Más mujeres músicas en los escenarios

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Octubre, 2019

LEY MERCEDES SOSA

Más mujeres músicas en los escenarios

Qué comience el show…En mayo de este año se aprobó la Ley Mercedes Sosa en la Cámara de Senadores, falta que pase por Diputados. El proyecto busca fomentar la participación de mujeres en festivales de concurrencia masiva, ya sean públicos o privados. “Porque nosotras también queremos vivir de la música, es trabajo lo que estamos pidiendo”, expresó la cantante uruguaya Ana Prada. En los escenarios también existe esa herencia machista la cual se busca terminar.

Por Dafne Acevedo Giménez

“¿Saben qué nos hace falta? Que nos juntemos un poquito más. He tenido…hemos tenido sobre todo las mujeres, una madre cantora que nos enseñó a buscar, a borrar fronteras, a borrar horizontes, a ser rebeldes, a estar unidos: Mercedes Sosa hoy nos pide que estemos juntos, y este es un llamado para todos los señores que están a cargo de los festivales de nuestro país, en Argentina, queremos decirles que abran las tranqueras, señores, porque vienen las mujeres con toda la fuerza de la Pachamama”, con esas firmes palabras pisó el escenario La Bruja Salguera en el festival Cosquín Rock en febrero de este año. Horas después el organizador del masivo encuentro, José Palazzo, expresó: “No hay suficientes mujeres con talento a la altura del Cosquín Rock”. Qué feo se equivocó, “hay seres que no pueden ver más allá de su ombligo. En los tiempos que corren decir lo que dijo, tan arcaico, tan antiguo, se enterró solo. Es lamentable, me da más pena que otra cosa”, sostuvo Agustina Massara, saxofonista de La Delio Valdez.

¿Qué dice la Ley?

Los tres primeros artículos expresan:

Artículo 1°: Objeto: El objeto de la presente es fomentar la participación en los eventos musicales de concurrencia masiva.

Artículo 2°: Queda prohibido para todas las entidades comprendidas dentro de la ley de administración financiera y de los sistemas de control del sector público nacional, ley 24.156, ceder o arrendar sin costo predios o equipamiento, realizar pauta publicitaria, promover, patrocinar u organizar espectáculos musicales de concurrencia masiva con dos o más números musicales donde no se presenten como mínimo un 30% artistas solistas femeninas, agrupaciones musicales lideradas por mujeres y/o agrupaciones musicales con mayoría de miembros mujeres.

Artículo 3°: Todo espectáculo musical de concurrencia masiva que cuente con dos o más números, organizado por cualquiera de las entidades a las que hace referencia el articulo precedente, debe contar con un mínimo de 30% de números de artistas solistas femeninas, agrupaciones musicales lideradas por mujeres y/o agrupaciones musicales con mayoría de miembros mujeres.

La música fue siempre una manera de expresión de ideas y sentimientos. Sin duda es el público quien elige a quién escuchar y seguir, pero si no tienen el conocimiento de cuáles son las opciones que hay entre los artistas, se acota la posibilidad de conocer y que se llegue a una verdadera elección. No dejar que alcancen las artistas el escenario, por el simple hecho de ser mujer, no deja de ser una censura. Por eso decimos que el reclamo es histórico, y el cambio necesario.

“Si para los músicos en general cada vez se achican más y más los espacios para tocar, en el caso de las mujeres esta estrechez alcanza la imposibilidad de dedicarse a la música como medio de expresión y como fuente de trabajo e ingresos económicos”, se expresa en los fundamentos de la Ley Mercedes Sosa, y agrega: “Un estudio realizado por Auska Ovando en Chile para la publicación de La Ruidosa1, donde se analizan los principales festivales Latinoamericanos de México, Chile, Colombia, Argentina y EE. UU. (festival latino), arroja que entre más de 2000 artistas solistas y agrupaciones musicales, durante el primer semestre de 2017, el 78% fueron hombres, el 11,3 % fueron bandas mixtas (con mujeres en su formación) y tan solo 10,6% fueron artistas solistas mujeres o bandas formadas exclusivamente por ellas”. Es mucha la diferencia, y si hablamos de rock es peor: “El mismo estudio revela que el principal festival del género Rock de Argentina es el más bajo en presencia femenina con tan solo 2,6% de bandas lideradas por mujeres y tan solo el 10,9% si sumamos solistas y agrupaciones mixtas (con alguna mujer en su formación) Lo siguen los de México y Colombia”, y citamos de nuevo el evento realizado en nuestra provincia, el Cosquín Rock, “sólo el 12,88% de la nómina contó con la presencia de mujeres músicas, 17 formaciones tuvieron alguna mujer, frente a otras 115 compuestas en su totalidad por hombres. De las 68 bandas que subieron el escenario de rockeros durante el primer día, cinco tenían miembros femeninos en su formación, mientras que el domingo, de las 64 que se tocaron, 12 estaban compuestas por al menos una mujer, en un total que se agregó en ambos días 132 bandas en el escenario”.

Los datos demográficos reflejados en el Registro Nacional Único de Músicos del Instituto Nacional de la Música, tomados como otro de los fundamentos en la ley, cuenta que de 37.346 artistas registrados (dato actualizado en junio del 2018) el 80% son hombres y tan sólo un 20% de mujeres.

Y los números significan falta de oportunidades para las artistas, de trabajo para las mujeres, de opciones para el público, y simboliza un modelo de sociedad de estereotipo machista y arcaico el cual se busca acabar. Con esta temática sobre la mesa, desde RETRUCO hablamos con tres músicas para que aporten desde su experiencia como artistas, como trabajadoras de la música y como mujeres con experiencia en los escenarios: Ana Prada es cantautora uruguaya quien recorre diferentes partes del mundo con su música; María de los Ángeles “La Bruja” Salguero, es folklorista nacida en la provincia de La Rioja; Agustina Massara es saxofonista y forma parte de la banda de cumbia La Delio Valdez con una década de trayectoria, y que funciona como cooperativa. Las tres han tenido contacto con la música desde muy pequeñas, han podido desarrollarse con esta forma de expresión, y las tres coincidieron en que el arte no sólo les permitió crecer en lo profesional, sino también en lo personal.

Dale Bruja, abramos la tranquera

La Bruja Salguero nos contó que desde muy pequeña tuvo contacto con la música, con el folklore. “Creo que tenía 12 años cuando subí por primera vez a un escenario en la fiesta de la Chaya, en La Rioja”. Canta y vive nuestro folklore, “es algo que me gusta y apasiona”, dijo y agregó: “Yo era muy tímida en los comienzos, el arte fue una manera de poder expresarme, sobre todo la poesía”.

Refiriéndose a su dedicación a la música, sostuvo que hay una necesidad y búsqueda personal de cada persona, “hay que hacerse cargo de las cosas y que las cosas fluyan de cierta manera”. Ella dejó las aulas para dedicarse con más tiempo a la música, “dejé de ser docente para hacerme cargo de esto tan bonito que tiene que ver con el canto, la transmisión de palabras y emociones”. Se dedica al folklore que le nace desde el anterior, lo lucha y la hace ser.

Con respecto a su experiencia en las presentaciones manifestó: “Millones de veces escuché sobre el hecho de ser rechazada por ser mujer, y creen que somos una florcita delicada que va a estar arriba del escenario para dar una nota de color al festival. Pero hay una decisión de la mujer que es muy potente, que tiene que ver con esa energía de parir, esa manera de decir, uno quiere transmitir un mensaje más profundo. Ha existido mucha posición machista, no sólo de hombres sino también de mujeres, pero eso está quedando relegado. Las propuestas de las mujeres músicas son maravillosas, entonces no pueden decir que lo que ofrecen las mujeres no tiene fundamento, o no tienen don”.

La Bruja asegura que hay un empuje especial en las mujeres, y en las que son madres, “estamos quienes hemos decidido formar un hogar, y que eso significa una etapa de quiebre, un deseo que viene de la niñez, de la adolescencia, del pueblo, del anhelo y provincia, es la esperanza de donde naciste. Este mensaje tan maravilloso que tenemos para decir nos come las tripas y nos hace mover cada día para componer, escribir, cantar, subir al escenario, gritar y decir”.

El productor es quien contrata, pero el público es quien tiene el aplauso. “A la larga quien decide si una mujer o un hombre es un artista consagrado no es el que te pone arriba del escenario, sino el público mismo. Nosotras lo que pedimos es la oportunidad de subir. Y la gente está aprendiendo a buscar mujeres, que comiencen a ver que hay mujeres han sido escondidas, que vienen trabajando con profesionalidad. Esto va a llevar tiempo, son construcciones que de a poco se van haciendo. Ahora con esto el productor tiene la obligación de búsqueda, se van a llevar sorpresas”.

Refiriéndose a su relación con la música sostuvo que “hay que poner todo, es como con el amor: hay que entregar todo, y entregarse. Lleva amor, pasión, respeto y trabajo diario. Te vas a sentir completa en esto, y hay que dejar que todo fluya”.

¡Cumbión! Al ritmo de Agustina Massara

La Delio Valdez es una banda de cumbia argentina con 10 años de trayectoria. Tiene 15 artistas en escena, una de ellas es Agustina Massara, quien toca el saxo hace 19 años, y se nota. Tomó contacto con la banda cuando estaban buscando un reemplazo de saxo alto, “fui a un ensayo y ahí quedé”, contó la artista quien creció con la música como parte de sus días. “Soy una mezcla de cosas que he aprendido, soy lo que me gusta hacer. Y la música va mutando, hay un complemento de cosas, como escenario, vestuario, movimiento, hoy en día tocar y estar quieta me cuesta”, dice entre risas Agustina, quien se define con humildad como una buena profesional.

La banda en la que trabaja Agustina funciona como cooperativa, “es autogestionada, independiente, en escena y detrás de escena. Es un lujo enorme trabajar de esa manera, trabajar de manera independiente, porque la unión hace la fuerza, y la perseverancia tiene frutos enormes” sostuvo.

Cuando le preguntamos qué ha observado en su experiencia como música contó: “Vas a ver una banda y a veces no hay ni una mujer. Pasa por muchísimas cosas que tienen que ver con procesos históricos culturales”, procesos que piden ser cambiados para que todas tengan la oportunidad de poder trabajar de la música. A esto se suma otra realidad: “Ser mujer no entra en discusión que sea una imposibilidad en lo profesional, y a nivel económico hay una realidad social cultural y económica, es que hoy al arte no se le da el valor que tiene, no se ve a los músicos como una profesión”.

La pecadora de Ana Prada

“El arte ha ido siempre a vanguardia de las luchas. No en vano en regímenes de dictadura lo primero que se hace es la censura, no sólo de músicos, sino también de libros. La censura del arte es que no se permita pensar, ni que se tenga capacidad de crear crítica. El arte es una herramienta muy poderosa para denunciar cierto tipo de injusticia social. Vos haces política desde la música”, comenzó explicando la uruguaya Ana Prada, relacionando las luchas con el arte, con la música.

La pelea de la mujer se da en los diferentes ámbitos laborales. “Estamos recién ahora tomando puestos que antes estaban dados sólo para los varones, y la música no escapa a eso. La música profesionalmente hablando. Por el hecho de ser varón, es natural que el nene tenga su banda de rock, siendo mujer era más difícil. Hoy no, las mujeres estudiamos cada vez más música, nos animamos. Antes ibas a las escuelas de música, medicina, abogacía y eran mayoritariamente hombres, eso pasó ayer”, dijo la cantautora, y relacionó la canción con una materia innata de la mujer: “Cantamos desde los principios de los tiempos, cantamos las nanas a nuestros hijos, cantamos las canciones que oralmente transmiten la cultura de los pueblos, cantamos junto a los varones para que vengan las lluvias, hemos cantado una vida entera juntos. Y después pasó, como en tantas otras cosas, cuando hay plata y poder de por medio, siempre empieza a ser más dejado para las mujeres, pero ahora todo comenzó a cambiar”.

Ana asegura que el nivel de profesionalismo de las mujeres es indiscutible, pero que se sigue viendo en los escenarios una mayoría masculina. “A veces hay que forzar eso para que después naturalmente se dé, la mayoría no tiene ni idea de las opciones. Hay que presionar para que la aguja llegue a un punto más justo, hay que ir deconstruyendo a quienes programan, que en general son varones. Y son los encargados de los municipios que contratan, que también son varones”, explicó Ana.

También respondió al productor de Cosquín Rock sobre sus dichos en febrero de este año, “eso es un prejuicio machista espantoso y de desconocimiento completo. Hay infinidad de mujeres que hacen cosas de altísima calidad. He conocido muchas mujeres, brillantes instrumentistas con un sonido poderosísimo, y creo que habla desde su desconocimiento, pobre. Antes de decir debería haber investigado un poquito, eso habla de su ignorancia al respecto”.

El proyecto de ley fue presentado por la senadora del Frente para la Victoria-PJ Anabel Fernández Sagasti e impulsado por un colectivo de músicas encabezado por la cantante Celsa Mel Gowland. La votación tuvo cincuenta votos a favor y uno en contra, del salteño Juan Carlos Romero.

De ser aprobada y haya incumplimiento de la misma, en el artículo 9 y 10 se detalla que la sanción consiste en pagar una multa por un valor equivalente hasta el 6% de la recaudación bruta de todos los conceptos que haya generado la actuación de los eventos de música en vivo. Lo recaudado tendría como destino el fomento y la promoción de proyectos de músicos y/o músicas nacionales emergentes