Siguen insaciables

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09, Marzo 2020

Siguen insaciables

Por Pablo Callejón*

Las maquinitas siguen marchando y no ceden en su voracidad. En diciembre de 2019, el Casino de Río Cuarto recaudó más de un millón de pesos por día. Y en todo el mes, receptaron 35 millones de pesos, el equivalente al 8o por ciento de lo que destina el gobierno nacional en la Tarjeta Alimentaria para los riocuartenses. En su mayoría, quienes participan de las apuestas son afectados de clase media y baja. El lugar permanece abierto, sin restricciones, desde las 11 de la mañana hasta las 7 del día siguiente, en un intento por captar a sectores vulnerables que dejan sus magros ingresos a cambios de algunos minutos de falso entretenimiento.

Según datos del bloque de Cambiemos, el año pasado, el Casino formalizó operaciones por casi 319 millones de pesos impulsado por la adicción a los slots, el juego que domina la capacidad de atención de los apostadores. Con ese monto se podrían pagar 19 mil salarios mínimos y 47 mil asignaciones universales por hijo. Las cifras son reveladoras de un negocio millonario que el grupo Roggio tiene garantizado hasta el 2022, con posibilidad de prórroga al 2027.

El Casino se radicó en Río Cuarto a fines de 2003 y un año después ya recaudaba un millón 500 mil pesos. Los ingresos fueron creciendo frenéticamente a pesar de la recesión, la crisis económica, la pérdida de poder adquisitivo y el impacto inflacionario. Sin potestad legal para intervenir sobre el funcionamiento de los slots, el municipio apenas obtiene un 4 por ciento del total recaudado. El año pasado, las arcas del Estado local recibieron 12 millones 800 mil pesos de impuestos. En ese mismo periodo, la ciudad sufrió una sangría 25 veces superior de recursos que provienen de los sectores vulnerables de la economía.
En promedio, durante el 2019, la sala de juegos se llevó casi 27 millones de pesos mensuales y en los últimos dos años, alcanzaron apuestas por más de 557 millones.

La Compañía de Entretenimientos y Turismo CET opera sin intermediarios y en exclusividad 3.700 tragamonedas en 17 ciudades cordobesas. Según indican en su web oficial, las salas promueven mil puestos de trabajo directos y otros 800 indirectos, con “el objetivo de favorecer el desarrollo turístico”. Sin embargo, la voracidad empresaria trasciende a las localidades serranas. En Río Cuarto, el Casino opera con 48 ruletas electrónicas y 244 slots que apuntan a un mercado local. Taxistas y remiseros son testigos de casos, algunos de ellos dramáticos, en los que vecinos de la ciudad regresan a sus hogares en barrios humildes con la desazón de haberlo perdido todo.

CET pertenece al Grupo Roggio, un poderoso emporio económico nacido en Córdoba con vinculación en la construcción, agua y saneamiento, servicios ambientales, transporte, tecnología y entretenimiento. La expansión alcanzó a más de 30 empresas que emplean a 13.700 personas en Argentina, Uruguay, Perú, Paraguay, Panamá y Brasil. El rubro de casinos le permitió gerenciar en la provincia 19 salas de slots y cuatro hoteles-casinos de la cadena Howard-Johnson.

En medio de la recesión que somete la economía nacional, a través de Clisa, Roggio fue uno de los grupos que lanzaron títulos de deuda por 653 millones de dólares en los primeros días de gobierno de Alberto Fernández, según publicó el sitio I Profesional. En enero, Clisa obtuvo fondos por $16.213 millones que le permitieron reperfilar una deuda por u$s270 millones que corría riesgo de default.

Con más de un siglo de historia, el grupo Roggio logró hacer negocios con todos los gobiernos. Durante la última dictadura cívico militar, construyó el emblemático Chateau Carreras utilizado para el Mundial 78. La pertenencia a la denominada “patria contratista” expuso a Aldo Roggio y a otros millonarios empresarios, a la denominada “Causa de los cuadernos” que investigó las supuestas coimas en la obra pública del kirchnerismo. Procesado, embargado e inhibido por la justicia, en diciembre de 2019 Roggio se desprendió de sus empresas cediendo sus acciones a sus hijos, con autorización de los jueces Leopoldo Bruglia y Martín Irurzun.

La Justicia Federal de Buenos Aires también procesó a Benito Roggio en la causa Odebrecht, por el pago de supuestas coimas en el contrato para la construcción de dos plantas potabilizadoras de AySA. El juez Sebastián Casanello acusó por administración fraudulenta al empresario cordobés ligado con José Cartellone a través de la firma Bnaméricas.

La Corte Suprema de Justicia sepultó la última posibilidad del municipio para disputarle al CET el control horario del Casino. Sin obstáculos judiciales, los slots continúan devorando recursos de los riocuartenses en favor de una corporación que nunca logró promover el turismo en la ciudad, ni fomentó algún tipo de desarrollo productivo. Es un negocio redondo como las fichas que ingresan en cada tragamonedas, vaciando los bolsillos de miles de riocuartenses que perdieron el juego bajo el pretexto del azar.

*Periodista