Réquiem para el poeta de la Revolución

Publicada en Publicada en latinoamérica, noticia del dia, noticia destacada 2, opinion

22, Julio 2019

Réquiem para el poeta de la Revolución

Por Miguel Bonasso*

En su entrañable Habana, donde había nacido hace 89 años, se nos murió Roberto Fernández Retamar, un imprescindible de la Patria Grande.

Es muy duro, para los que tuvimos el privilegio de su amistad, admitir que no volveremos a verlo, a escuchar su risa ronca, a reírnos -cómplices- con sus divertidas anécdotas, con su finísimo sentido del humor. Para quienes no lo conocieron queda la estampa intrigante de ese Quijote con gorra, bastón, guayabera y lentes, de gesto severo, desmentido por la mirada tierna. Como bien recuerda su entrañable exégeta, Sergio Marelli, Roberto mismo se ocupó de aclarar que se cobijaba bajo las apariencias: “si en lo exterior tengo figura de Quijote, por dentro tengo más de Hamlet”.

Como un Pico della Mirandola de nuestra época, Roberto fue muchas cosas a la vez y en todas fue excelso.

Fue un gran poeta, un gran ensayista, un gran promotor y difusor de la cultura latinoamericana y un gran revolucionario. Fue un leal militante de la Revolución Cubana, sin perder por eso el sentido crítico, la visión realista de los errores humanos, la capacidad de reacción ante las desviaciones burocráticas.

Fernánez Retamar, al que Cintio Vittier consideraba el lúcido y tierno poeta de las recatadas glorias hogareñas, de las cariñosas tardes de su barrio, del amor y la amistad, pero también de la ardiente intemperie del ser ante el enigma”, es -simultáneamente- el pensador profundo de la realidad latinoamericana, que se expresa en su magnífico “Calibán”, que estaba aumentando en los días previos a su muerte; el director de la revista “Casa de las Américas”, que cobijó a lo más granado del pensamiento latinoamericano y de la propia institución Casa de las Américas, esa formidable caldera cultural, que nació junto con la Revolución Cubana y la distinguió a nivel mundial. Allí, en 1986, sucedió, durante tres décadas, a esa combatiente de la primera hora que fue Haydee Santamaría.

A los que quieran conocer en profundidad a Fernández Retamar, como el nexo de la Cuba revolucionaria con la cultura internacional, les recomiendo un libro extraordinario del ya citado Sergio Marelli, titulado “Circunstancias de un poeta”, que no es una biografía, sino un desfile fascinante de personajes y anécdotas, en el que marchan codo a codo Lezama Lima, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Ernest Hemingway, Alejo Carpentier, Louis Althusser, Mario Benedetti, Roque Dalton, Ernesto Cardenal, Octavio Paz, Ezequiel Martínez Estrada, Rodolfo Walsh, David Viñas, Alfonso Reyes, León Rozitchner, Silvio Rodríguez y, por supuesto Ernesto Ché Guevara y Fidel Castro.

Toda una época. Gloriosa. Intensa. Opuesta a esta que padecemos y que encarna como ninguna el título que le dio a la suya Victor Serge: “Si es medianoche en el siglo”.

*Periodista y escritor. Diputado Nacional (MC)