Las mataron. Nos mataron otra vez

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17 Septiembre, 2019

VIOLENCIA DE GÉNERO

Las mataron. Nos mataron otra vez

Por Penélope Acevedo Gimenéz

No llegaron a pasar 48 horas y fueron quedando silenciados uno a uno sus gritos, se fueron apagando sus sueños… Las golpearon, las violaron, las ataron, las quemaron, las descuartizaron, las enterraron, gritaron hasta el infinito, pero nadie las pudo salvar.

Navila, Vanesa, Cecilia y Cielo se suman a los más de 200 casos de femicidios en lo que va del año en nuestro país. Se unen a gritar desde ese lugar donde muchas piensan que jamás estarán, sin dudas ellas tampoco lo pensaron.

Navila Garay tenía 15 años, la enterraron como un perro en Chascomús, el asesino fue su tío. A Vanesa, de 38 años, la prendieron fuego en marzo de este año frente a sus hijos, fue su ex pareja y nunca pudo recuperarse, con el 70% de quemaduras murió este fin de semana en Lomas de Zamora. Cecilia Burgdat de 42 años, su ex pareja confesó el crimen y dio datos del lugar donde estaba su cadáver, en Santa Fe. Laura López, “Cielo” de 18 años había desaparecido y pescadores la encontraron, de a partes, en la orilla del Río Limay.

Ellas estudiaban, trabajaban, soñaban, sonreían… eran mamás, hijas, hermanas, amigas, primas… Ellas soñaban igual que yo. Que cada una de las que hoy vuelve a arrancar con sueños, con credos, con esperanzas, con frustraciones. Y no podemos decir que no nos va a tocar… O que no van a tocar a una mujer a la que amamos, a la que conocemos o a la que alguna vez vimos pasar.

Ellas ya no están y duele demasiado pensarlas. Duele pensar en ese fuego que nunca más se apagó y calcinó todo sueño, duele pensar en cada golpe que no se detuvo, en cada herida que no dejó de sangrar, duele pensar en esa bolsa con la que se enterró para siempre sus gritos. Esos gritos que a ellas no las ayudaron y que se convirtieron en ríos de lágrimas, en ríos de sangre…

Duele más pensar en todo lo que nos falta como sociedad. Duele ver que en lugar de relfexionar sobre el tema mejor “cambiamos de canal”. No nos tocó. Todavía no. Estremece ver gente que sigue caminando y en sus tareas y en su desinterés. Preocupa un Estado que, a pesar de las leyes, no reacciona. Nuestro país en esto, tristemente, también es récord.

Hoy toda mujer pequeña o adulta debe andar con miedo en Argentina, hoy te late fuerte el corazón pensando que el tipo que pasa puede violarte o matarte. Hoy debemos cuidarnos y protegernos para seguir vivas y esto se transformó en normal. Y no hay edad, no hay clases social, no hay zona de mayor peligro. Hoy tenemos la bendición de la vida pero esto simplemente pasa.

Ellas ya no están, pero nosotros estamos, todavía. Y podemos levantar la cabeza y reclamar, hablar, gritar, escribir, podemos pedir que las políticas públicas nos protejan. En nombre de tantas a las que mataron; y de tantas familias, hijos, amigos y sueños que dejaron…

En nombre hoy de Navila, Vanesa, Cecilia y Cielo por favor reaccionemos!