Mientras no se aplane la curva de la desocupación y el hambre, el pueblo vuelve a las calles

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13, Mayo 2020

Mientras no se aplane la curva de la desocupación y el hambre, el pueblo vuelve a las calles

Por Jorge Falcone

“O seguimos con el mismo sistema global de la modernidad liberal capitalista, individualista e irresponsable con los pobres o empezamos a idear otro tipo de mundo, lo cual de todas formas tendremos que llevar a cabo”.

Dr. Enrique Dussel Ambrosini, investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma Metropolitana de México.

Ante la oportunidad de que la especie humana aprenda esta lección

Hace pocos días, consultado por un medio digital, el sicólogo marxista lacaniano Jorge Alemán, conjeturando un posible escenario post pandemia barajó como peor posibilidad la deriva hacia un sistema-mundo semejante al que proponían la saga cinematográfica Mad Max iniciada por George Miller o la serie que adaptó a la TV El Cuento de la Criada, de Margaret Atwood.

Cabe señalar que en el primer caso se hacía referencia a una distopía de absoluta disolución del Estado e imperio de la Ley del Más Fuerte, y en el segundo todo lo contrario, ya que describía una sociedad patriarcal totalitaria y represiva, regida por un Estado fuerte y planificador, volcado xenofóbicamente hacia dentro de sus propias fronteras.

Si uno de los ejemplos era asimilable al fenómeno de secesión territorial y disgregación social generado en Europa del Este tras la Guerra de los Balcanes, el otro se aproximaría a ciertos Estados proteccionistas europeos contemporáneos del Brexit.

Pero saliendo de los modelos imaginarios utilizados para hacer una prospectiva acerca del peor de los desenlaces de la crisis humanitaria que vive el planeta, convengamos que la realidad contante y sonante nos muestra un Norte Global en plena transición hegemónica (el diferente abordaje de la pandemia en EEUU y  China ilustra en gran medida ese fenómeno), y un Sur que tras los sucesivos foros globalifóbicos no atina a articularse como comunidad de intereses. En tales lidias, la mediación del Vaticano no hace mella alguna sobre el apetito voraz de un capitalismo desbocado y absolutamente refractario a cualquier principio moral, con  la evidente consecuencia de que ahora el planeta nos ha dicho basta.

Los pronósticos más optimistas entrevén el advenimiento de una nueva conciencia humanitaria más respetuosa del ecosistema, un nuevo auge proteccionista, y el de un nacionalismo de inclusión. A ese respecto, recientemente 200 personalidades  entre las que figuran tanto una veintena de Premios Nobel de física y química, como artistas de la talla de Robert De Niro, Madonna y Pedro Almodóvar, han firmado un manifiesto titulado “Contra una vuelta a la normalidad”, en el que reclaman que tras la pandemia del COVID – 19 se frene el “colapso global” ambiental, se redefinan valores y se actúe en pro de la “dignidad, supervivencia y coherencia”. A su vez, desde perspectivas tendientes a humanizar el capital – como si aún fuera posible – un grupo de intelectuales y políticos se ha lanzado a promover una Internacional Progresista. Forman parte de la iniciativa el politólogo y activista estadounidense Noam Chomsky, la escritora y también activista canadiense  Naomi Klein, el economista greco-australiano Yanis Varoufakis, el académico y político brasileño del PT Fernando Haddad, y la primera ministra islandesa Katrín Jakobsdóttir, quienes promueven la defensa de la democracia, la solidaridad, la igualdad y la sostenibilidad.

Pero la última palabra seguramente la tendrán lxs trabajadorxs ocupadxs y desocupadxs del mundo, que cuando la pandemia tan sólo sea un mal recuerdo enfrentarán una recesión de características desconocidas, y quedarán frente a frente con el fantasma del hambre y la miseria, contando como único aliciente con la mochila de su histórica experiencia de lucha.

La disyuntiva que enfrentamos, desde una perspectiva revolucionaria nos lleva a evocar algunas estrofas del padre Ernesto Cardenal, gigantesco poeta nicaragüense y nostramericano, dedicadas a Augusto César Sandino – el primer patriota del Siglo XX que echó a los yanquis a tiros del continente – en su largo poema Hora Cero. Allí el vate centroamericano escribía: “Y Sandino no era inteligente ni era culto / pero salió inteligente de la montaña”. Ojalá que esta peste sea la montaña que aleccione a todos los pueblos del mundo.

¿El humano es un animal político o el político es un animal infrahumano?

Las democracias de baja intensidad que sucedieron a las feroces dictaduras del Cono Sur, y su consecuente clase política mediocre, venal, y rentista, han contribuido a degradar el valor de la política. Y el mayor impacto de dicho fenómeno lo han acusado lxs jóvenxs.

Así, entre lxs centennialls, quien no se desentiende totalmente del interés común para rendirse al hedonismo y el consumo más individualistas, concibe el hacer político como una competencia meramente electoral y atravesada por pasiones cuasi futboleras. En consecuencia, dicha mirada solo registra la punta del iceberg de una intrincada realidad, lo que frecuentemente conduce a adherir a seductores discursos sin reparar en los programas económicos que los sustentan ni en los intereses nacionales e internacionales a que responden. La resultante de tal proceder consiste en cifrar toda expectativa en votar, y desinteresarse de la vida pública hasta un próximo comicio… salvo que el bagre comience a picar.

Sin embargo, la antigua y noble ciencia política, tan vapuleada hoy día, demanda estudio y rigor científico en el análisis, factores que sólo garantiza un profundo compromiso con el prójimo.

En cuanto a lo que nos toca, y muy a pesar de los altos índices de aprobación que la figura del Primer Mandatario acumula, este cronista no dejará de señalar que estamos ante un gobierno sin programa, que prorratea la atención del hambre emitiendo moneda, no incomoda a los poderosos, y – empavurado con la palabra default – paga 320 millones de dólares a los acreedores internacionales en concepto de vencimiento de intereses trimestrales, en una situación de descomunal emergencia económica por cuyo tratamiento alguna vez deberá rendir cuentas ante la Historia.

La decepción del ministro Guzmán frente a la reticencia a un acuerdo de fondos como Black Rock y otros ha recordado a muchxs la frase que hizo célebre al ministro alfonsinista Pugliese – “Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo” – ya que, como es obvio, lejos de tratar con voluntarios de la Cruz Roja, lo hace con Piratas del Caribe.

Es muy probable que Alberto Fernández salga de la cuarentena fortalecido ante una clase media que tuvo resto para observar un aislamiento productivo, pero difícilmente conserve por mucho tiempo tal prestigio frente a lxs condenadxs a la miseria si no encara resueltamente una política económica soberana y produce un shock distributivo que le evite el seguro contratiempo de nuevas ocupaciones del espacio público reclamando pan y trabajo. Por lo pronto, ya ha trascendido que empresas receptoras de subsidio estatal lo han empleado en fugar dólares (!), y que numerosas organizaciones sociales independientes del Estado están ganando las calles enarbolando consignas tales como #SuRiquezaEsNuestraPobreza, #EmergenciaSanitaria, y #LosFemicidiosNoSeTomanCuarentena.

Resumiendo, digamos que difícilmente pueda domar al potro encabritado del mundo que nos toca una coalición progresista de carácter socialdemócrata: De Alfonsín a Tsipras, tal fórmula fracasó.

Lo cierto es que el oficialismo triunfó en nombre de un movimiento cuyos padres fundadores hicieron escuela en materia de planificación estratégica con sus planes quinquenales, pero el gabinete nacional, compuesto por funcionarios grises a fin de que el presidente funcione como “tuerto en el País de los Ciegos”, no atina a aprovechar ni el tiempo de gestión que le resta elaborando un Plan Trienal. En tanto, la oposición más recalcitrante, que no se toma respiros,  ya lanzó OTPro, una suerte de 62 organizaciones neoliberal, para meterse de lleno en un mundo laboral testigo del paulatino abroquelamiento y viraje conservador de lxs trabajadores/as  en blanco frente a la amenaza de millones de desocupadxs.

Una vez más, la taba está en el aire, y la misma parece exhibir como cara el patriótico gravamen a los potentados de la Pampa Húmeda, y como ceca el comprometedor apoyo financiero del magnate George Soros.

Fuente: www.chiquifalcone.blogspot.com