcela Frencia, responsable del área de capacitación e investigación de CDD.

-¿Cómo surge Católicas por el derecho a decidir?

– La iglesia Católica intenta imponer una moral sexual a los fieles. Además también a través del estado, con una fortaleza política y económica, la iglesia ocupa un lugar de vigilancia política que condiciona a los tomadores de decisiones y funcionarios públicos del estado, sobre todo en limitando los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Al ver la situación de las mujeres católicas que habían hecho un proceso ideológico y de conciencia de liberación y de conciliar su fe católica con un modelo de mujer diferente a lo que los mandatos de la iglesia intentaban imponer es que nace católicas por el derecho a decidir a nivel internacional.

La sede central de la organización se encuentra en la provincia de Córdoba, pero funcionan también en otras provincias. Frencia explica que trabajan particularmente en el norte argentino, donde la iglesia conservadora genera más obstáculos para el acceso a los derechos de las mujeres.

“Muchas veces se quiere hacer creer que el Catolicismo y los derechos sexuales y reproductivos o el aborto son incompatibles. Nosotras estamos mostrando, con una pata en el feminismo y una en el Catolicismo, como estas ideologías, creencias y convicciones pueden ser perfectamente compatibles. Entendemos desde un lugar de sensibilidad social que el Catolicismo contiene a las personas. Los mandatos principales de la iglesia católica tienen que ver con la justicia social, con el amor al prójimo, con el entender y amar al otro” explica la integrante de la organización.

Sobre el aborto, la militante católica explica que no hay un solo posicionamiento al interior de la iglesia católica y que siempre ha sido un tema discutido, ya que la iglesia es un espacio donde conviven distintos modos de pensar y distintas ideologías. La investigación “Disidencia religiosa y libertad de conciencia. Católicas que abortan” realizada en la Universidad Nacional de Córdoba entre 2015 y 2016 investiga las formas en que las mujeres viven la experiencia de una interrupción de embarazo en el marco de una identidad religiosa. Los datos arrojan que, a pesar de la norma religiosa que impone la iglesia, las mujeres católicas deciden abortar y en esa decisión dan cuenta de una disidencia moral y de una forma autónoma de apropiarse de la religiosidad. “La autonomía, también se vincula a la comprensión de que la religión no necesariamente se traduce a nivel subjetivo en vivencias culpabilizantes y traumáticas, sino que las múltiples experiencias permiten anudar sentidos, explicaciones, como diferentes grados de resistencia o de liberación personal frente a la moralidad católica” según la investigación.

La jerarquía católica patriarcal, transmite e impone un modelo de sexualidad y estereotipos centrados en la familia. “Los discursos de las mujeres que entrevistamos, sobre todas aquellas que han hecho un proceso crítico respecto al rol de la mujer en la Iglesia encuentran en estos estereotipos formas de disciplinar a las mujeres” fundamenta la Investigación a cargo de docentes de la UNC.

María Cecilia Johnson, explica en Página 12 : “si bien el punto de partida es que son mujeres auto identificadas como católicas que pasaron por una o varias experiencias de abortar, hay distintas maneras de vincularse con la norma religiosa. Algunas mujeres, en el momento de abortar tenían muy presente lo que decía la Iglesia; en cambio, para otras, que pertenecen a sectores sociales más empobrecidos, en los que el aborto constituyó una práctica anticonceptiva en situaciones de soledad y de parejas que las abandonaban o presionaban, esa experiencia de pasar por abortos clandestinos, en clínicas muy precarias, las posicionó en contra de la legalización. En las entrevistas esa postura era minoritaria. Pero no es casual que aquellas que pasaron por experiencias clandestinas, de mucha pobreza, son las que hoy, después de acercarse al catolicismo siendo más grandes, tengan bien presente lo que dicta la Iglesia, lo que dice el papa Francisco.”

En cuanto a los estereotipos marcados por la Institución Católica, Marcela Frencia explica: “hay distintas formas de ser mujer y de ser hombres, de ser personas. Pero la iglesia pone a la mujer como igual a madre, con único destino: la maternidad. Las mujeres no tenemos ninguna posibilidad de  tomar decisión y de hacer escuchar nuestras voces aun cuando la mayoría de las fieles somos mujeres. Pero somos invisibilizadas”.

Pan y Rosas, agrupación feminista y socialista, se encuentra también en Rio Cuarto e integran las regionales de la Campaña por el derecho al aborto legal.

Paula Baez, miembro de la organización explica: “somos el ala izquierda del movimiento feminista, junto con otras agrupaciones. Estamos en la lucha política por el aborto legal seguro y gratuito, la educación sexual integral, anticonceptivos gratuitos, la igualdad salarial y contra la violencia machista. Estamos en la lucha por los derechos de las mujeres y las diversidades sexuales. Nos diferenciamos de otras corrientes políticas ya que nos caracterizamos como clasistas, porque reclamamos por los derechos de las mujeres trabajadoras más que nada”.

Pan y Rosas nació a partir del Encuentro Nacional de Mujeres en 2003 en Rosario, entre mujeres del Partido de Trabajadores Socialistas, estudiantes y trabajadoras independientes. Para la organización, la lucha contra la opresión de las mujeres es también una lucha anticapitalista. Sólo la revolución social encabezada por trabajadoras y trabajadores en alianza con el pueblo pobre y todos los sectores oprimidos por el sistema puede sentar las bases para la emancipación de las mujeres.

Baez entiende que la iglesia como institución es una de los principales enemigos de los derechos de las mujeres, “desde la iglesia militan contra los derechos de las mujeres”.

¿Existe algún vínculo entre Pan y Rosas y Católicas por el derecho a decidir?

-No tenemos ningún vínculo político. Respetamos los cultos y las creencias de las personas individualmente, independientemente de las instituciones obviamente, son totalmente respetables todas las creencias y todos los credos. Pero no tenemos ningún vínculo político con la ONG Católicas por el derecho a decidir porque desde Pan y Rosas hacemos mucho hincapié en la campaña por el estado laico. Desde la iglesia militan contra los derechos de las mujeres, ya sea contra el aborto legal, seguro y gratuito, contra la diversidad sexual, la educación sexual integral. Ya sabemos todas las cuestiones de violencia machista que son características casi de la iglesia como institución.

“Nosotras sabemos que de mano de la iglesia mucho no vamos poder hacer, no vamos a poder cumplir las expectativas de las luchas del movimiento de mujeres porque como institución, su estructura institucional está en contra de los derechos de las mujeres por los que nosotras estamos reclamando” explica la militante de Pan y Rosas.

La agrupación participa de diferentes actividades en la ciudad, además de participar en el colectivo Ni Una Menos Rio Cuarto. Pan y Rosas se define como una organización socialista pero también internacionalistas ya que se encuentran en diferentes países, como Venezuela, Chile, España, Brasil, etc.

Por la salud de la mujer

El día internacional de Acción por la Salud de la Mujer se estableció en 1987 durante el V Encuentro Internacional de Salud de la Mujer, de la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos, una organización que trabaja por la realización plena de los Derechos Sexuales y Reproductivos desde un enfoque feminista, de derechos humanos y de justicia social.

La RMMDR batalla diferentes luchas, entre ellas el acceso al aborto legal, seguro y gratuito, los derechos sexuales y reproductivos y el acceso a la anticoncepción. Impulsan la lucha por los derechos reproductivos, intentando transformar las condiciones sociales, políticas y económicas que permitan a todas las mujeres ver realizados y respetados sus derechos.

Los objetivos de la organización van desde proporcionar servicios médicos de buena calidad, holísticos, integrales y que respondan a las necesidades de las mujeres, facilitar el acceso a la información sobre sexualidad, procesos reproductivos, salud de la mujer, intervenciones médicas, etc., hasta solicitar a los estados medidas eficaces para evitar la mortalidad, morbilidad materna e infertilidad.

Los sitios oficiales de la organización declaran: “A través del análisis crítico y las acciones estratégicas, conectamos miembros y aliados, creamos conocimiento, organizamos campañas y compartimos recursos. RMMDR trabaja para lograr la salud y los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas, con un enfoque particular en los más marginados. Creemos que lograr este objetivo requiere un cambio social transformador”.

Aborto legal

La Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito es una alianza argentina de organizaciones que militan y luchan por la legalización del Aborto. Sus orígenes se remontan a los Encuentros Nacionales de Mujeres realizados en Rosario 2003 y en Mendoza 2004 y fue impulsada desde grupos feministas y del movimiento de mujeres, como así también desde miembros de movimientos políticos y sociales.

La Campaña se lanzó en 28 de mayo de 2005, en el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, y desde entonces coordinan diferentes actividades en diferentes puntos del país con la consigna “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, según los sitios oficiales de la Campaña.

Además, han sido parte de la fundación de otras organizaciones con las cuales hasta hoy, trabajan en conjunto. Entre las organizaciones se encuentran Socorristas en red, feministas que acompañan y brindan información a mujeres que deciden abortar con la intención de reducir los riesgos, Red de Profesionales de la salud por el derecho a decidir, donde trabajan para que la salud pública garantice los derechos conquistados, Red de Docentes por el derecho a decidir, donde trabajan en capacitacion y elaboracion de materiales para que niñas, niños y adolescentes accedan al derecho de recibir Educación Sexual Integral y Red Alianza Nacional de Abogadas por los Derechos Humanos de las Mujeres, que coordina y acompaña historias de criminalización y negación de derechos.