Santiago Marino 5° en la histórica primera maratón de “El Gráfico”

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13 Febrero, 2020

RÍO CUARTO ENTRE LA GLORIA Y EL OLVIDO

Santiago Marino 5° en la histórica primera maratón de “El Gráfico”

La corrida por excelencia en la vida atlética de los argentinos, por muchísimos años, fue sin dudas la “Maratón de los Barrios” (1934-1975) de la porteña revista deportiva “El Gráfico” desaparecida en 2018. Aquella primera e histórica edición corrida en 1934 contó con la participación de un riocuartense: SANTIAGO MARINO, quien obtuvo un ponderable quinto lugar para alegría de los aficionados de la sacrificada y humilde disciplina.

Por Omar Isaguirre 

El domingo 2 de diciembre de 1934, las traqueteadas calles empedradas de la ciudad Buenos Aires recibieron el masivo despliegue atlético que estaría llamado a ser un clásico del deporte argentino y la principal prueba del continente por muchos años, hasta 1975. Llevó el nombre de “El Gráfico”, la revista deportiva más querida por tres generaciones nuestro país y el exterior. En 2018 cerraron la edición impresa de “El Gráfico”, a sólo un año de cumplir su centenario.

En la ocasión, el atleta riocuartense SANTIAGO “Yaco” MARINO, ostentando la representación de Diario Justicia y el Velox Club Río Cuarto, llegó a la meta en la quinta ubicación tras una estupenda actuación por tratarse de un corredor netamente aficionado. Aún más, pudo ubicarse tercero pero incurrió en un pueril error. Los elogios para el muchacho cordobés se multiplicaron en merecido reconocimiento al personal esfuerzo realizado, sin apoyo de ninguna naturaleza. Lo que, con razón, se denominaba entonces “por amor al deporte” y por el convencimiento sobre las propias fuerzas. Un suceso heroico de un tiempo romántico

Dos hermanos italianos

Los hermanos SANTIAGO MARINO (1905-1960) y VITTORIO GIOVANNI MARINO (1908-1993), laboriosos inmigrantes italianos, eran conocidos en el medio, no sólo por su parecido físico sino por su apasionada contracción al deporte, puesto que además de participar en las justas atléticas urbanas, practicaban ciclismo y boxeo. En lo que hace a las carreras pedestres, Santiago superaba a su hermano, mientras, como boxeador Victorio fue un recio peleador.

Un día, los hermanos corrieron por la calles de Río Cuarto; sobre el final de la prueba, uno iba delante del otro casi finalizando el itinerario… En eso, el “Yaco” se dio vuelta, al ver quien lo seguía, esperó a Victorio y abrazados juntos cruzaron la meta como verdaderos “fratelos”..! El público testigo otorgó su reconocimiento con aplausos y vítores.

Es menester recordar que por estos lugares el atletismo no era precisamente una actividad constante ni habitual; esa situación potenciaba las cualidades naturales de Santiago que compitió contra atletas muchos más avezados y curtidos en el “training”. 

Hora de los premios: Ibarra, Sensini, Recabarren, Testino, Santiago Marino (musculosa oscura con franja blanca), Suárez, Jaimes, Genaro, Parchappe y Chailes en la cancha de Boca Juniors

A Buenos Aires en tren

Tras registrar la inscripción cablegráfica y prepararse con gran voluntad “pleno de entusiasmo y optimismo partió rumbo a la Capital Federal nuestro buen fondista Santiago Marino” (diario El Pueblo) viajó en tren un par de días antes, para arribar a Retiro a las siete de la mañana del domingo.

En vista que los tiempos no le daban, se fue cambiando de ropas en el vagón, por lo que -sobre la hora- llegó vestido como atleta al frente de Editorial Atlántida, lugar de la largada. Corrieron ese día 226 atletas y resultó ganador el joven entrerriano Raúl Ibarra, quien es una de las glorias eternas del atletismo nacional. Lo siguió una pléyade de buenos valores, mayoritariamente residentes en la Reina del Plata. Nacido en Paraná, Raúl Ibarra, a causa de la guerra en Europa no pudo demostrar al mundo toda su valía de fondista. 

Desarrollo de la carrera

Días después el periodista Félix Daniel Frascara (1907-1962) le contaba al país desde las páginas del popular semanario todo lo sucedido ese día. Por él sabemos que Ricardo Lorenzo (1904-1964), el inolvidable “Borocotó”, megáfono en mano, fue el encargado de dictar las instrucciones a los participantes. La prueba se inició con el disparo al aire de Felipe J. Lacoste, mientras el director de El Gráfico, Gastón Martínez Vázquez, bajaba simultáneamente la bandera de largada.

La carrera por las duras arterias empedradas tuvo alternativas cambiantes al comienzo. Primero el correntino Recabarren, luego el notable bahiense Sensini -en alpargatas- tomaron la delantera; hasta que por Av. Independencia el juvenil Raúl Ibarra sacó unos cien metros de ventaja sobre Sensini. Así, el representante de Andino avanzó en medio de vítores y aplausos por la calle Federico Brandsen rumbo a su entrada triunfal al viejo estadio de Boca Juniors donde quince mil personas sobre las gradas de madera se hallaban presenciando la llegada de los maratonistas.

Casi llegó tercero

A no mucho del final, Santiago se colocó tercero a buena distancia del perseguidor inmediato, pero quiso el destino que equivocó una calle, por lo que la ingrata confusión lo relegó al quinto puesto. Por esta hazaña, la historia deportiva ciudadana guarda el nombre de Santiago Marino con orgullo y cariño.

Cuando llegaron las primeras noticias, los diarios de la ciudad se sumaron al entusiasmo general. Una semana después llegaba la edición de “El Gráfico” con los detalles, clasificación y fotografías de la competencia, por cuyas imágenes muchos aficionados cayeron en la cuenta que el deportista de Río Cuarto había realizado una singular proeza. “Con su actuación del domingo ha hecho honor a la confianza que en él habían depositado los aficionados riocuartenses.” (diario El Pueblo)

La vida continuó lejos de aquí

El muchacho había llegado de Italia por 1930, siguiendo las ilusiones de su hermano menor; primeramente trabajó en tareas rurales en un campo cerca de Río Cuarto. Pero, rebelde ante el infortunio por las malas cosechas, SANTIAGO MARINO un día marchó a Buenos Aires para desempeñarse en el Instituto Mazzone. Se casó con una mujer de origen suizo y tuvieron tres hijos. Murió en la ciudad de Pilar -con apenas 55 años- a causa de un penoso accidente callejero. Su familia ya no regresó a Río Cuarto.

Don Victorio y “El Colonial”

Como parte de la historia familiar, de origen piemontés y con tan sólo 16 años, Vittorio Giovanni Marino arribó al país en 1924. En el comienzo lo ocuparon como sereno de Mercado Progreso, al año trabajaba allí mismo en la Fonda de Rabino. Por la época se hizo repartidos de pan y de helados manejando un triciclo. Meses más tarde, compró un sitio y con su mujer abrió un almacén que llamó El Olímpico, ubicado a pocos metros del Parque Sarmiento en la entonces avenida España.

Los dos hermanos Marino con camisetas a rayas, corriendo en Río Cuarto.

Aprovechando la amplia vereda se le ocurrió poner mesas y sillas, El Olímpico fue un suceso de los fines de semana en la esquina de . En 1938 habilitaron en el patio -a cielo abierto- el Recreo Petit Shangai -“Aquí comedor danzante” rezaba un cartel- con la cocina a cargo de doña Vita Celi. En 1945 se transformó definitivamente en el comedor-danzant El Colonial en tiempo de verano; una vez techado fue la “catedral bailable” de los riocuartenses todo el año. Por su escenario pasaron las grandes figuras de la música argentina de todos los ritmos. Entre 1950-1960 estuvo arrendado. Reabrió con don Marino y sus hijos hasta 1969.

El apellido Marino, con los hijos de don Victorio Marino: Luis Héctor “Coco” y José Santiago “Pepe” y sus pertinentes proles, se prolonga en Río Cuarto hasta hoy, con una honrosa trayectoria comercial y deportiva, pero esa otra leyenda que algún día merece que narremos. 

Otros fueron… más adelante

Pasarían varios años hasta que otros coterráneos se anotaran en la célebre corrida porteña, por casos: Servando Allende quien participó en 1946, representando a Sportivo Atenas; en 1950 Miguel Ángel Camargo llegó séptimo; Juan Doroteo Miranda (Gorriones) o Ramón Luciano Aguirre (Estudiantes) en los años cincuenta. A una menguada edición 2011, corrida entre la Costanera Sur y Puerto Madero, concurrió Diego Mujica p. para ubicarse duodécimo en la general y tercero en su categoría.

La clasificación final

Las primeras diez ubicaciones de aquella histórica jornada de 1934 fueron las siguientes:

1º Raúl Ibarra (Club Deportivo Andino) 1h07´13´´; 2º Armando Pedro Sensini (Club Puerto Comercial-Ingeniero White) 1h07´47´´; 3º Marcos A. Recabarren (Asociación Atlética Ricardo Gutiérrez) 1h10´03´´; 4º Aurelio Testino (Gimnasia y Esgrima-La Plata); 5º SANTIAGO MARINO (Velox Club-Diario Justicia-Río Cuarto); 6º Alejandro Suárez (Club Ciclista Velocidad y Resistencia); 7º Juan Parchappe (Andino); 8º José Hipólito Jaimes (Club Sportivo Barracas); 9º José Zenón Genaro (Club Atlético Parque Avellaneda); 10º Manuel Chailes (Andino).