La reconstrucción del lenguaje

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15, Febrero 2020

La reconstrucción del lenguaje 

El lenguaje inclusivo viene siendo eje de disputa y discusión en mesas de amigos y de familiares. La E, ¿es válida?

Quienes somos de otra generación y culturalmente venimos con un bagaje que nos crió todo el tiempo con el NO en la boca, nos resulta un poco forzado muchas veces el uso de la E, pero sabemos que incluir de todas las formas posibles, es la solución.

Por Julia Giuliani

Tras la viralización de un texto, totalmente hipócrita en mi opinión, donde un concurrente a un comedor se quejó del uso de la E de parte de la moza, es que nace la inquietud de preguntarme ¿qué es lo que molesta? ¿la E?, ¿la inclusión? ¿la diversidad? ¿o nosotras exigiendo ser visibilizadas?

Consultadas algunas fuentes aseguran, como en el caso de Lorena Boschero, Licenciada en Ciencias de la Comunicación: “Creo que el eje debe centrarse en aceptar de que para otros y otras las palabras existentes les alcanzan para nombrar las cosas, las personas, pero habemos otras y otros para los cuales no son suficientes y la E viene a cubrir el lenguaje inclusivo, no es solo la gramática el uso del lenguaje como código…son necesarias las palabras y la lengua para nombrar tu contexto  y la realidad, y está buenísimo pero hay personas a las que no les alcanza con las palabras existentes. Entonces si lo decible no alcanza hay que inventar palabras nuevas y caguémonos en la gramática. Y es en esta línea en la que debemos plantear la discusión. Hay universos, personas que no están siendo nombradas por nuestra lengua arcaica y hay que aceptar que algunas y algunos se sienten cómodos con las palabras existentes y con ellas les alcanza para nombrar su realidad pero no permitamos el acto aberrante de impedir a otre su propia búsqueda”, sentencia Boschero.

La libertad de pensamiento empieza con la posibilidad del decir, de utilizar palabras y con ese universo nombrar. Cuando estas no son suficientes debemos irrumpir, y es lo que hizo el feminismo, incomodar desde el lenguaje, la calle y el debate porque el lenguaje es una herencia en donde mujeres y disidencias no hemos tenido ni voz ni voto. Por eso no es un capricho de cambiar una letra, es una cuestión política de inclusión, de tener un lenguaje no clasista ni sexista.

Apostar a un mundo en el que quepan todos los mundos implica una revolución cultural, y en ese camino estamos.

PD: La autora de estas líneas está en proceso de deconstrucción, de dejar los binarismos. El lenguaje inclusivo está en constante redefinición.