Un nuevo endeudamiento se lleva puesto al garantismo

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02, Agosto 2020

Un nuevo endeudamiento se lleva puesto al garantismo

Por Jorge Falcone

“En las últimas décadas, la precarización del trabajo ha fragilizado a la sociedad y ha debilitado su resistencia. El Covid-19 fue el golpe final: la sociedad fue disgregada por el encierro obligatorio y el miedo, y hasta el momento no es posible resistir con la acción. Por más paradójico que parezca, es precisamente la pasividad la que vencerá al capitalismo conduciéndolo a la muerte por asfixia. La forma más subversiva de pasividad es la insolvencia, que consiste en hacer saltar todo no haciendo nada, y, más precisamente, limitándose a no pagar por la sencilla razón de que no podemos pagar. La insolvencia no tiene necesidad de ser propagandizada, predicada, gritada: vendrá por sí sola como consecuencia natural del colapso de la economía. La insolvencia no es una culpa sino una necesidad universal. Y la sociedad tendrá que comenzar a experimentar formas locales y autónomas de producción y distribución destinadas a la supervivencia y al placer”.

Franco “Bifo” Berardi, ¡Repartir! Crónica de la Psicodeflación #7

El Norte Global se afana por salir fortalecido de esta crisis

Es un hecho incontrastable. Todo aquello que nos ha prometido el mundo moderno es una farsa, porque lo único que sabe es reproducir la muerte.

Como en el peor de los abundantes films apocalípticos hollywoodenses, hoy el capital financiero transnacional apela al miedo como recurso de sometimiento global.

Nunca como en esta disrupción de la vida a la que estábamos acostumbradxs han cobrado mayor relevancia las palabras de Gilles Deleuze cuando escribe: “La tristeza, los afectos tristes son todos aquellos que disminuyen nuestra potencia de obrar. Y los poderes establecidos necesitan de ellos para convertirnos en sus esclavos. Los poderes tienen más necesidad de angustiarnos que de reprimirnos. No es fácil ser libre: huir de la peste, organizar encuentros, aumentar la capacidad de actuación, afectarse de alegría, multiplicar los afectos que expresan o desarrollan un máximo de afirmación. Convertir el cuerpo en una fuerza que no se reduzca al organismo, convertir el pensamiento en una fuerza que no se reduzca a la conciencia”.

La realidad presente impone, ya que a la derecha le sobran intelectuales transgénicos, que la izquierda multiplique intelectuales orgánicos.

Porque urge a los pueblos construir un Nuevo Orden Post Occidental.

Existe consenso mayoritario acerca de que la pandemia en curso no es causa sino consecuencia de la crisis civilizatoria que atraviesa el mundo. En Argentina, mientras la comunidad científica reclama, insatisfecha por los atrasos del sector, continúan desarrollándose estudios para frenar la peste. Pfizer junto a BioNtech vienen encarando los ensayos de su potencial vacuna desde principio de agosto. Según pudieron acceder algunos medios al contrato de consentimiento que la compañía estadounidense hace firmar a sus voluntarios, las medidas de seguridad son muy estrictas y los riesgos ante lo desconocido podrían ser muy severos. Desde fetos con mal formaciones, en caso de que se produzca un embarazo durante los 26 meses que duran los estudios o 6 meses posteriores, hasta riesgos en la salud en caso de contraer la enfermedad en medio del tratamiento, son algunos de los puntos que se destacan. “Para algunas otras vacunas probadas en animales contra virus similares, se ha informado que la enfermedad fue más grave en los animales que recibieron la vacuna que en aquellos que no. Hasta ahora, esto no se ha observado en vacunas contra el Covid-19, pero por el momento no sabemos si las vacunas del estudio podrían hacer más grave una enfermedad por Covid-19 luego de su aplicación”, resalta el documento reservado.

El panorama general amerita reconsiderar nuestra relación con todo lo que vive. Sin ir más lejos, el  17 de julio del pasado año nuestro país declaró la Emergencia Climática y Ecológica. Ocho meses después entramos en cuarentena ante la irrupción de una pandemia descripta como peor que la llamada “Gripe Española” de 1918. En el lapso que medió entre una y otra circunstancia, no se escucharon voces desde el Estado ni desde los medios de comunicación hegemónicos dispuestas a revisar la matriz productiva agroexportadora y extractivista de acumulación por desposesión que desde mediados de los 90s viene haciendo estragos de carácter socioambiental a lo largo y ancho de toda la geografía nacional. En consecuencia, se sigue asistiendo a catástrofes semejantes a la que  viene padeciendo una vasta zona de humedales situada en nuestra región mediterránea y en el Delta del Paraná, hoy devorada por incendios. El cálculo de las zonas quemadas y/o afectadas por el fuego puede llegar a más de un millón de hectáreas, equivalentes a 50 veces el territorio de la Ciudad de Buenos Aires.

La cuestión también habilita a preguntarse qué opinará un/a santafesinx de ley que nunca haya visto el magistral filme “Los Inundados”, del maestro Fernando Birri, al constatar ante dicha obra que los descendientes de aquellos personajes desalojados por la creciente y engatusados por la politiquería de turno continúan padeciendo los periódicos desbordes del Río Salado después de casi 60 años, como si no mediara acción humana capaz de prevenir tan recurrente flagelo.

Ante tal descompromiso del sector público, como suele suceder, los poderosos sacan partido: A propósito del inconsulto y controvertido proyecto promovido por el canciller sojero Felipe Solá, ahora postergado hasta noviembre, consistente en montar en diversos puntos de nuestro país – y en un contexto de zoonosis – mega granjas para la cría de cerdos exportables a China, valdría la pena destacar algo que tuvo lugar el 30 de junio pasado y obtuvo escasa repercusión en la prensa local.

El hecho fue promovido por el IICA, Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, un organismo internacional sostenido por los Estados, que se mueve en una frontera flotante entre lo público y  lo privado, ya que se trata de una auténtica entidad encubierta del agronegocio, a través del cual opera  la  fundación filantrocapitalista de Bill & Melinda Gates.  Perfecta estratagema para establecer en las agendas públicas necesidades que en realidad corresponden a las privadas.

No es otra cosa que la propuesta para el modelo agroalimentario argentino denominada “AgTech. El Nuevo Paquete Tecnológico del Sector Agropecuario.”  Ello, con vistas a consolidar un acuerdo específico de asistencia técnica y asesoramiento entre el IICA y el Gobierno Argentino, a través de los Ministerios de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, en el  marco del megaproyecto, que ya tiene nombre: “Vaca Viva”, pensado para la agricultura local 4.0.

Algo así como un relanzamiento del modelo agroindustrial, tal como sucedió en el año 2010 con el Plan Estratégico Agroalimentario. Aunque recargado. Se trata de la deshumanización de la agricultura en sí misma, de una iniciativa ajena a la realidad y las consecuencias que el modelo agroindustrial inmunosupresor ha fomentado. Aún no superamos la emergencia sanitaria generada por el COVID – 19, y el horizonte es la funesta oferta de Bill Gates.

El Sur Global está dispuesto a dar batalla

Puenteando a Sergio Massa, que venía negociando con las grandes empresas del sector, el Ejecutivo se propone regular las telecomunicaciones.  Lógicamente, en el mundo contemporáneo a ningún gobierno le conviene llevarse bien exclusivamente con los medios de comunicación convencionales, dada la preeminencia que han tomado Internet, la telefonía celular móvil, y las redes sociales en general. Como era de esperar, la iniciativa no tardó en crear revuelo entre los sectores más concentrados de la economía. Al igual que ocurriera con la frustrada expropiación de Vicentin, ocurre con la media sanción del Senado en favor de la Reforma Judicial, y muy probablemente ocurra con el flamante proyecto de gravamen a las grandes fortunas que acaba de ingresar en Diputados bajo el nombre de “Aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia”, la dificultad de ejecución que presenta impulsar tales medidas constituye la más didáctica confirmación del estrechísimo margen para aplicar transformaciones imprescindibles que hoy ofrece la democracia formal… aunque, a los ojos del sentido común imperante,  expresarlo con todas las letras condene a quien analiza la realidad desde un pensamiento crítico a ser visto como maximalista si no destituyente.

Por si lo expresado anteriormente fuera poco, cabría interrogarse también porqué el gobernador de la provincia con mayor concentración demográfica y peso electoral del país – considerado por muchxs como de formación filo marxista -, aunque se ha cerrado el círculo que conduce a responsabilizar a la “maldita policía” bonaerense por la desaparición en democracia del joven Facundo Astudillo Castro, mantiene semejante blindaje sobre la figura del polémico Sergio Berni, quien hasta se permite promocionar en las redes videos que anuncian su vuelta al ruedo reloaded, entrenando como si se tratara de un ranger texano, mientras Cristina Castro declara ante la aparición de un cuerpo aparentemente plantado: “Es mi hijo y me lo voy a llevar a casa. Me confirmaron que el cuerpo tiene entre 22 y 24 años. Mide 1.60. Es mi Facu”.

Pero aunque nuestra clase política no atina a encontrar un rumbo que saque al país de su postración, todo indica que a un año exacto de las próximas PASO, una vez más (y van…) se largó la campaña electoral. En ese marco, el ex presidente de transición que desde hace 19 años vive de la “renta” que le proporciona haber “salvado al país del caos” en 2001, apelando a un discurso ecuménico y posando de estadista, con la misma liviandad con que ayer aseguraba que “estamos condenados al éxito”, hoy profetiza que vamos por un tubo a una nueva interrupción del orden constitucional. No sería descartable que el hombre haya picado en punta ofreciéndose nuevamente como bombero del stablishment, toda vez que utiliza su carnet justicialista enarbolando un discurso productivista ante empresarios y sindicalistas que los sirven, mientras que para los millones de trabajadores y trabajadoras informales que se la rebuscan en el universo de la economía popular conserva el crédito de cómo paró en seco las protestas del Argentinazo en la rebautizada Estación de Avellaneda.

Y no es que las organizaciones sociales que apoyan al gobierno no estén impulsando loables reclamos de carácter progresivo: La Unión de Trabajadores de la Tierra – lo más parecido por aquí al MST brasileño -, pese a que cuenta con su referente, Nahuel Levaggi, al frente del Mercado Central, se atrevió a cuestionar ante la propia Cancillería el proyecto de instalar enormes factorías porcinas, y sus representantes fueron despachados ipso facto con la respuesta de que se trataba de un hecho consumado que traería dólares al país;  todxs hemos visto a Nacho Levy, referente de La Poderosa, dialogar con el Presidente Fernández y el Gobernador Kiciloff dando cuenta de la penosa situación que atraviesan las villas del país y solicitando solucionar con urgencia los temas de la luz, el agua, el gas y la conectividad; y vemos a Juan Grabois hacer pedagogía en los medios explicando el Plan de Desarrollo Humano Integral presentado por la CTEP y sectores del sindicalismo. Pero hasta ahora tales iniciativas semejan el clamor de los porteños de 1810 vociferando “el pueblo quiere saber de qué se trata” ante un Cabildo autista.

Paralelamente, en un tema tan sensible como el de la deuda – principal candado de nuestra dependencia en estas Sociedades del Control -, la carta enviada hace algunos días por el ministro Martín Guzmán y Miguel Pesce, presidente del Banco Central, no da lugar a dudas respecto al rumbo económico encarado por el oficialismo: “Como consecuencia de la incapacidad del SBA anterior para restaurar tanto la confianza como para generar robustez a través de un incremento del nivel de reservas internacionales, enfrentamos importantes necesidades de balanza de pagos para el período 2021-2024, mayormente asociadas con la previa adquisición del FMI de alrededor de 31.910 millones de DEGs (Derechos Especiales de Giro). En este contexto, requerimos formalmente asistencia financiera bajo un Programa con el Fondo Monetario Internacional, e invitamos al staff a una misión para comenzar las conversaciones.” Ante esta nueva capitulación frente al capital financiero transnacional, compartimos la inquietud  manifestada por el Dr. Alejandro Olmos Gaona: “Veremos cuáles son las condiciones que se negocian, aunque los 29 acuerdos anteriores no auguran que las condiciones sean muy flexibles. El FMI siempre impone sus condiciones y aunque la pandemia debería hacer que se considere la situación que vive el país, hace poco más de un mes hubo que pagarle 320 millones de dólares de intereses. Es decir que no interesó demasiado la difícil situación económica que vive el país”.

Podrá decirse que muchxs sobrevivientes de la dura experiencia de los 70s aprendimos a golpes a no extenderle un voto de confianza a la democracia formal para cambiar de perro sin curar la rabia, pero lo cierto es que ante la crisis que atraviesa a estas horas el sistema – mundo no son pocas las voces autorizadas que diagnostican que la causa de nuestros males se llama capitalismo, y de no enfrentarla sin cortapisas nuestras horas como especie estarán contadas.

Mientras, nadie duda de que Argentina retrocede. Y esta vez no vamos a ilustrarlo con estadísticas comparativas sino con una simple anécdota: Desde fin de año, cuando falleció su padre –  arquetipo de gallego almacenero -, el joven despachante del mercadito que frecuentaba este cronista comenzó a galguear, y el tío que quedó a cargo del negocio como socio decidió cerrar. Antes de escribir esta nota – y en un contexto de persianas bajas y letreros de “se vende” o “se alquila” -, su autor lo vio pedaleando una bicicleta con la mochila de un delivery. Historias como esta abundan en estos días a lo largo de la geografía nacional, no hace falta leer los diarios, basta con echar una mirada atenta en derredor.

Ante semejante panorama, los sectores socialmente más castigados continúan tomando tierras en procura de resolver una elemental necesidad habitacional y hacerse de una pequeña parcela para producir lo que consumen. Hace pocos días, en Parque de la Vega, Salta, se desató una feroz represión cuando los ocupantes de un predio intentaron ingresar al mismo algunos enseres para la construcción. Dicho asentamiento ya tiene más de 80 días, hay en él unas 1.700 personas y de ellas unas 700 son titulares. Cada familia tiene 2 o 3 hijos. En todo ese tiempo se organizaron para impedir que en el lugar se instalaran punteros políticos y hasta montaron comedores y merenderos. Hay en total 28 encargados. Cuatro por sector se encargan de mantener el orden, impidiendo el consumo de bebidas alcohólicas. En cada valla – en total son 7 – hay alcohol en gel para cuidarse, y quien accede tiene que tener documento. También cuentan con un grupo de enfermeras residentes ahí mismo, que están estudiando y por la tarde atienden en el merendero a hipertensos o gente con diabetes. Si el gobierno llevara a cabo un censo constataría que a menudo el pueblo puede organizarse muy bien prescindiendo del Estado.

Otra toma de tierras en un área protegida preocupa a las autoridades locales y provinciales de la localidad rionegrina de El Bolsón, que exigen la intervención de las fuerzas de seguridad nacionales y el desalojo inmediato del predio. Se trata de unas 160 familias que se instalaron en dos sectores pertenecientes al INTA, uno de ellos de unas 60 hectáreas conocido como Cabeza del Indio y Mirador del Azul, y el otro, de unas dos hectáreas, donde hay una cancha de fútbol que se había cedido a un club local.

Recientemente también tuvo lugar una salvaje represión contra vecinos incursos en similares circunstancias, en la localidad bonaerense de Florencio Varela, lo que culminó incluso con la detención de letrados que defienden los intereses de lxs sin techo. Y lo propio se repitió en el Barrio Los Pinos, ubicado en la platense localidad de Los Hornos, lo que produjo la movilización de lxs ocupantes hasta la gobernación y – a continuación – la toma del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense, manifestando “No queremos a ningún político mentiroso. Nosotros y nosotras nos organizamos”. Acaso una de las tomas más avanzadas del conurbano – con mesa de diálogo entre vecinxs y municipio, y censo en marcha a cargo de la UNLP – se haya producido en Villa Numancia, Partido de Presidente Perón, el 20 de julio, tras advertir que había un descampado de más de 70 hectáreas, limitado por dos arroyos, frente a la intersección de las calles Brasil y Luis A. Testa.

Hay que aceptar que si tales iniciativas se multiplican exponencialmente es porque la crisis azota a lxs más desprotegidxs y urge resolver el acuciante tema de la vivienda. Pero al menos en el AMBA, la mayor parte de los intendentes viene jugando el rol de Nerón a la hora de frenar y desalojar las ocupaciones, porque cada vez que lxs vecinxs se organizan por su cuenta atentan contra los múltiples enjuagues del municipio, particularmente el narcotráfico. De ahí que las autoridades, en vez de tierra, techo y trabajo prefieran distribuir balas, alentadas por declaraciones como las que hizo en las últimas horas el máximo referente del Frente Renovador al Diario La Nación (“El Estado tiene que hacer cumplir la ley y desalojar”)

Y eso ocurre a lo largo de toda la geografía nacional cada vez que se defiende alguno de los mencionados derechos, como queda de manifiesto, por ejemplo, ante el acampe permanente de los trabajadores y trabajadoras en conflicto con la Algodonera Avellaneda, en Reconquista, que acaba de ser  desalojado por más de 200 policías, con la consiguiente militarización de las plantas de Vicentin y Buyanor, también parte del mismo grupo empresario Vicentin en la santafesina localidad de Avellaneda.

Quien considere que aquí se pinta un panorama inquietante, deberá reparar en que mucho más inquietante resulta constatar que desde el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, presentado el 1° de Mayo de 1974 en la apertura de las Sesiones Ordinarias del Congreso Nacional por el Tte. Gral. Perón, NADIE se ha dignado a esbozar una perspectiva estratégica capaz de sacar a nuestro país del estancamiento en que se encuentra.

Bienaventuradxs entonces quienes se niegan a comer un plato de mierda frente al argumento de que el siguiente puede ser aún peor.

Fuente: La Gomera de David