Transitando la posguerra económica de la Dictadura

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23, Marzo 2021

Transitando la posguerra económica de la Dictadura

Por Jorge Falcone

Un nuevo aniversario del golpe sin revertir el modelo de exclusión social

Según la CEPAL, como consecuencia de la aguda crisis económica derivada del coronavirus, que provocó en Nuestra América una caída de un 7,7% del PBI en todo 2020, la pobreza alcanzó a 209 millones de personas, un 33,7% de la población total de una región de 654 millones de habitantes.

En tanto, la pobreza extrema afectó a 78 millones de personas.

La entidad, dependiente de Naciones Unidas, destacó en su estudio el aumento en el malestar social en la región, lo que debería ser aprovechado para establecer nuevos modelos tendientes a lograr el bienestar colectivo.

Aquí, a través de un ambiguo mensaje – propio de aquellos tibios que vomita Dios -, nuestro presidente anunció lo que ya era un secreto a voces: El posible rebrote de la peste le está ganando la carrera a una vacunación hasta ahora bastante morosa.

Sorteando la coyuntura, una lectura macro de nuestra realidad pone de manifiesto que, con matices más neoliberales o más neodesarrollistas, la matriz productiva extractivista heredada del Terrorismo de Estado (baste con reparar en la batalla campal que se viene librando en Mendoza o en Chubut en defensa de nuestros recursos naturales), volcada desde mediados de los 90 al agronegocio, se mantiene prácticamente intacta desde el 2 de abril de 1976, cuando el ministro de facto José Alfredo Martínez de Hoz anunció su plan económico sustentado en la idea – fuerza “Achicar el Estado es agrandar la Nación”.

Para más dato, fuera de la Matrix metropolitana, tanto oficialismo como oposición continúan sucumbiendo ante la tentación autoritaria y ejerciendo una represión que recuerda a nuestros años más oscuros, como ocurriese hace poco en Formosa, cuando las autoridades procuraron retrotraer la cuarentena a Fase 1, generando el repudio de gran parte de la población, o en San Salvador de Jujuy, cuando vecinos del barrio Campo Verde, fueron atacados por la policía de la provincia, que sitió un predio defendido por la comunidad, dejando  lesionados que debieron ser atendidos por el SAME. Este modus operandi, absolutamente divorciado de cualquier forma de disuasión propia de una democracia es moneda corriente en todo el territorio nacional, y se replica con mayor ferocidad allí donde no acostumbran a llegar las cámaras de los medios nacionales.

De hecho, Amnistía Internacional Argentina condenó esos últimos desbordes expresando que: “Las personas tienen derecho a la protesta social. El Estado debe garantizar el derecho a manifestarse y tomar los recaudos necesarios para asegurar que las fuerzas de seguridad se conducirán de acuerdo a los estándares internacionales”.

Cabe destacar que, dentro de los índices de violencia estructural que corresponde desmontar en vigencia de un orden constitucional, se torna ineludible contabilizar los referidos a la tan naturalizada violencia de género. El Observatorio Ahora que Sí nos Ven contó 55 femicidios del 1° de enero al 7 de marzo de 2021. Hay otras cuentas: El Observatorio Lucía Pérez registró 62. En tanto, La Casa del Encuentro, que hace más de una década lleva esta estadística basada en recortes periodísticos, enumeró 50 femicidios, 1 transfemicidio y 5 femicidios vinculados de varones. Se impone tomarlos en cuenta. No son sólo estadísticas, son vidas, historias que dejaron de estar veladas bajo el manto de los crímenes pasionales – conquista del feminismo – pero muchas veces se cuentan sin develar del todo las tramas que lo hacen posible: complicidades, mecanismos institucionales, la cultura machista, el sistema que permite que sucedan.

“El desarrollo es un barco con más náufragos que tripulantes” 

(Eduardo Galeano)

En tal contexto, todo indica que en 2021 el sector externo no evolucionará tan sencillamente como durante el año anterior. El ineludible interrogante que propone  esta situación es que, si en un año tranquilo  en términos externos como fue 2020 la moneda nacional sufrió una importante devaluación y las Reservas Internacionales siguieron cayendo¿cómo hará el gobierno para administrar tal  situación en este y los siguientes años en los cuales los niveles de importación seguirán creciendo?

Es vox populi que, dlos 39.000 millones de dólares que nos dio el FMI durante la gestión anterior, los amigos de Macri fugaron 30 mil. Nada habilita a sospechar que esta situación se haya modificado: ¡se la siguen llevando los mismos de siempre!

En los próximos años, el modo en que el gobierno administre el frente externo será un factor decisivo para lograr, no sólo una nueva victoria electoral, sino también la gobernabilidad del país. En algún momento habrá que ponerle el cascabel al gato y frenar el permanente drenaje del trabajo nacional hacia unas pocas manos.

Sin ir más lejos, recientemente el Foro de Convergencia Empresarial emitió un comunicado público destinado a la “dirigencia política”. En su interior conviven la Sociedad Rural Argentina y el resto de las entidades de la mesa de enlace con la Unión Industrial, la Asociación de Bancos y la Bolsa de Comercio. También revistan institutos y fundaciones que ofician de think tank del empresariado, como la Fundación Mediterránea e IDEA, y los colegios y consejos profesionales de abogados, escribanos y economistas. Suman 60 las organizaciones que lo integran.

El texto pone de relieve la necesidad de revertir el supuesto deterioro de la competitividad del empresariado local con relación a sus competidores regionales y resolver las “desventajas” que sufren. Para eso, eligieron exponer el supuesto diferencial en materia de presión tributaria, inflación y “costo del capital” expresado en el riesgo país que indica el costo de endeudamiento en el mercado de capitales.

Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino de la AFIP, en noviembre de 2015, el sector de la agricultura, la ganadería y la pesca, eminentemente exportador, destinó $ 3070 millones en salarios equivalentes entonces a U$S 316 millones; mientras que, en noviembre del 2020 (último dato disponible), la masa salarial del sector alcanzó los $ 14.971 millones que, al tipo de cambio oficial del momento, resultaron U$S 184 millones. Una caída de los costos salariales en cinco años de casi un 42 por ciento. En el caso del sector de minas y canteras, donde operan las grandes mineras exportadoras, la masa salarial mensual pasó del equivalente a U$S 472 millones a U$S 235 millones, una reducción del 50%, mientras que para el sector de la industria manufacturera, afectada también por la caída de la producción, la reducción llegó hasta un 53%, toda vez que la masa salarial en noviembre de 2015 equivalía a U$S 2375 millones mientras que en 2020, ese costo se redujo hasta los U$S 1111 millones.

Entre los tres sectores, el ahorro llega hasta los U$S 1633 millones mensuales que, incluyendo el salario anual complementario, alcanzan los U$S 21.240 millones por año. Esto sin tomar en cuenta el empleo no registrado.

Resulta perentorio revertir esa brutal transferencia de recursos entre las clases sociales que intervienen en la producción.

Por lo pronto, el gobierno se desvive por lograr un respiro de cara a las elecciones legislativas del año en curso. En tal sentido, el Presidente invitó a 18 fondos de inversión soberana a que “vuelquen su mirada en la Argentina”. Participaron fondos de Rusia, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Estados Unidos, China, Japón, Baréin, Singapur, Kuwait, Italia, Omán, India, Brasil, Tailandia y Azerbaiyán.

“No está muerto quien pelea”

Mientras tanto, en febrero de este año la conflictividad laboral pegó un salto. Según el relevamiento que realiza la consultora Tendencias Económicas, los despidos afectaron a 1482 trabajadores, lo que arroja un pronunciado aumento del 141% anual.

Estos se registraron entre los trabajadores de la salud, transporte aéreo, gastronomía y en las industrias de aceites, siderurgia y frigorífica. Por otro lado, los paros involucraron a 118.420 trabajadores, con un aumento del 37% anual.

Ante el panorama descripto, una novedad auspiciosa es que, como consecuencia de la depredación macrista, la recesión producida por una cuarentena que ya no es lo que fue en 2020, y la indisposición del gobierno para avanzar sobre los intereses más concentrados de la economía, la hambruna viene operando una nueva confluencia de organizaciones sociales resueltas a no seguir esperando las reparaciones prometidas en campaña.

De mantenerse dicha unidad en la acción, puede que nuevas jornadas de lucha atemperen los fríos que se avecinan.

Fuente: La Gomera de David